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Paco Ibáñez: "Vivimos tiempos de ignominia"

El cantautor regresa este miércoles al Palau de la Música Barcelona con un concierto en el que las víctimas de los atentados de París estarán muy presentes

Entre los planes de Ibáñez se incluye volver pronto a Madrid, ya que desde hace años se niega a actuar cuando el contrato viene de alguna administración gobernada por el PP

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Paco Ibáñez: "Vivimos tiempos de ignominia"

Paco Ibáñez: "Vivimos tiempos de ignominia"

Ignominia es la palabra que mejor define "el horror que nos rodea", según el cantautor Paco Ibáñez, que lleva tiempo empezando sus recitales con el poema En tiempos de ignominia de José Agustín Goytisolo y volverá a hacerlo el próximo miércoles en Barcelona porque "seguimos matándonos unos a otros -afirma-". Esta vez el concierto será en el Palau de la Música, donde las víctimas de los sangrientos atentados de París estarán muy presentes, porque el artista está unido por fuertes lazos sentimentales con Francia, en la que vivió durante su exilio, y porque Paco Ibáñez no es ajeno a ningún dolor ni a ninguna lucha. Luchas que le han acompañado desde siempre y en las que nunca ha utilizado más armas que la palabra y la poesía. En su opinión, la única manera de combatir "la oscuridad" de los intolerantes es a través de "la educación, la cultura y la sensibilidad".

Su ambición es alimentar la sensibilidad de sus contemporáneos porque "si consigues emocionar a alguien con una canción" quizás logres que salga de la sala "con una mirada sobre el mundo más precisa". "Recuerdo un concierto que vi en París -ha explicado este conversador nato, que siempre adereza sus conciertos y sus charlas con recuerdos, anécdotas y reflexiones-. Era una mujer que cantaba temas de Brassens. La gente salía de allí con la cara cambiada. Se notaba en sus caras que eran más inteligentes que cuando entraron. Esa pequeña ganancia de inteligencia y sensibilidad que a veces consigues cantando es un gran premio". Esta gratificación es la que le anima a seguir sobre los escenarios, en los que está desde hace 60 años, dando su voz y su música a los más grandes poetas de todos los tiempos y de varias culturas, aunque especialmente a los poetas en lengua castellana.

"La vida no se ha acabado"

Cuando el año pasado cumplió 80 años, Paco Ibáñez inició en París una serie de conciertos llamados "Vivencias", en los que repasa toda una vida dedicada a la poesía y canta en castellano, catalán, gallego, euskera, francés y hebreo. Este espectáculo, que vuelve el próximo 18 de noviembre a Barcelona, ha recorrido muchas ciudades en el último año, pero podrían haber sido más, si no fuera porque hace años que se niega a actuar cuando el contrato viene de alguna administración gobernada por el PP. "No quiero deberle nada a nadie, y menos a ellos", ha aclarado este hombre, que defiende su libertad con capa y espada y se atreve a decir todo lo que piensa.

En muchas ocasiones ha tenido problemas por decir lo que piensa, pero sigue haciéndolo y ningún tema le da miedo. "Me han llamado etarra porque una vez dije que se estaban olvidando de las víctimas del GAL, pero también me han atacado desde el otro lado "los comunistoides" cuando una vez critiqué a Chávez en un concierto", ha rememorado. Paco Ibáñez no se casa con nadie, de la misma manera que cree que Cataluña "no está casada por la iglesia con España y se puede separar cuando quiera". "Eso sí, tiene que haber una mayoría amplia de catalanes que lo deseen. No se puede llegar a la independencia con tejemanejes entre partidos. Eso es poco serio", ha añadido. Este músico, que se define a sí mismo como "catalanovascofrancés" y "bastante andaluz", siempre se moja en temas políticos, pero cree que su lugar no está en un parlamento sino en los escenarios. "Creo que Lluís Llach se equivoca limpiándole la cara a estos políticos de poca monta", ha asegurado.

Él espera seguir "mucho tiempo" sobre los escenarios, porque aunque la gira "Vivencias" está llegando a su fin, "la vida no se ha acabado" y siente que todavía tiene cosas que hacer. Como por ejemplo volver a Madrid, ciudad que no visita desde que el poder municipal cayó en manos del PP, pero que ahora, con el cambio de signo político, tiene ganas de volver a pisar, porque "en estos tiempos de ignominia (...) aún queda buena gente en este mundo. Que escucha una canción o lee un poema".

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