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La fortuna queda precintada en el Teatro Real

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La fortuna queda precintada en el Teatro Real

La fortuna queda precintada en el Teatro Real

La fortuna aguarda paciente. Pocas horas antes de comenzar el sorteo más esperado del año, el Teatro Real de Madrid cierra sus puertas. Dos cruces de precinto, firmadas por los notarios del evento, custodian una sala en la que mañana se repartirán millones de euros.

Esta tarde, los trabajadores de Loterías y Apuestas del Estado (LAE) han realizado la puesta a punto del Sorteo Extraordinario de Navidad, por lo que bombos y bolas ya aguardan preparados e impacientes por echar a rodar.

También los niños de la Residencia Internado de San Ildefonso han ultimado sus ensayos, con el deseo individual de cantar el Gordo, y así dar una alegría a las personas agraciadas con el premio.

Tras la prueba final, las 100.000 bolas de números válidas para el sorteo han sido colgadas en sus respectivas liras, donde se quedarán hasta ser introducidas en el bombo grande, de 2,64 metros de alto por 1,58 de diámetro.

Éstas, fabricadas con madera de boj, tienen todas el mismo peso y tamaño (tres gramos y 18,8 milímetros de diámetro), y sus números están grabados con láser para evitar que unas tengan más peso que otras y, por tanto, mayor posibilidad de ser premiadas.

Posteriormente, los notarios también han comprobado las 1.807 bolas de premios que mañana girarán en el bombo más pequeño.

Las más importantes, las de los grandes premios, han sido inspeccionadas minuciosamente por el presidente de la mesa, para atestiguar que no haya truco posible.

El escenario ha quedado totalmente listo: los dos bombos en el centro, con sus respectivas copas y trompetas preparadas, las bolas pendiendo de las liras y la mesa de notarios colocada en el lado izquierdo, tras la que se encuentra una bambalina en la que se puede leer el eslogan de la lotería de Navidad estos últimos años, "el mayor premio es compartirlo".

Los allí presentes han fotografiado el salón de un Teatro Real hoy casi vacío pero que mañana se llenará hasta arriba para albergar, por quinta edición consecutiva, uno de los acontecimientos más importantes del año.

Entre los últimos retoques del evento, varios operarios del organismo de Loterías y Apuestas del Estado comentan que deberían cambiar la bandera de España que preside la mesa presidencial, pues "está un poco vieja".

Eso sí, tendrán que esperar a mañana para cambiarla, porque poco después de las siete de la tarde, los policías y trabajadores han desalojado el salón en el que tendrá lugar el sorteo y los bombos, las liras, la tolva, las trompetas y demás objetos del mismo se han quedado sin compañía.

Por último, los notarios han precintado las puertas principales del patio de butacas con una cinta que posteriormente han firmado, para constatar que nadie entra o sale de la sala en las horas previas a un evento que no tendrá ni trampa ni cartón.

"Nos vemos mañana aquí prontito", se ha despedido una trabajadora de Loterías y Apuestas del Estado de sus compañeros y de los medios allí presentes antes de marcharse.

Y es que será bien temprano, a las 8 de la mañana (7.00 GMT), cuando se desprecintará el salón y comenzarán a entrar los asistentes al mágico sorteo que, un año más, llevará la ilusión a muchos hogares españoles y de todo el planeta.

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