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"El espejo roto (Sinalcol)", lo último del libanés Elias Khoury en español

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"El espejo roto (Sinalcol)", lo último del libanés Elias Khoury en español

"El espejo roto (Sinalcol)", lo último del libanés Elias Khoury en español

Sostiene uno de los personajes de la novela que Beirut es, quizás, el "único lugar del mundo en el que una persona debe reinventarse cada día", una ciudad tan "sensual como cruel" en la que Elias Khoury sitúa la acción de "El espejo roto (Sinalcol)", que se publica ahora en español.

Después de "La cueva del sol" (2009), sobre la tragedia del pueblo palestino, causa con la que Khoury se ha sentido comprometido desde que era muy joven, y de "Yalo" (2011), un texto sobre la tortura, "El espejo roto (Sinalcol)" es la tercera novela del escritor libanés que Alfaguara publica en España.

Un libro, ha dicho el autor, que va más allá de ser una novela sobre la guerra civil libanesa, ese conflicto endémico que divide al país desde hace décadas. Un conflicto que, afirma Salma, otro de los personajes de la novela, "no va a terminar" nunca, porque "está en nuestro interior".

"El Líbano -escribe Khoury, uno de los más grandes autores en lengua árabe de las últimas décadas- es un país en el que interpretamos la comedia de la muerte. No hay mejor pueblo en el mundo que el libanés -insiste- para convertir lo sagrado en una farsa con tanta perfección. Aquí, incluso la muerte da risa".

Novelista, dramaturgo, articulista y crítico literario, además de profesor universitario en Nueva York, Elias Khoury (Líbano, 1949) escribe sobre el conflicto que divide a su país desde hace décadas y sobre una familia y sus contradicciones. "Es -ha dicho- una novela de espejos contrapuestos. Quería que el lector pudiera encontrarse en alguno de estos espejos".

La novela cuenta el regreso a su país, después de una década de ausencia, del médico libanés Karim Chammás para, junto a su hermano gemelo Masim, poner en pie un hospital. En Francia quedarán su esposa, Bernadette, de nacionalidad francesa, y sus hijas.

En su país de acogida, "había soñado con las manzanas del Líbano, con el olor a manzana mezclado con el olor del café. Ese era el olor de su infancia".

Karim Chammás vivirá en ese "mosaico de comunidades religiosas y facciones políticas" que es Beirut, dos historias de amor. "Su vida era un espejo roto. Había mentido mucho y le habían mentido mucho, y al final había cometido el error de regresar a Beirut", donde acabará sintiéndose ajeno. ¿Pero quiere regresar a Francia?.

Una historia, como todas las escritas hasta el momento por Khoury, criado en una familia cristiana maronita, aunque agnóstico declarado, tierna y apasionada, cruda y violenta.

Quien está considerado hoy "la conciencia del Líbano" compagina desde hace tiempo la escritura con la enseñanza, en su condición de profesor en la cátedra de Estudios Islámicos y Oriente Próximo en la Universidad de Nueva York, a donde llegó de la mano de su amigo Edward Said, el intelectual y activista palestino fallecido en septiembre de 2003.

Redactor jefe de la edición en árabe de la Revue d'ètudes palestiniennes, que se edita en Beirut, y director del suplemento literario del periódico libanés Al-Nahar, Elias Khoury abrazó la causa palestina siendo muy joven, a raíz de su visita a un campo de refugiados palestinos en suelo jordano tras la Guerra de los Seis Días.

Fue entonces cuando decidió entrar en la organización palestina Al-Fatah y hacer realidad ese compromiso. "La fe y la religión -decía el autor a Efe en una de sus últimas visitas a España, en 2008- son una referencia metafórica y poner en práctica una metáfora es una locura".

Así hablaba entonces sobre el conflicto entre israelíes y palestinos. "Hay que separar -decía Khoury- el conflicto de la religión, porque si se trata de una guerra entre dioses, la lucha se prolongará indefinidamente y no acabará, porque los dioses no mueren".

Por su novela sobre la lucha del pueblo palestino, "La Cueva del Sol", Elias Khoury, para quien escribir "es un mecanismo de resistencia", obtuvo en 1998 el Premio Palestina.

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