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DJ Esperanza: sexo, feminismo y varios clásicos de la izquierda

A Esperanza Aguirre no le importan los derechos civiles, pero le gusta el soul. Su playlist incluye canciones guarras, rojas y hasta feministas. ¿Busca el escándalo, la reivindicación o se la habrá redactado un sobrino de su secretaria de prensa?

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Esperanza Aguirre |  EFE

DJ Espe

Esperanza Aguirre no tiene barba y seguro que su casalicio de Jesús del Valle está limpio como una patena. Nadie puede decir que exista lazo de unión entre el hipster que se abstiene de votar y la Condesa de Bornos, lideresa del PP de Madrid y enemiga acérrima de los soviets de los distritos. La única excepción podría ser la música. Espe, como es conocida en los corrillos, ha compartido sus canciones favoritas en Tentaciones, el suplemento moderno de El País que reaparece en el kiosko.

El jukebox de los favoritos de Aguirre se publica cuando la web de Rockdelux, la Biblia indie/hipster, rescata de sus 30 años de archivo un artículo sobre Serge Gainsbourg. ¡Coincidencia! El número 25 de la dama de hierro es Je t’aime, moi non plus, dúo del compositor francés con Jane Birkin, tema erótico de 1969 que desencadenó la campaña de censura más grotesca del franquismo. La Guardia Civil se tomó la molestia de requisar uno por uno los discos de las tiendas de todo el país, y obligaba a apagar las radios y cassettes donde sonaba la canción.

A pesar de ello, la bella melodía y los jadeos y susurros de la Birkin y el Gainsbarre quedaron grabados para siempre en el corazoncito musical de la joven Esperanza de 17 años. ¿Se indignaría en aquel entonces la futura dama del PP ante el ridículo atentado franquista contra la libertad de expresión?

Aguirre coincide con gente eternamente cool, como Fernando Márquez El Zurdo, Juan de Pablos o Carlos Berlanga, en su predilección por Françoise Hardy. Seguramente Esperanza no ha olvidado la actuación en TVE de la francesa en 1966 con su silueta impecable vestida de Courrèges. ¿Llevaba Esperanza el pelo largo y planchado antes de adoptar su proverbial casquete amarillo?

Sexy, rock'n'rollera... y ¡roja!

La condesa ha declarado a menudo su admiración por los Beatles y en su lista concede nada menos que cinco puestos a los Fab Four. El gusto de Aguirre es también el gusto de los roqueros que proyectan sus frustraciones en esas superestrellas contraculturales y ambiguas que pueden vivir al límite sin consecuencias, que conquistan a las mujeres más bellas y que consiguen la pleitesía de millones gracias tan solo a que saben tocar tres acordes… Sí, amigos: doña Esperanza ha situado en el puesto 13 de su lista (I can’t get no) Satisfaction, himno de la rebeldía juvenil de 1965, refrendado por Brown Sugar en el 14. ¿Sabe la ex presidenta que esta canción habla de sexo oral y de los abusos sexuales sufridos por las esclavas afroamericanas? ¿Proyecta la lideresa su personalidad en los contoneos de Mick Jagger como es de rigor?

En el número 15 de la lista están U2. El tema elegido se titula Cedarwood Road y procede del álbum aquel del año pasado que incrustaron sin avisar en las cuentas de iTunes. Además de la militancia descafeinada de U2, en la lista de Aguirre aparece Volare, clásico del izquierdista italiano Domenico Modugno. El conocido cantautor apoyaba con su música las campañas socialistas, actuaba en las fiestas del PCI y militaba en el Partito Radicale que consiguió que una vedette porno ocupara un escaño en el Parlamento y tuviera voz en la política italiana. ¿Ironía de la lideresa, despiste o no-sabe-no-le-importa? Curiosa también la presencia en el número 7 de The First Time Ever I Saw Your Face del folk singer comunista Ewan MacColl en la versión de Roberta Flack. ¿Puede una lideresa de derechas comprender que los que militan bajo banderas rojas también se emocionan y ven el sol, la luna y las estrellas en los ojos de la persona amada?

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La ganadora se lo lleva todo (sic)

Mal que nos pese a los nos emociona como banda sonora de la lucha por los derechos civiles, a Esperanza Aguirre le gusta mucho el soul. No le importan los derechos civiles, pero le gusta el soul y lo ha dicho más de una vez. Música de buenos sentimientos e ideales nobles para una de las personalidades más duras e insensibles de la vida pública española. Stevie Wonder, Ike & Tina, Otis Redding, Ray Charles, Percy Sledge, los Drifters, la citada Roberta y la egregia Aretha Franklin con dos canciones. Una de ellas, Think, su reclamación feminista de 1968. ¿Es posible que esta música emotiva y cargada de sentimientos y reivindicaciones no haya hecho saltar la astilla de vidrio del corazón de la dama de hierro de la Comunidad de Madrid?

El número 1 absoluto de Aguirre es The Winner Takes it All de Abba. Esperanza coincide con la crítica pop española en su valoración de las canciones de los suecos y elige la más americana. No escoge Chiquitita, con su ritmo de rebetiko tan griego como Syriza. O Fernando, muy pegadiza y muy conocida, que en su versión inglesa habla de revolucionarios latinoamericanos.

Para terminar, el inevitable pop madrileño, el no menos inevitable Sinatra, flamenco comercial ( Volando voy, Entre dos aguas, Bebo y Cigala…) y, de tirón y apretujadas al final, tres canciones de Julio Iglesias, incluida la horripilante Me olvide de vivir de 1978. ¿Cómo iba a faltar nuestro cantante más internacional? La patriótica doña Esperanza no deja pasar la ocasión de hacer su declaración de principios de españolidad. Nada que ver con el resto de su selección.

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¿Tiene buen gusto la lideresa? Sí, no hay más remedio que reconocerlo. Buen gusto, pero standard y mecánico como el de tanta gente que oye sin escuchar. Son canciones que tuvieron éxito en España, casi no hay nada reciente y nada de música no comercial. Su selección se basa en la anglofilia, considera musicalmente superior desde el tardofranquismo, y son clásicos indiscutibles que no comprometen.

Doña Esperanza ha oído grandes canciones cargadas de contenido y sentimientos pero, por lo que parece, han resbalado por su cuello hasta sus pies sin hacer mella. ¿Sera verdad que está hecha de hierro?

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