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Hellacopters despejan la noche del Azkena Rock de Vitoria

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Hellacopters despejan la noche del Azkena Rock de Vitoria

Hellacopters despejan la noche del Azkena Rock de Vitoria

Un fenomenal concierto de Hellacopters ha parecido despejar una noche en la que hasta entonces la lluvia ha sido más protagonista que los propios grupos en el Azkena Rock.

Con esa mezcla nórdica de hard rock y punk, un sonido que conecta mucho con el público de este festival, poco a poco se han ido metiendo a la gente en el bolsillo, a pesar de una flagrante falta de volumen.

Aunque son habituales en el Azkena Rock diferencias de sonido aparentemente arbitrarias, en este caso parecía completamente fuera de lugar escuchar a Hellacopters, con su formación original, la de 1994, pero sonando tan lejos que podían haber estado perfectamente en Suecia. Ello a pesar del nutrido grupo de fans que, frustrados, clamaban por algo más de volumen.

Además de eso, mucha lluvia y muy constante. Menos mal que la previsión meteorológica era clara y la organización ha estado atenta, así que el recinto estaba poblado de carpas.

Las zonas cubiertas no estaban delante de los escenarios, probablemente para no distorsionar el sonido, pero sí cerca de las barras. Carpas amplias que han permitido un respiro importante, ya que no había chubasquero que aguantara tanta agua.

Lo realmente divertido ha empezado a eso de las siete y media, cuando Vintage Trouble han subido al escenario. Soul y rhythm & blues, con un Ty Talor entregado, que ha llegado a tirarse al público con "Run Baby Run", dándose un largo paseo tumbado en brazos de la gente. Su propuesta es muy clásica, nada del garage-soul de los Dirtbombs en "Ultraglid in Black", por ejemplo, pero interpretada con energía y actitud. Además todo el mundo tenía ganas de librarse del lastre que ha supuesto el mal tiempo y había muchas ganas de diversión.

Después Lucinda Williams y un Jean Beauvoir que ha procurado divertir, tocando Plasmatics y Ramones, siempre desde un registro inevitablemente heavy posiblemente por la tesitura de su voz.

Por la mañana, Julián Maeso y su banda se han encargado de calentar el ambiente, mitad rockero, mitad urbano, en la plaza de la Virgen Blanca. Los conciertos en la plaza vitoriana sirven de prólogo al festival, a la vez que lo integran en una ciudad que, ayer tarde, recibía a los primeros visitantes ávidos de rock & roll.

Su propuesta, que combina rhythm & blues y un rock de influencias sureñas, ha sido acogida con entusiasmo, pero también la lluvia ha interrumpido el concierto para desolación de los asistentes. Finalmente ha sustituido a Sex Organs por la tarde, en condiciones mucho mejores.

Ojalá haya más suerte mañana, cuando el guitarrista de Nueva Orleans Luke Winslow-King se presente en ese mismo escenario, con algo presumiblemente más clásico: slide guitar, blues, ragtime y jazz son los mimbres con los que teje su música.

Después, ya dentro del recinto y si el tiempo lo permite, se avecina otra gran jornada de música. Dos históricas bandas como Radio Birdman y sobre todo Scientists, fundadoras del sonido garage australiano, los ochenteros Fields of Nephilim y 091, Marky Ramone rememorando el punk rock más neoyorquino y mucho más, Supersuckers incluidos.

Pero es que estarán The Who, en un concierto de hora y media que solo puede calificarse como un lujo, comparable a muchos otros que nos ha ofrecido este Azkena Rock, como Sex Pistols, The Cramps o Paul Weller. El ambiente rebosa expectación. No podía ser de otra manera.

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