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Teatro por la vida: la inclusión en un campo de refugiados

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Teatro por la vida: la inclusión en un campo de refugiados

Teatro por la vida: la inclusión en un campo de refugiados

El campo de refugiados sirios de Za'atari (norte de Jordania) acoge a más de 30.000 niños de entre 5 y 17 años, muchos de ellos con discapacidad y casi todos con problemas de autoestima e inseguridad. Condenados a priori al ostracismo, el teatro les ofrece la posibilidad de brillar con luz propia.

Se trata de "teatro inclusivo", una actividad novedosa en un campo de refugiados que puso en marcha hace ya más de dos años la Fundación Promoción Social de la Cultura (FPSC), dirigida tanto a niños que, huyendo de la guerra, llegaron al norte de Jordania dejando atrás historias tremendas.

Cada semana se organizan actividades dirigidas a estos niños, que contribuyen con sus ideas a los procesos creativos, desempeñando un papel propio y específico en las actuaciones.

Ahora, esta ONG, la única española que trabaja en Za'atari, quiere dar un paso más: construir un teatro, un módulo prefabricado donde los niños puedan desarrollar la actividad en un espacio cómodo, seguro y accesible.

Poner en marcha este proyecto cuesta alrededor de 20.000 euros, que esta organización pretende recaudar a través de la campaña "Teatro por la vida", puesta en marcha en las redes sociales, que cuenta con el apoyo de actores y actrices como Luisa Martín, Juan Echanove, Jesús Olmedo o la compañía Cosmoarte.

En estos momentos, el grupo de teatro, llamado "Mark of Hope", utiliza las instalaciones que les "prestan" otras organizaciones, pero la gran extensión del campo (es uno de los mayores del mundo) supone un obstáculo para unos niños que tienen dificultades para desplazarse.

Por ello, la coordinadora del teatro, Arabella Lawson, ha incidido, en declaraciones a Efe, en la importancia de "tener un espacio propio totalmente accesible" dentro del complejo que ocupa la ONG, lo que agilizaría la inclusión, el objetivo principal de esta actividad recreativa.

La idea surgió al calor de la clínica que la organización tiene en Za'atari, que atiende a refugiados con discapacidad, fundamentalmente niños, a los que proporciona tratamientos de rehabilitación y fisioterapia, así como sillas de ruedas, muletas, etc.

Las discapacidades de estos pequeños refugiados están provocadas por heridas de guerra y muchas de ellas, como las parálisis cerebrales, son debidas al alto índice de partos prematuros a consecuencia del conflicto armado.

En este teatro, "las actividades se diseñan e implementan teniendo en cuenta las necesidades de cada participante".

"Y los ensayos y actuaciones tratan de garantizar que cada uno tenga la oportunidad de brillar con su propia luz como una persona cuya identidad no se limita a una silla de ruedas o unas muletas, un 'síndrome' o un 'trastorno'", señala Lawson, quien ha sido testigo en primera persona de las "transformaciones" de estos pequeños actores.

Como el niño de 12 años que se unió al grupo hace dos años. "Llegó en su silla de ruedas, tímido y descentrado, luchando por recordar su guión en la obra. Su confianza se ha disparado y sus actuaciones vocales y físicas se han fortalecido".

O la niña de 8 años que asistió por primera vez a una sesión el pasado mes de febrero y que era tan tímida que nunca cruzó una palabra con alguien que no fuera su madre. En septiembre, con la confianza alta, aceptó volver a la escuela.

Para algunos de los niños que participan en el teatro, es la única actividad a la que asisten fuera de la escuela o en general. Para estos pequeños, con y sin capacidades diagnosticadas, sus compañeros del grupo son los únicos niños de su edad con los que tienen confianza para socializar fuera de su hogar familiar, asegura Lawson.

En la organización de las actividades creativas participa personal de la ONG junto a un grupo de voluntarios sirios.

Uno de ellos es Hamzeh, "nuestro supervoluntario", según señala a Efe José Luis Zatarain, director de Comunicación y Voluntariado de la ONG.

Este joven, que arrastra una discapacidad severa y al que la guerra y la muerte de su primo Hassan, junto al que creció, cambiaron complemente, señala en un vídeo difundido por la organización que no quiere ser ayudado por la gente, sino que quiere ayudar a la gente.

Hamzeh sueña con que la situación mejore en Siria. Si es así, volverá a casa y ayudará a las personas discapacitadas. "Después de la guerra habrá muchas personas con discapacidades -afirma-. Haré una compañía de teatro para jóvenes".

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