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Care Santos lanza un "se puede" a los jóvenes con su premiada "Amaranta"

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Care Santos lanza un "se puede" a los jóvenes con su premiada "Amaranta"

Care Santos lanza un "se puede" a los jóvenes con su premiada "Amaranta"

Aunque sin ánimo de "adoctrinar", la escritora Care Santos trasmite a sus jóvenes lectores su "paleta de valores", como que son "libres" de elegir qué quieren ser y que tienen la "fuerza" para cambiar este mundo "dominado" por el dinero, y eso es lo que hace Amaranta, la protagonista de su nueva novela.

Galardonada con el Premio Jaen de Narrativa Juvenil 2014, "Amaranta" (Montena) aborda temas de rabiosa actualidad y trasfondo social, como la "vil estafa" bancaria de las preferentes, un "escándalo" que ha abierto muchos "telediarios" y que ha tocado a "conocidos y familiares" de Care Santos (Mataró, Barcelona, 1970).

Se trata de una historia, continúa Care Santos en una entrevista con Efe, "sobre la esperanza y la utopía de otro mundo posible", un mundo que no esté dominado solo por el "horror" de la economía y en el que, como decía sir Thomas Browne, "el auténtico rico" sea "aquel que puede ayudar a otros".

Es la filosofía que hace suya Amaranta, heredera universal de una estirpe de poderosos banqueros al timón de Bancomundo, que con 18 años recién cumplidos se convierte por deseo de su abuelo en accionista mayoritaria de un imperio embarrado por las preferentes.

Pese al cierto parecido, el abuelo de la novela es completamente ajeno a Emilio Botín, cuyo fallecimiento el verano pasado acaeció cuando la obra estaba ya terminada, aclara Care Santos.

Sin embargo, el retrato, poco favorecedor, que hace de los padres de Amaranta sí está inspirado, desvela la autora, en los directivos de Caixa Laietana (ahora integrada en Bankia), que "se lavaron las manos" tras dejar "pillada" en Mataró a "mucha gente humilde", que perdió "los ahorros de toda una vida" con las preferentes.

Y es que la ficción para la autora de "Cuentos cítricos" es una excelente vía para hablar de los problemas de la sociedad, ya que "a veces se zarandea mucho más las conciencias que con un telediario".

Ella, que atesora los más prestigiosos premios de la literatura para jóvenes, sabe que para captar la atención de los adolescentes lo primero es "emocionarles", pues la mayor "responsabilidad" que tienen quienes escriben para ellos es "engancharles a la lectura", y después "hacerles reflexionar, aunque solo sea cinco minutos". Con eso, dice, en lo que a ella respecta se queda "tranquila".

Desde sus 44 años, Care Santos cree que su gran tirón editorial se debe a que "se nota mucho" que le gustan "los adolescentes", porque están en la edad en la que "pueden ser cualquier cosa y, por tanto, tienen el poder de cambiar la realidad".

Es incierto, dice, que vivan de espaldas al mundo; al contrario, asegura, están "implicados" en causas "sociales o ecológicas en las que creen mucho". "Ideales" que Care Santos comparte, por lo que le resulta "fácil" conectar con ellos.

Una conexión que se plasma, además, en el lenguaje empleado y en la incorporación de conversaciones que mantienen los protagonistas por WhatsApp, una de las cuales da inicio a la novela.

Y es que si el arranque de un libro es siempre muy importante, cuando el destinatario es el público joven hay que "esforzarse un poquito más" para atraparle desde la primera línea, asegura Care Santos, consciente de la apretada agenda de un adolescente cualquiera, "con treinta mil cosas en la cabeza", como los estudios, las extraescolares, la afirmación de la personalidad, el afianzamiento de las amistades y los primeros amores, enumera.

Amores también hay en "Amaranta", y uno de ellos al estilo de Romeo y Julieta, con diferencia de clases incluida, así como una presencia sobrenatural que "da un poco de miedo".

Los fantasmas, pero no los zombis ni los vampiros ni las brujas, están en toda la amplísima producción literaria tanto juvenil como para adultos de Care Santos, porque, dice, "nos enfrentan con el terror fundamental: el miedo a la muerte".

Ni cree ni deja de creer en ellos, "nunca" se le ha "aparecido" ninguno, aclara, pero está "instalada en una duda razonable". La autora de "Habitaciones cerradas" o "Deseo de chocolate" piensa que "hay más cosas de las que percibimos", pero, sea como fuere, como tema literario y metafísico le parece "fascinante".

Por Catalina Guerrero

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