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Szafir indaga en la fragilidad de la democracia con la futurista "París, 2041"

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Szafir indaga en la fragilidad de la democracia con la futurista "París, 2041"

Szafir indaga en la fragilidad de la democracia con la futurista "París, 2041"

Generar debate en la escena pública y privada es uno de los grandes propósitos de la novela futurista "París, 2041" que el escritor argentino Ezequiel Szafir publica mañana en España, convencido de que la democracia es un bien raro, precioso y quizás efímero.

"Todo depende de nosotros, este es un tema que me interesa y preocupa y uso la literatura para abordarlo", subraya Szafir en una entrevista con Efe, sentado en un banco del Canal de la Villette, una zona con elevada densidad de población extranjera y uno de los lugares de París donde transcurre la acción de su novela.

No es un ensayo, "intenté hacerlo ameno, pero planteo el problema y posibles soluciones y alternativas", precisa el también vicepresidente de Amazon Europa, que en 2004 escribió su primera novela, "Marina de Buenos Aires", mientras trabajaba en la consultoría McKinsey & Co.

Si el libro lleva a interesar y reflexionar, "misión cumplida, con eso soy feliz, es lo que busco", afirma este autor de origen judío, orgulloso de sus múltiples amistades musulmanas y de las más variadas procedencias.

La novela tiene un final feliz, triunfan en ella la libertad y el amor, pero antes, recuerda, sus personajes han sufrido el fascismo, el holocausto y un gueto antimusulmán, que logran vencer gracias a una "Nueva Resistencia" y al apoyo de una coalición palestino-turca-israelí.

Resulta imposible no pensar en la última novela de Michel Houellebecq, publicada en enero y centrada igualmente en un futuro próximo, en el que un movimiento musulmán moderado accede al poder en Francia.

Nada que ver con el destino de los protagonistas de Szafir, pero una misma "necesidad" futurista, escrita sin duda al mismo tiempo, celebra Szafir.

En "Sumisión", Houellebecq "tomó el año 22 y yo el 41", inspirado en George Orwell, quien en 1948 escribió "1984".

"No hay otra razón, por eso la fecha es más lejana que la suya", relata al contar cómo optó por invertir los dos últimos dígitos de 2014 para crear su título.

La gran diferencia es que Houellebecq escribió "desde dentro" y vivió "su pesadilla", mientras "yo lo que hago es ver cómo salir", estima Szafir, quien a la manera borgiana intentó plasmar el ritmo de las múltiples vidas desconocidas que se cruzan a cada instante en un mismo espacio.

Quiso también recrear "el proceso de una Europa dormida", pues en su opinión "la sensación de que no puede repetirse un holocausto es errónea" y la paz es "algo totalmente excepcional", frente a largos siglos "de dictadores de toda índole y muertes y guerras violentas".

"Europa podría tener que sufrir de nuevo algo así", cree Szafir, acérrimo defensor de la Unión Europea (UE), "un hallazgo fantástico, pese a todos sus errores e impedimentos", entre ellos las importantes desigualdades generadas por la creación de la unión monetaria.

"Supongo que se arreglarán con el tiempo. Lo que no puede hacer Europa es dormirse y no plantearlo y no arreglarlo, y eso es lo que me da miedo", explica Szafir, seguro de que "nuestros hijos viven una Europa que nuestros abuelos ni soñaron".

Aunque está de acuerdo con el sabio rabino cordobés Maimónides (1135-1204) en que "no puede haber algo que justifique matar o morir", piensa que ese "planteamiento es utópico", como comprueban sus personajes.

"Es lo que le pasa a Christian, el periodista. Se puede ser pacifista, pero llegado el momento hay que tomar las armas, como hace él para participar en la Revolución", resalta.

Christian se enfrenta a un comandante muy leído que maneja las teorías de manipulación de masas a la perfección. "No hay nada peor que un tirano ilustrado", mantiene el autor de esta novela de historia-ficción.

Un libro que nació hace poco más de un año en un taxi, cuando su conductor empezó a hablarle con extrema naturalidad de lo que pensaba sobre la cantidad de "gente marrón" que se veía por París al atravesar uno de esos barrios repletos de emigrantes que le inspiraron.

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