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Brasil se rinde ante la guitarra de Pepe Habichuela

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Brasil se rinde ante la guitarra de Pepe Habichuela

Brasil se rinde ante la guitarra de Pepe Habichuela

Suenan seis cuerdas flamencas y el público brasileño enmudece. Es Pepe Habichuela, el maestro de la guitarra española, que encanta al país suramericano tras 43 años de ausencia.

Nieto, hijo, hermano, padre y tío de flamencos, el andaluz no necesita más que una silla y una guitarra española para que el silencio se haga con las 1.400 personas que llenan esta noche la sala Tom Brasil de Sao Paulo.

Y es que, "aunque sea triste decirlo", se cuida más al flamenco fuera que dentro de España. Así lo asegura Habichuela durante una entrevista con Efe antes del Festival Estrella Galicia, que aterriza por primera vez en suelo brasileño.

"Hay que aprender de estas cosas que pasan por estos mundos de Dios, que en España estamos un poco dormidos", dice el artista sin dudar. A sus 71 años, Habichuela ya no se anda con rodeos: "a la música en España no le hacen ni puto caso. Hay que salir fuera para que la valoren".

Algo de razón debe tener el de los Carmona cuando 'Resuene', la primera soleá que sale de su instrumento, provoca en los oyentes una ovación sin igual.

Pero el músico continúa: "había buenos tablaos flamencos en los años 70 en España. Hoy en día hay más cosas para el turismo". Y agrega: "en estos tiempos la verdad es que el flamenco se ha convertido en algo más bien folclórico".

Habichuela, que ha compartido escenario con cantaores de la talla de Camarón de la Isla, Enrique Morente o Juanito Valderama, lo hace hoy con Filipe Catto, una joven promesa de la Música Popular Brasileña (MPB).

"Son músicas totalmente distintas, pero están unidas, son familia", explica Habichuela. Para dar fe de ello, Catto se atreve hasta con 'Rosa María', de Camarón y, al término de la canción, no puede evitar reprimir un: "no hay ninguna otra música que diga tanto sobre la pasión".

Según Habichuela, el flamenco es uno de los ritmos que mejor ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos a través de fusiones con otras melodías.

Y su cruce de sonidos, a camino entre el flamenco tradicional y el contemporáneo, es el vivo ejemplo de ello. Pese a que, tras una vida entera innovando, su influencia sigue siendo Sabicas, considerado por muchos el impulsor de la internacionalización del ritmo español por antonomasia.

En el escenario paulista conviven durante dos horas y media los timbres de Catto, a menudo comparados con los de la leyenda brasileña Ney Matogrosso, con los acordes del equipo de lujo que acompaña a Habichuela.

Se trata del Bandolero, de Jorge Pardo, de Javier Colina y de Josemi Carmona, que suple a su padre cuando Catto también aparece en escena.

En realidad, Habichuela sólo toca junto al brasileño al final. ¿El motivo? "Filipe no me ha dejado salir más", bromea el artista ya en el camerino.

El músico está satisfecho. Ha sido un concierto que, por más experimentos, sigue siendo como los de antes. "No te olvides, yo lo que hago es flamenco puro", concluye.

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