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Lloréns ofrece un fresco de Barcelona a finales del XIX en "La ley de los justos"

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Lloréns ofrece un fresco de Barcelona a finales del XIX en "La ley de los justos"

Lloréns ofrece un fresco de Barcelona a finales del XIX en "La ley de los justos"

El escritor Chufo Lloréns ofrece un fresco de la Barcelona de finales del siglo XIX en "La ley de los justos", con la que ha abandonado la Edad Media.

En la presentación de "La ley de los justos" (Grijalbo/Rosa dels Vents), el escritor barcelonés ha explicado que esta nueva novela ha supuesto cuatro años de su vida, "uno estudiando y tres escribiendo".

Ha confesado el autor de "Te daré la tierra" que eligió el final del siglo XIX, porque tenía "ganas de salir del siglo XI, una época lejana" y de la que ya había escrito dos novelas ambientadas en Barcelona.

Lloréns siempre prefiere escribir sobre un tiempo de cambios y en el caso de finales del siglo XIX, le facilitaba el acceso a la documentación al tratarse de una época más reciente.

Considera Chufo Lloréns que "La ciudad de los prodigios" no sería una novela referente de "La ley de los justos", porque se ocupa más de principios del siglo XX, acaso sería más cercana "Mariona Rebull", de Ignasi Agustí.

"La ley de los justos" abarca entre finales de 1888, cuando ya se ha acabado la Exposición Universal, y poco antes de la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898.

"Me interesaba comenzar la novela al final de la Exposición Universal, porque cuando acaban los fastos se quedan 8.000 personas en el paro y además en ese momento se abre la Vía Layetana al mar, que supondrá el derribo de 10.000 casas y sus ocupantes son trasladados a las chabolas de Montjuïc o del Campo de la Bota", ha dicho.

En ese caldo de cultivo, añade el escritor, nació el anarquismo y se fundó la UGT en Barcelona, y se produjeron el atentado al general Martínez Campos, la bomba del Liceo y el atentado de la procesión del Corpus de 1896.

En el marco histórico elegido, Lloréns coloca a los protagonistas de la historia, dos familias: los Ripoll, pertenecientes a la alta burguesía, y los Bonafont, familia humilde cuya madre viuda, Luisa, trabaja de costurera para los primeros.

La familia burguesa vive en la calle Valencia, en el mismo número en el que el propio autor nació, "algo que permite hacer descripciones con mucha minuciosidad", una casa en la que los protagonistas viven la llegada de la luz, del telégrafo y del teléfono.

Se trata, añade Lloréns, de "una burguesía que vivía muy bien, que frecuentaba la hípica, los casinos y los centros de esgrima, pues todavía había duelos en Barcelona".

Según el autor, la novela se mueve "en una Barcelona que se cree la reina del mundo, que vive una época de esplendor, busca inspiración en los salones parisinos, exhibe su elegancia en fiestas y veladas musicales".

Sin embargo, el autor muestra también los claroscuros, con "esas calles que se estrechan y huelen a pobreza y donde el rencor y la injusticia están fraguando una revolución capaz de recurrir a la violencia más descarnada".

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