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"Fuente Ovejuna", un reclamo a la acción a un pueblo conformista e insolidario

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"Fuente Ovejuna", un reclamo a la acción a un pueblo conformista e insolidario

"Fuente Ovejuna", un reclamo a la acción a un pueblo conformista e insolidario

"Fuente Ovejuna", la conocida obra dramática de Lope de Vega, ha abierto con éxito el festival Olmedo Clásico con una versión de Alberto Conejero que busca llamar la atención sobre la falta de acción de un pueblo que se ha mostrado conformista e insolidario ante el despotismo de su gobernante.

La pregunta que surge en este montaje es: ¿"Por qué el pueblo solo se une cuando es violada la hermana de alcalde pero se mantiene impertérrito ante otras actuaciones despóticas -incluidas otras tantas violaciones a campesinas, a las que se niega la ayuda- y termina con esa situación de la manera más violenta posible?".

Esa cuestión es trasladada al escenario, en este caso al de la Corrala del Palacio del Caballero de Olmedo, que se ha llenado en la inauguración de este certamen teatral, para seguir denunciando la actitud de los dictadores pero también la del miedo de los ciudadanos a actuar, a posicionarse, a hacer que las cosas cambien.

Con una cuidada estética escenográfica, los numerosos actores de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico han mostrado su buen hacer ante un público que ha ovacionado el espectáculo, ya que han sabido interpretar a la perfección esa necesidad de despertar cuando se observa la primera injusticia.

Se trata de una obra del Siglo de Oro pero que perfectamente se puede trasladar a la realidad actual, puesto que siguen dándose las mismas situaciones de despotismo en muchos países y la misma reacción tardía basada en un odio que se ha ido acumulando a lo largo del tiempo y que acaba en muerte y tragedia.

El director de esta pieza, Javier Hernández-Simón, ponía como ejemplo a Libia, un país que durante 42 años alimentó y consintió la dictadura de Muamar el Gadafi hasta que decidió rebelarse y terminó dando muerte al que fue su gobernante, con una ejecución en plena calle.

"No es lo mismo un acto revolucionario que un acto de venganza, fruto del odio, que acaba con una acción violenta que, además, no suelen servir para que las cosas mejoren, más bien al contrario, ya que alimentan la crueldad", ha señalado Hernández Simón. Una crueldad que suele ser intrínseca al ser humano.

También aparece la crítica a la falta de solidaridad hasta que los problemas no le afectan a uno mismo, porque Laurencia, la hermana del alcalde, que vive en su propia carne la violación del comendador Fernán Gómez -amparándose en el derecho de pernada-, niega la ayuda a una campesina que sufrió previamente el mismo destino.

Ha sido la primera piedra de toque de la duodécima edición de "Olmedo Clásico", que mañana incluye en su programación "El rufián dichoso", una obra de Cervantes que nunca se había escenificado y que ha querido trasladar al público Rodrigo Arribas, de la mano de la Fundación Siglo de Oro.

Inés Morencia Fernández

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