eldiario.es

Menú

Cultura & tecnología

"Moisés y Aarón", una lección ética y estética deslumbra en el Teatro Real

- PUBLICIDAD -
"Moisés y Aarón", una lección ética y estética deslumbra en el Teatro Real

"Moisés y Aarón", una lección ética y estética deslumbra en el Teatro Real

Ya lo anunció el director artístico del Real Joan Matabosch, que "Moisés y Aarón", la ópera inacabada de Schönberg, iba a ser de "lo más grande" que iba a vivir el coliseo. Y así se ha demostrado esta noche en su estreno, con un público entregado que ha aplaudido esta lección de estética y ética.

Ni la polémica que hubo por el uso y aparición en escena del toro "Easy Rider", un pacífico y cuidado charolés francés de 1.500 kilos que simboliza el becerro de oro idolatrado por los israelitas huidos de egipto ha roto el estreno de "Moisés y Aarón".

Un montaje del italiano Romero Castelucci plagado de belleza escenográfica en el que se plantean cuestiones éticas y religiosas, acerca del poder, la imagen, la palabra y la idea de Dios y que es todo un reto para el coro por su dificultad en la composición musical, el dodecafonismo.

Un coro que esta noche ha sido muy aplaudido junto a su director Andrés Maspero, y en el que se encontraba también Sonsoles Espinosa, la mujer del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Como también han sido aplaudidos el bajo-barítono Albert Dohmen (Moisés) y el tenor John Graham-Hall, que ha interpretado a Aarón.

"Moses und Aron", "Moisés y Aarón" es una de las óperas más simbólicas del siglo XX y paradigma de la música contemporánea. Y esta es la primera vez que se ofrece en Madrid en una versión escénica en una montaje que es una coproducción del Teatro Real con la Ópera Nacional de París, donde se estrenó en octubre del pasado año.

Bajo la dirección musical de Lothar Koenings, quien también ha sido muy aplaudido esta noche, pero no tanto como a Castellucci, la ópera narra la huida, el éxodo del pueblo hebreo de Egipto.

Habla de su travesía por el desierto, donde Moisés, que está en las montañas esperando la revelación de los mandamientos de Dios, ha eliminado las imágenes porque no le gusta el mal uso que se hacen de ellas, al contrario de lo que significan para Aarón.

Un pueblo que es representado en escena como una masa blanca, llena de luz, en un espacio ilimitado, cargado de símbolos como la pintura negra con la que se van cubriendo los cantantes, el coro y el toro, como metáfora de la carga y experiencia del hombre con lo más material de la vida.

Cuestiones éticas y religiosas que atormentaron a su compositor, que nunca concluyó la partitura, como explicó Castellucci en su presentación, y que dejó abierto su final, porque la obra acaba en el segundo acto con una frase que es todo un símbolo: "¡Oh palabra, tú, palabra que me faltas!".

Éxodo, idolatría, paz, belleza, blasfemia, imagen, libertad, becerro de oro, son algunas de las mucha palabras que se utilizan en esta obra cargada de hechos actuales y en la que Moisés dice que el pensamiento está por encima de la palabra y de la imagen.

Arnold Schönberg (Viena, 1874-1951) escribió la música y el libreto entre 1932 y 1939, como respuesta a los movimientos antisemitas europeos y como reflexión a su propia crisis de identidad judía.

Esta monumental obra, de la que se harán siete funciones en el Real, del 24 de mayo al 17 de junio, cuenta con 400 personas, entre el equipo artístico, el coro, los solistas, los músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real, los bailarines (48, incluyendo seis especialistas en alpinismo) técnicos, limpiadoras que entran en escena, además del toro Easy Rider, quien lleva escuchando a Schönberg desde hace varios años para aclimatar el oído.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha