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España presenta la visión del Dalí del siglo XXI en la Bienal de Venecia

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España presenta la visión del Dalí del siglo XXI en la Bienal de Venecia

España presenta la visión del Dalí del siglo XXI en la Bienal de Venecia

Los artistas Helena Cabello, Ana Carceller, Francesc Ruiz y Pepo Salazar presentan hoy la visión de Salvador Dalí que ofrecen en el pabellón de España en la 56ª Bienal de Arte de Venecia, que abre sus puertas el 9 de mayo.

El pabellón de España lleva hasta esta 56ª Bienal de Arte un proyecto que parte de la figura de Salvador Dalí para presentar un mundo "emocional, sensitivo y sensual" y en el que el público tiene la posibilidad de reflexionar sobre la confusión que impera en pleno siglo XXI.

A partir de la figura de Dalí, los visitantes del pabellón español descubrirán "tres proyectos artísticos distintos, de tres artistas que trabajan con absoluta libertad".

"Trabajan con algunos elementos que podríamos considerar de la estela daliniana. Ellos no tienen nada que ver con Dalí, pero sí que hay una complejidad, una potencia, un trabajo de capas y de contradicciones voluntarias", explicó hoy a Efe el comisario del pabellón, Martí Manen.

Y agregó: "El proyecto se llama 'Los Sujetos' y para empezar hay un plural, no es el sujeto sino los sujetos, porque es una propuesta donde hay una voluntad expresa de mezclar opiniones, puntos de vista, métodos y sistemas de trabajo".

Nada más entrar en el espacio reservado para España, el amante del arte se encuentra en un salón pintado de rosa y en el que se presenta a "un Dalí que colabora con el régimen de Franco", un genio que aparece en tres vídeos del NO-DO "en los que de un modo casi sorpresivo se permite hacer cosas que no están permitidas".

"Tiene esta libertad porque es el bufón, el 'clown', ese personaje excéntrico que por el simple hecho de ser el excéntrico, amplía su campo de libertad, y también el Dalí que investiga otros tipos de sexualidad", describió Manen.

Pero a partir de la figura de este genio de la pintura, los visitantes del pabellón español se sumergirán en varios mundos que de alguna manera pueden estar inspirados en este gran maestro.

Es el caso del proyecto que propone Francesc Ruiz que lleva hasta la Bienal dos quioscos con los que invita a reflexionar sobre la "manipulación informativa" que realizan los medios y también recordar la popularidad del género del "fumetto" erótico italiano (cómics dirigidos a un público homosexual en los años 80).

En el primero de los quioscos se exponen todas las publicaciones que compró el 12 de marzo pasado en Venecia, pero manipulados.

"Los quioscos, antes de Internet, eran lugares donde te podías acercar y tener una visión del mundo compleja, pero son espacios de una subjetividad dirigida. Construyen una idea del mundo y si se rasca detrás se ve que hay cuatro grupos editoriales que son los que manejan la información", comentó a Efe Ruiz.

El artista critica así la manipulación y el control que ejercen los medios de comunicación en las sociedades tomando como partida una serie de diarios y de revistas pero con los contenidos modificados.

El resultado: una homogeneización de la prensa que deja al descubierto "el ruido de la información, la superficialidad de la información en muchos casos y ese mensaje al que se le ha quitado la fuerza y muestra lo que hay detrás".

Ruiz lleva hasta Venecia un segundo quiosco en el que, bajo el título de "Contenido prohibido para menores", presenta dos revistas italianas de los años 80 dirigidas a dos públicos muy específicos: una revista para un público gay, "donde el sexo y la violencia se mezclan al enésimo grado" y una juvenil que critica la sociedad del consumo.

Ruiz presenta en la Ciudad de los Canales también una segunda propuesta que consiste en la distribución en la zona de los jardines de la Bienal de un cómic que invita al público a reflexionar sobre la figura gay en las historietas animadas y en la prensa.

Por su parte, las artistas Helena Cabello & Ana Carceller presentan un vídeo que filmaron dentro del pabellón español y en el que aparece una chica africana que dialoga con otros tres personajes sobre su ansia de llegar en Europa.

Sin embargo, estos personajes conversan con ella y le explican que en este continente a veces no se respeta a las identidades sexuales diversas.

"Hemos trabajado con las cuestiones que tienen que ver con cómo los individuos se sienten en el espacio europeo y planteamos la pregunta de por qué se insiste en mantener apartadas las cuestiones sexuales disidentes", explicó a Efe Carceller.

Finalmente, Pepo Salazar crea un espacio cargado de capas y capas de información, saturado de contenidos, desde vídeos descargados de la red, hasta sonido, fluorescentes, algún entramado metálico, una doble pared de cristal y pelucas.

Un conjunto de información que busca generar un tipo de sensación o reacción de confusión.

"La idea es generar un discurso muy amplio, como una especie de microcosmos compuesto por muchas señales. Es un poco una visión del mundo y de la vida, estamos sujetos a un montón de entradas que se traducen en desequilibrios de todo tipo", afirmó.

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