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La cámara fotográfica al servicio del cine iberoamericano

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La cámara fotográfica al servicio del cine iberoamericano

La cámara fotográfica al servicio del cine iberoamericano

Fotografías en blanco y negro, en formato panorámico y que rebosan expresividad, retratan a 52 cineastas iberoamericanos en una exposición que es solo una pequeña muestra del trabajo de Óscar Fernández Orengo que quiere construir el archivo definitivo de España y Latinoamérica.

"Cineastas contados...de ambos lados" es la tercera exposición que Fernández Orenga realiza de ese proyecto y la primera centrada en las imágenes de realizadores latinoamericanos, con 27 imágenes -la mayoría inéditas-, que se unen a otras 25 de españoles, que ya se habían mostrado anteriormente.

En la Casa de América de Madrid puede verse al mexicano Arturo Ripstein sentado en el sofá de su casa junto a un cojín en el que se lee "Amor de mis amores", una de las canciones más conocidas de su compatriota Agustín Lara, es una clara muestra de lo que ha buscado el fotógrafo en los cineastas: su lado más casero y alejado de cualquier glamour.

Así se puede ver al chileno Alejandro Jodorowsky en su biblioteca; al argentino Adolfo Aristaráin en el salón de su casa; la peruana Claudia Llosa en un tejado rodeada de antenas o el chileno Pablo Larráin en el balcón de su piso.

Pedro Almodóvar a la entrada de la sede de su productora; Angelino Fons a los pies de una escalera de piedra, David Trueba en el desaparecido café que regentaba su hermano o Mar Coll en la intimidad de su casa, junto a su padre.

Imágenes en las que Fernández Orengo ha tratado de dejar una huella personal, como el vaso que aparece en la mesa del café en la que aparece fotografiado el argentino Juan José Campanella y en el que había bebido el fotógrafo momentos antes de tomar la instantánea.

O su reflejo en el cristal a través del cual se ve al español Fernando León de Aranoa.

Un trabajo con el que pretende acercar al público los grandes nombres del cine, hacer que quienes visiten la exposición sientan la necesidad de conocer la obra de estos realizadores, con grandes trayectorias a sus espaldas pero en muchas ocasiones poco conocidos por los espectadores.

"A través de la imagen se llega al conocimiento" de esos cineastas, cuya obra forma parte de la cultura, el elemento "que nos aleja de ser salvajes", reflexiona este fotógrafo nacido en San Sebastián pero criado en Barcelona y que inició este proyecto en 2001.

Desde entonces ha fotografiado a más de 230 cineastas latinoamericanos y portugueses -y eso que aún no ha empezado con Brasil- y a más de 220 españoles.

En algunos casos el fallecimiento del realizador le hizo buscar a una persona cercana para representarle. Juan Luis, el hijo de Luis Buñuel, o el actor Will More, colaborador habitual de Iván Zulueta, por poner algún ejemplo.

Aún le quedan algunos, pero menos de los que cabría imaginar.

De España cita a Víctor Erice, Alejandro Amenábar, Julio Medem y Gracia Querejeta. Y de Latinoamérica, además de los brasileños, que serán unos 50, le faltan las imágenes de Pino Solanas, Lucrecia Martel o Damián Szifrón en Argentina; María Novaro o Felipe Cazals en México y los tres nombres más conocidos del cine mexicano actual.

Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón son los más famosos de las imágenes que le quedan por conseguir a Fernández Orengo, que aún no ha viajado a Los Ángeles para intentarlo.

Porque las limitaciones financieras son el principal problema para que este entusiasta del cine y la fotografía pueda culminar ese gran sueño de lograr un archivo fotográfico de cineastas iberoamericanos.

Las giras que ha realizado con sus exposiciones le han servido para ir recopilando más fotografías para su colección, pero se trata de un proyecto individual, que no es fruto de ningún encargo, así que se ha valido de amigos en cuyas casas dormir y de contactos personales para poder llegar hasta los cineastas.

Con la ayuda del Instituto Cervantes que ha expuesto algunas de sus fotos en muchos de sus centros y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que ha llevado las exposiciones por todo el mundo, Fernández Orengo ha podido avanzar mucho.

Pero la labor es compleja porque además intercala sus viaje a la búsqueda de los cineastas con trabajos como operador de cámara fija en el cine o con otros proyectos más pequeños, dedicados a actores españoles o directores internacionales.

Todo dirigido a dar a conocer películas y cineastas básicos en la historia de las diferentes cinematografías iberoamericanas y crear memoria de nombres que hoy casi nadie recuerda, como los de los españoles Miguel Pizaco y Santiago San Miguel o el paraguayo Carlos Saguier, autor de un solo largometraje, "El pueblo".

Alicia García de Francisco

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