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Cancún toma el testigo de Madrid con unos Premios Platino consolidados

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Cancún toma el testigo de Madrid con unos Premios Platino consolidados

Cancún toma el testigo de Madrid con unos Premios Platino consolidados

La ciudad mexicana de Cancún tomará el testigo de Madrid para acoger en 2018 la quinta edición de unos Premios Platino ya consolidados como los principales galardones del cine iberoamericano y que sirven para "afirmar la industria, fortalecer nuestros orígenes y nuestra lengua común".

Son palabras del realizador chileno Pablo Larraín, que fueron secundadas por todos los participantes en la gala de los IV Premios Platino, celebrada anoche en Madrid y en la que la argentina "El ciudadano ilustre", de Gastón Duprat y Mariano Cohn, fue la triunfadora.

Se llevó los premios a mejor película, guion y actor -para Oscar Martínez-, pero se le escapó el de mejor dirección, que fue a las manos del español Pedro Almodóvar, quien destacó el "sentimiento de hermandad" en la familia del cine iberoamericano.

"Tenemos algo en común importantísimo que es la lengua y es algo que nos acerca de un modo como orgánico, así que es lógico que existan estos premios, que se les dé visibilidad al talento iberoamericano", dijo.

Aunque Almodóvar también reconoció que es "muy difícil competir contra la maquinaria del cine de habla inglesa porque la industria es en inglés y por eso es tan importante que celebremos nuestra propia lengua".

Una maquinaria que conoce muy bien Larraín, que ha realizado "Jackie" en Estados Unidos y que apuntó a la distribución como el principal desafío de un cine iberoamericano que produce mucho pero que no es capaz de exportar dentro de Latinoamérica.

"Hay algo que pasa, hay una falta de sincronía entre nuestros países a pesar de que hablamos la misma lengua", reflexionó Larraín, que consideró que iniciativas como la de los Platino pueden ayudar a mejorar la situación.

Igualmente el argentino Pablo Trapero, uno de los cineastas más reconocidos internacionalmente, consideró que la asignatura pendiente del cine iberoamericano es que las películas se vean más en Latinoamérica.

Sin embargo se mostró optimista pues "nuestras película son premiadas en los grandes festivales y todos los años hay una o dos películas de nuestros países que tienen una gran comunicación con el público".

Mientras que el guionista argentino Andrés Duprat, ganador del Platino a mejor guion por su trabajo en "El ciudadano ilustre", apostó por hacerse valer: "Tenemos que tener la autoestima de premiarnos a nosotros mismo, otros países lo hacen, somos muchísima gente y creo que es súper importante reconocer nuestro trabajo".

Todo declaraciones en la gala de los Platino, donde la película que llegó más nominada, la española "Un monstruo viene a verme", de Juan Antonio Bayona, se llevó cuatro de los siete premios a los que optaba, aunque todos de categoría técnica.

Lo que no empañó la alegría de Bayona, feliz con unos premios que están colaborando a romper "esa frontera con el cine latinoamericano".

Lo que han mejorado estos galardones es la visibilidad del cine iberoamericano, en opinión de la ganadora del premio a mejor actriz, la brasileña Sonia Braga, galardonada por "Aquarius".

"Hay que seguir produciendo y denunciando y promocionando el cine iberoamericano", dijo la actriz, que hace cuatro años se llevó el Platino de Honor en la primera edición de estos premios impulsados por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales de España (EGEDA) y la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos (FIPCA).

Y aún más rotundo se mostró el Platino a mejor actor, el argentino Oscar Martínez, que unió este premio a la Copa Volpi conseguida en Venecia, la primera para un actor latinoamericano.

"Los Platino son la gran fiesta del cine iberoamericano. Tenemos que hermanarnos y defender nuestro cine y nuestra cultura de los mercados invasores", afirmó.

Una fiesta que une a todos los iberoamericanos, como señaló el realizador venezolano Lorenzo Vigas, ganador del Platino a la mejor ópera prima por "Desde allá" y una celebración que ya son "los Óscar de Iberoamérica", en palabras del galardonado de honor de esta edición, Edward James Olmos.

Una gala que se retransmitió en 17 países y pudieron ver 80 millones de hogares, que fue conducida por el español Carlos Latre y la uruguaya Natalia Oreiro y cuyo espíritu resumió el Hernán Zin, que se llevó el Platino al mejor documental por "Nacido en Siria": "Basta de muros, es hora de abrir puentes".

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