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Entrañable concierto de Gregory Porter en el festival de jazz de Cartagena

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Entrañable concierto de Gregory Porter en el festival de jazz de Cartagena

Entrañable concierto de Gregory Porter en el festival de jazz de Cartagena

El cantante californiano Gregory Porter asombró anoche a las mil personas que asistieron al auditorio del Batel de Cartagena en el penúltimo concierto de la 36 edición del festival de jazz de esta ciudad portuaria en una gala en la que el barítono de 45 años invocó a una época dorada de la música negra.

Porter cautivó desde las primeras notas de "Holding On", tema de su último trabajo titulado "Take me to the Alley", que evoca al disco "Whats goin on" de Marvin Gaye, aunque mas bien parece un párroco desde un púlpito sermoneando al público.

El tema que da nombre a ese disco, escrito durante la visita del Papa Francisco a la Gran Manzana, lo introduce diciendo al público que es una expresión de cómo él se siente respecto al problema de los sin techo, de los más pobres, recordando la época en que su madre clérigo los buscaba por las calles para ayudarlos.

Su voz llena todo el auditorio sin que los cuatro músicos que lo acompañan fueran necesarios para arroparlo, si bien la base rítmica es asombrosamente impecable, por no hablar de la delicadeza del genial pianista Chip Crawford o la sensualidad que transmite el saxofonista Tivon Pennicott, que al lado de la robustez de Gregory parece en el escenario un gnomo.

El espectáculo tiene la virtud de transportarte en el tiempo. No se trata de un cantante artificioso de soul de los que tanto nos hemos acostumbrado actualmente gracias a las radiofórmulas, sino que es un músico que en sus letras nos transmite lecciones de historia, biología, geografía y antropología, por no hablar de sus muchos temas de amor, en alguno de los cuales confiesa haber metido la pata como "Don't be a fool".

En "Consequense of love" Gregory Porter canta sobre el poder irracional que tiene el amor y en la que cerró la actuación antes de los bises titulada "No love dying" en la que cuenta desde el escenario que "la cosa más grandiosa que vas a aprender en la vida es a amar, y ser amado como respuesta".

En este tema el auditorio cantó al unísono el verso "There will be no love that's dying here" (no habrá un amor moribundo aquí)", resultando el momento más emotivo del concierto. Otro momento clave fue el tema estrella de su anterior disco "Liquid Spirit", en el que el público hizo sonar las palmas durante toda la canción.

Gregory Porter no ha modificado en los últimos conciertos los temas que interpreta en un repertorio en el que incluye dos clásicos como son "Papa was a rolling stone", de Undisputed Truth y "Work Song" de Cannonball Adderley, en la que con sus golpes en el suelo con su pie y su grito para el trabajo nos evoca a los campos de algodón repletos de esclavos.

Los dos bises que interpretó la banda para completar las dos horas de concierto los integraron los temas "Water Under Bridges" y "Free", tras lo que se quedaron sólo en el escenario el bajista Aaron James y el batería Emanuel Harrold, el primero tocando con un bajo eléctrico el tema "Come Together" de los Beatles, lo que fue vitoreado por los asistentes a un concierto que ha supuesto el broche de oro al festival cartagenero.

Porter inició su trayectoria musical a partir de que una lesión de hombro que truncó su carrera de fútbol americano en la Universidad de San Diego, aunque sus primeras influencias datan de su niñez, cuando acompañaba a su madre a los servicios religiosos, siendo actualmente una de las figuras prominentes del jazz como ha demostrado hoy en Cartagena y mañana sábado hará en Madrid.

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