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"Los colores del viento" dan una nueva cara a las barriadas de los cerros de Bogotá

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"Los colores del viento" dan una nueva cara a las barriadas de los cerros de Bogotá

"Los colores del viento" dan una nueva cara a las barriadas de los cerros de Bogotá

Una pintura gigante de colores vivos se asoma entre el verde de los cerros orientales de Bogotá, donde el naranja, el morado, el amarillo o el azul dan un nuevo aspecto a las fachadas de humildes viviendas que albergan a unas 4.000 personas como parte de un proyecto social.

El significativo cambio lo lograron 600 familias pobres de los barrios San Dionisio y El Consuelo, que recibieron de la Alcaldía de Bogotá y la Fundación Orbis las pinturas y la asesoría con las que remozaron el sector con el mural "Los colores del viento", visible desde la zona céntrica y oriental de la capital colombiana,

"Salimos del limbo para que nos vean en muchas partes. Salimos de la oscuridad como para amanecer y que Bogotá nos vea, no sólo acá sino en muchas partes", dijo a Efe Elizabeth Gutiérrez, una de las habitantes del sector al referirse al colorido y gigantesco mural que simboliza los fuertes vientos que caracterizan a los cerros de la ciudad.

Para completar la gran obra artística, que cubre mayoritariamente al barrio El Consuelo, los lugareños trabajaron con brochas y rodillos durante dos meses, proceso que, según explican, hicieron en unión con sus vecinos.

"Primero empezamos a transformarnos como personas y después a transformar nuestro barrio con las casas bonitas. Ahí empezamos los talleres y a vincularnos", dijo a Efe la líder comunitaria de El Consuelo, Stella Cante, para quien el proyecto también le permitió conocer mejor el barrio y su gente.

Aunque Cante aseguró orgullosa que "muchas personas se vincularon a las jornadas de casas pintadas", reconoció que "el inicio fue difícil" pero luego de tocar puertas finalmente lograron vincular a toda la comunidad.

Al enorme mural conformado por casas coloridas como en una especie de mosaico, se sumaron barrios aledaños que renovaron su entorno al tiempo que otros vecinos se dieron a la tarea de crear murales más pequeños que adornan, entre otros sitios, una pared del salón comunal.

Los artistas del barrio dibujaron "un búho para recordar la inteligencia, una 'Pocahontas' que simboliza la vida de las mujeres en un sector donde se han producido dos feminicidios, y un indígena en honor a las comunidades que habitaron esos cerros", detalló Cante.

El gran muro y las demás obras artísticas son uno de los cuatro pilares del proyecto HabitArte, impulsado por la Alcaldía de Bogotá y la Fundación Orbis, que también integra la formación en actividades productivas, la transformación comunitaria y el cambio de la percepción de los ciudadanos sobre su entorno a través de recorridos culturales.

Según Cante, este último elemento brinda a los jóvenes del barrio la oportunidad de vincularse desde el baile, la pintura, la comida y la narración a los recorridos que se hacen para que personas de toda la ciudad conozcan el proyecto.

Esto tiene un gran valor social porque es algo que a los jóvenes "los enfoca en otras actividades y no en el consumo de drogas".

El director ejecutivo de la Fundación Orbis, Miguel Ayala, destacó que ese proyecto "es un método que se amolda a las condiciones de cada barrio de Bogotá", para que los habitantes tengan sentido de pertenencia, de la comunidad y se sientan parte de la acción.

"Esto repercutió mucho porque no sólo se transformaron casas sino también a la comunidad, se transformó a la gente, los corazones", resaltó Cante, quien agregó que volvió a ver su "barrio unido" por una causa común, como le contó su padre que era El Consuelo cuando se fundó hace ya cerca de medio siglo.

María Fernanda Padilla

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