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Rock para poetas, poesía para roqueros

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Rock para poetas, poesía para roqueros

Rock para poetas, poesía para roqueros

Rock y poesía. Esta es la combinación de una pequeña editorial de Barcelona, 66rpm Ediciones, que ha puesto en marcha una colección de versos de poetas ligados al mundo de la música y sus alrededores.

Escritores como Carlos Zanón, cantantes como Xarim Aresté o periodistas culturales como Jordi Cervera, participan en esta serie que aúna música y literatura.

Para Alfred "Coco" Crespo, responsable de esta editorial acostumbrada a publicar libros de contenido musical, esta nueva colección es parte de su ADN: "Quizá nuestra visión esté distorsionada pero siempre encontramos una relación del rock con todo lo que nos rodea. Por eso los poemarios tienen una conexión explícita con la música".

Así pasa que uno de los primeros poemarios con éxito de crítica y público se titulaba "Rock and Roll". Su autor, Carlos Zanón considera "lógico" que la cultura musical inunde los versos.

"Para muchos autores, la tradición no ha sido (o no totalmente) literaria. Si tienes a Dylan, Lou Reed, Nick Cave o Elliot Smith que son poetas y, además, cuentan con electricidad, juventud, entusiasmo, la mitología que se crea es explosiva", comenta en declaraciones a EFE.

La apuesta por este universo rock escapa, incluso, a las palabras. El segundo poemario de Jordi Pujol Nadal se titula "Greatest Hits" y su cubierta recrea la portada del disco "Rock And Roll Circus" de los Rolling Stones.

También pasa con el primer libro de poemas en catalán - publicado en abril- del líder de grupo Very Pomelo, Xarim Aresté. Titulado "Catacumba umbilical", cuenta con ilustraciones coloristas, muy pop, de Joan Garau que captan o sugieren el espíritu musical de los poemas.

Superado el uso de la contracultura como tendencia (una de las características de los poetas "novísimos" de los sesenta en España), los autores plantean versos con referencias musicales - "las corcheas melancólicas del aquel "Sweet Jane"/ de los Cowboy Junkies", por ejemplo- "como parte de la banda sonora de la vida", según comenta a EFE el responsable de estas palabras, el periodista Jordi Cervera.

"Es la música que escucho habitualmente. Se incorporan a mis versos porque son una de las cosas básicas que pasan cuando no pasa nada",destaca Cervera que acaba de publicar en 66rpm Edicions el libro "Lo que pasa cuando no pasa nada", un poemario comentado por Johnny, superviviente del grupo madrileño Burning, y en cuya portada aparece la actriz Catherine Deneuve.

El libro de Cervera -"el título pertenece a una frase del "Dietario voluble" de Enrique Vila-Matas", dice el autor- y el poemario de Xarim son las últimas novedades de esta colección que, según Coco, se ampliará con dos sorpresas que incluyen a una cantante "con un rico mundo interior" - se admiten apuestas sobre la identidad- y con los versos de un guitarrista de "una de las bandas más fascinantes de la escena independiente".

Este movimiento que une música con poesía no es nuevo - "Jota, Nacho Vegas o Rosenvinge siguen siendo nuestros poetas ¿no?", reclama Zanón en la entrevista- y hay otras iniciativas que trabajan en la misma dirección.

Ejemplos como la mítica Visor publicando, entre otros, la obra de Leonard Cohen, la pequeña editora Desacorde Ediciones o la histórica Hiperión que acaba de sacar a la luz "Antología poética del rock", del periodista musical Alberto Manzano, son pequeños botones de un gran traje que parece desterrar el latiguillo "Malos tiempos para la lírica".

Sin embargo, Carlos Zanón se muestra escéptico ante esta explosión poética que prolifera en la Red y que podía denominarse "versos.punto.com". "Si todo vale, nada sirve. Todos somos iguales, todos nos creemos unos putos genios. Todos somos Rimbaud. Es muy difícil escribir no un gran poema, sino hasta un buen verso. En Internet dedicas tiempo a la búsqueda pero no puedes asimilar nada", lamenta el autor de "Yo fui Johnny Thunders".

Como conclusión, Cervera también ahonda en esta idea: "Existe un boom de la poesía como espectáculo; a la gente le gusta asistir a recitales, lecturas, perfomances poéticas, pero sigue sin comprar libros de poesía para desesperación de autores y editores. Si todos los que asisten a estos montajes comprara un libro, se acabaría la crisis del sector".

Para bien o para mal, en papel o en la pantalla, la poesía y la música popular viven un largo y fructífero idilio. Por ello, pequeñas iniciativas editoriales permiten augurar que, como dijo Gabriel Celaya, "la poesía es (siga siendo) un arma cargada de futuro". Eso sí, en este caso, en clave de rock.

Por Juan Carlos Gomi

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