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Coca-Cola, una bebida que se come

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Coca-Cola, una bebida que se come

Coca-Cola, una bebida que se come

"¡Deliciosa! ¡Refrescante! ¡Estimulante! ¡Vigorizante!", así se vendió por primera vez en prensa la Coca-Cola, una bebida que ha llegado a nuestros días como uno de las bebidas más exitosos de la historia que no sólo es habitual en nuestras vidas, sino algunas recetas como el estofado de ternera.

Si hay pollo a la cerveza, también hay pollo a la Coca-Cola y hacía falta que se celebrara un aniversario como el centenario de la icónica botella de cristal, el modelo "contour", para que una editorial, en este caso Lundwerg, se atreviera a publicar un libro con recetas que a los más puristas le podrán parecer un sacrilegio: "Coca-Cola prepara las recetas de la felicidad".

Pero, ante tal celebración, este libro de burbujeante portada con el rojo de la firma americana no se ciñe sólo a repasar 30 platos en los que la bebida le da ese toque de dulzor característico (algunos como sopa de cebolla francesa, gulash calentito para un día de invierno o salsa barbacoa casera), sino que hace un repaso minucioso y rico en material gráfico para conocerla mejor.

Para los preocupados por su peso, algo que no supuso ningún impedimento para la firma, el libro también aporta una tabla nutricional de cada elaboración.

Eso sí, no esperen leer la fórmula creada en Atlanta en 1886 por John S. Pemberton, el farmacéutico que justo antes de morir vendió una parte de las acciones de la empresa a Asa Griggs Candler, el culpable de que comenzara a subir como la espuma a un ritmo vertiginoso y de que tampoco haya trascendido la composición de lo que nació siendo un jarabe.

Considerado como uno de los secretos mejor guardados de la historia, cuando Asa Candler se hizo con la compañía en 1888 la obsesión de proteger el misterio fue tal que quitó las etiquetas de los contenedores de los ingredientes; incluso fue más allá y, en 1989, cuando la compañía se trasladó a una nueva sede, los ingredientes se mezclaban en una sala en concreto.

Un espacio que tenía forma triangular y estaba protegido por una puerta que sólo se abría si se conocía una combinación numérica exacta.

Como cuenta la obra de Lundwerg, cuando en 1919 The Coca-Cola Company fue adquirida por un grupo de inversores encabezados por Ernest Woodruff y W.C Bradley, la bebida comenzó a llegar a los hogares con facilidad y ya en 1923 se probó suerte con un pack de seis botellas.

Empaquetado del que el libro muestra la publicidad que se encargó de venderlo, y que se suma a las decenas de imágenes que lo convierten también en un recorrido visual por Estados Unidos, por su cine y por su historia.

En el celuloide, precisamente, Coca-Cola fue una de las primeras marcas en aparecer en la gran pantalla cuando aún no se sabía qué era la "publicidad por emplazamiento". Así, la pequeña botella de cristal compartió escenas con los actores de cintas como "Una tarde en el circo", "Qué bello es vivir" o "Lolita".

Para los amantes de las curiosidades, esta especie de recetario biográfico (que incluso se preocupa por los bebedores de la fórmula ligth con una receta de crepes) ofrece píldoras informativas como la que dice que Coca-Cola significa "una deliciosa felicidad" en mandarín.

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