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"Día de barrer las tumbas" en China: renovarse al morir

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"Día de barrer las tumbas" en China: renovarse al morir

"Día de barrer las tumbas" en China: renovarse al morir

Millones de chinos visitan mañana en el llamado "Día de Barrer las Tumbas" a sus seres queridos en los cementerios, donde la falta de espacio en los de megaciudades como Pekín se intenta suplir con ideas revolucionarias.

Pekín lo tiene cada vez más claro: la escasez de espacio en una urbe de casi 22 millones de habitantes, la necesidad de proteger el medioambiente y la dictadura tecnológica han provocado grandes cambios en la manera de recordar y honrar a los muertos en los camposantos.

Ideas que van desde los entierros ecológicos hasta los buzones para enviar cartas al más allá y códigos QR en lugar de lápidas.

Podría resultar estrafalario tratándose del difícil trance de despedir un ser querido, pero en el cementerio Changqingyuan de Pekín son muchos los que ya contratan estos servicios, muy populares en los últimos días por la celebración del Festival de Barrer las Tumbas, llamado "Qingming" en mandarín.

"Mi marido y yo nos hemos acercado hasta aquí para ver en qué consisten estas nuevas formas de enterramiento", explicó a Efe Yang, una pequinesa de 50 años.

Yang mira con curiosidad una pequeña parcela de césped rodeada de cerezos en flor y que aparentemente no tiene nada de particular, pero uno de los trabajadores del cementerio le explica que bajo esa tierra "descansan" las cenizas de 31 personas.

"Además ahora se puede acceder a la información personal del fallecido y leerla en tu móvil con un código QR", añade Wu Yajun, director de este cementerio a las afueras de la capital y que abrió sus puertas en el año 2001.

En sus manos muestra varios modelos de códigos troquelados en plástico con forma de flor o de corazón y cuenta cómo las propias familias deciden su contenido, desde canciones y poemas hasta fotos o vídeos de la persona que ya no está.

"Esta pequeña placa con el código QR no se pone en ningún sitio del cementerio, ya que en los entierros ecológicos no existen las lápidas", explica Wu.

Las familias se llevan las placas a su casa y envían el código a otros parientes y amigos con los que desean compartir esa información, "pero no es algo que sea público, por un tema de privacidad".

El pasado 25 de marzo se inauguró este nuevo espacio "verde", que los responsables del cementerio esperan popularizar muy pronto para solventar la escasez de tierra y que el Gobierno intenta fomentar con algunos incentivos.

Otras medidas para ahorrar espacio son la promoción de entierros ecológicos, que básicamente consisten en esparcir las cenizas de los finados en lugares naturales, que Pekín promociona como un funeral gratuito en el espacio verde del camposanto frente a los convencionales, que son muy costosos en el país.

Para paliar las pérdidas económicas que esto provoque a cementerios como el de Changqingyuan, éste recibe un subsidio gubernamental de 4.000 yuanes (unos 580 dólares/538 euros) por cada servicio funerario de este tipo que acoja.

Fuentes de la Oficina de Asuntos Sociales de Pekín señalan que un metro cuadrado de parcela en el cementerio puede albergar los restos de hasta diez personas si estos han sido incinerados de forma ecológica, mientras que de la forma tradicional cabrían solamente uno o dos.

"El 70 por ciento de las personas que hay aquí enterradas ya lo están de manera 'ecológica", afirma Wu, mientras que otros cementerios de la ciudad se han sumado a este nuevo sistema hace escasas semanas.

El pasado sábado el cementerio Changqingyuan recibió alrededor de 15.000 visitantes, el doble que en la festividad que se inicia mañana, al parecer por la curiosidad que los nuevos sistemas han generado.

"Vengo todos los años porque mis padres están enterrados aquí y para mí es como un ritual, una conmemoración de mis mayores", cuenta Liu, natural de Pekín, que en esta ocasión ha ido al camposanto acompañado de su hija, "para que experimente esta atmósfera".

Liu asegura no haber oído hablar de los códigos QR ni tampoco de los entierros "ecológicos" pero cree que es algo "positivo" si es por proteger el medioambiente o "solucionar el problema de la tierra".

Mientras este capitalino y su hija se arrodillan junto a la tumba de sus antepasados y los honran con bandejas de frutas, dulces y dinero, otra mujer introduce un mensaje en uno de los muchos buzones que llevan misivas al más allá. Lo dicho: renovarse o morir, y en este caso, renovarse al morir.

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