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Walther invita al espectador a convertirse en parte de su obra, en Madrid

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Walther invita al espectador a convertirse en parte de su obra, en Madrid

Walther invita al espectador a convertirse en parte de su obra, en Madrid

"Quien espere arte tradicional se sentirá decepcionado", advertía hoy Franz Erhard Walther, cuyas obras no están completas sin la acción del espectador, bien a través de la imaginación bien a través de actos, como se podrá comprobar hasta el 10 de septiembre en el Palacio de Velázquez.

En este monumental edificio, construido en el Parque del Retiro de Madrid entre 1881 y 1883 para la Exposición Nacional de Minería, el Museo Reina Sofía ha reunido la primera gran antológica en España de este artista conceptual alemán bajo el nombre "Un lugar para el cuerpo".

Porque eso es lo que guía buena parte de la obra de Walter: el cuerpo es ya en sí una escultura que él integra en sus piezas, que a comienzos de los sesenta construye con materiales textiles de vivos colores y que, aunque pueden remitir a las iniciativas que surgen en Brasil en esos mismos años como los "Paragolés" de Hélico Oiticica o los objetos sensoriales de Lygia Clark, el alemán no les da un sentido performativo, sino que requieren de "activación".

"Mi concepto de activación es que cada obra se termina con ella, porque es el espectador quien la completa con su imaginación o sus actos", ha expuesto el artista, considerado "un pionero que empezó a construir conceptos y abrió caminos que han sido desarrollados por otros artistas de forma totalmente diferente", decía el comisario de la muestra, Joao Fernandes.

Además de en la acción, la exposición se articula en torno al lenguaje, ya que Walther recurre a su profundo conocimiento de la historia de la tipografía para representar la palabra como material de trabajo, desde los dibujos de su serie "Worbilder" hasta la reinvención de las formas tipográficas en sus alfabetos escultóricos, que invitan al espectador a interactuar.

Para el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, su obra es "especialmente relevante porque define una época y la cuestiona", aquella que comenzó su andadura en los sesenta "marcado por lo performativo, lo teatral" y que llevó a los artistas estadounidenses a mudarse a Europa, mientras que Walther optó por las activaciones, un "componente de color y hedonista que no estaba en otros artistas de esas décadas" y por cambiar Alemania por Nueva York.

El artista ha reconocido que le costó hacer entender a ambos lados del Atlántico el papel vital del público en su obra, algo que en Madrid se podrá ver especialmente en las activaciones hechas por mediadores preparados por el propio artista.

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