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Fernando Olmeda logra encajar las piezas del puzle que es su segunda novela

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Fernando Olmeda logra encajar las piezas del puzle que es su segunda novela

Fernando Olmeda logra encajar las piezas del puzle que es su segunda novela

El secreto de la existencia "no es vivir, sino saber para qué se vive", escribe Fernando Olmeda en "A seis pasos de ti" (Espasa), su segunda novela, una historia muy cinematográfica, un puzle cuyas piezas, como ocurre en las películas del dúo Iñarritu-Arriaga, acaban encajando.

"Todo en nuestras vidas está ligado, está conectado", asegura el escritor y periodista madrileño en una entrevista con Efe a propósito de esta su nueva aventura literaria, una novela coral, muy trabajada -ha tardado dos años en ponerle punto y final-, viajera -son muchos los escenarios de la trama, desde Ibiza, Buenos Aires o Londres a Nueva York y la costa gaditana- y con un punto de intriga.

Una novela que remite al lector a un mundo global en el que una sutil tela de araña conecta a quienes lo habitan. "Todo al final -dice Fernando Olmeda (Madrid, 1962)- está mucho más cerca de lo que pensamos".

El título hace referencia a la teoría que el escritor húngaro Frigyes Karinthy sostuvo en los años veinte del siglo pasado, según la cual cada ser humano está conectado con cualquier otro terrícola a través de cinco personas, formando una cadena con "seis grados, o pasos, de separación".

Olmeda apela también a lo que el psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung llamó "sincronicidad" para referirse a "una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar".

Ejemplos de ambas teorías se pueden encontrar, a juicio del periodista y escritor, en la trilogía que, con la firma del cineasta Alejandro González Iñárritu y el guionista Guillermo Arriaga, conforman "Amores perros", "21 gramos" y "Babel", tres películas que han pesado mucho a la hora de armar la trama de esta novela, junto a "Vidas cruzadas", de Robert Altman.

"Son películas -recalca Olmeda- que me impactaron muchísimo. Tenía muy claro que, cuando escribiera mi segunda novela, tendría la misma estructura que esos filmes", a modo de un rompecabezas. "Siempre me ha inquietado mucho -continúa- todo lo que tiene que ver con la sincronicidad. Por ese camino ha transitado" la inspiración que ha dado como resultado este relato.

Una novela, la segunda suya, tras publicar en 2006 "Contraseñas íntimas", con tintes autobiográficos, en la que los personajes, que tienen en común su amor por los caballos y una infancia difícil que condicionará su futuro, verán cómo sus vidas se entrecruzan y encuentran, a pesar de las distancias.

Esos personajes son, entre otros, un escritor narcisista y superventas que ve como el éxito le abandona, una ambiciosa exmodelo, el ejecutivo de una editorial que lleva una doble vida, un administrativo que pierde su trabajo sin motivo aparente y por sorpresa, una millonaria con un extraño trastorno mental y una joven que acaba de vivir un fracaso sentimental.

Hombres y mujeres con vidas azarosas e interconectadas. "Es un misterio lo que nos gobierna a la hora de decidir lo que hacemos o dejamos de hacer. Sincronicidades que todos comentamos, sentimos, vivimos, interiorizamos, compartimos..., y que a mí me sobrecogen mucho. Me ocurre con mucha frecuencia".

"Creo firmemente -continúa el autor- en esas situaciones en las que uno, de pronto, deja en el aire, en la atmósfera, deseos, pensamientos, y otro alguien los recoge y los continúa, los transforma y comparte, pero de manera azarosa, o no tanto".

Fernando Olmeda, director de documentales para televisión y autor de libros anteriores sobre la memoria histórica o biografías, compara su nueva novela con una "muñeca rusa", con una "matrioska" que oculta una historia tras otra. "Todos los personajes -asegura- tienen al final un destino querido o no, pero un destino suficientemente justificado".

"Nada es lo que parece" en "A seis pasos de ti", destaca su autor. "Los que parecían buenos terminan siendo malos, y los que eran malos a priori terminan siendo buenos. Se produce una evolución de los personajes en la medida en que es misteriosa la condición humana".

En un momento de la historia, uno de esos personajes sostiene que la vida es "un sendero por el que transitamos sin saber, a ciencia cierta, si nos conduce al destino deseado".

Fernando Olmeda, un escritor que, según confiesa, no siente la necesidad permanente de escribir -"yo soy ante todo periodista", recalca- considera que esta segunda novela "no tiene que ver tanto con su madurez como escritor, como sí con la madurez como persona".

"En los nueve años que separan una y otra novela, me han ocurrido muchas cosas, bonitas y feas. Ha sido un tiempo muy intenso", que le han hecho madurar, como ser humano y como periodista, "a gran velocidad".

Algo que, cree, se refleja en todo aquello que profesionalmente se trae entre manos, "en el sentido de indagar permanentemente sobre la condición humana".

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