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El grabado, un lenguaje más de Jaume Plensa para investigar cuerpo y alma

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El grabado, un lenguaje más de Jaume Plensa para investigar cuerpo y alma

El grabado, un lenguaje más de Jaume Plensa para investigar cuerpo y alma

Madrid, 25 nov (EFE).-Jaume Plensa convierte el grabado en un arte mayor en unas obras que utiliza para su continúa investigación del cuerpo y del alma y que se exhiben en la exposición "Jaume Plensa. Matriz y Múltiple".

La muestra ha sido organizada por el Museo Casa de la Moneda con motivo del premio Tomás Francisco Prieto 2015 que ha recibido el artista y en ella se repasa su trabajo de los últimos años dentro de la obra gráfica y del múltiple, con una serie de piezas de sus inicios de relevancia dentro de su trayectoria.

Comisariada por Óscar Alonso Molina, la exposición se inicia "con un autorretrato mío y un retrato de mi esposa cuyo origen son una serie de fotocopias de nuestros cuerpos. Es una toma de posesión del cuerpo como un lugar de encuentro, donde las cosas ocurren".

Estas dos obras, realizadas en 1994, tienen su continuación en una serie de piezas de pequeño formato en las que el artista profundiza en diferentes partes del cuerpo.

"Durante estos años no he cambiado mi relación con el cuerpo; he podido entender mejor el alma, un pensamiento lleva a la inmensidad, una energía que emana y llena el espacio y de la que el cuerpo es el contenedor", ha comentado Plensa, para quien el retrato tiene una idea simbólica en cuanto al gran regalo "que podemos dar al otro".

El rostro, "es como la conclusión de la cabeza, que es el lugar más salvaje de nuestro cuerpo, donde todo ocurre. Y el rostro es la imagen, que además no nos pertenece a nosotros".

Para el artista esta exposición es una forma de hablar de su obra "y de encontrar módulos de origen en donde las cosas nacen y se transforman una y otra vez. Es un recorrido de muchos años en el que el comisario ha hecho una selección muy inteligente", en la que ha agrupado grandes temas de la obra de Plensa.

En ellos no podían faltar las maquetas de hierro en las que trabaja para sus grandes esculturas y que están creadas con signos musicales, formulas matemáticas "o con una mezcla de ocho alfabetos. Aunque no hablo estas lenguas, viajo mucho y vivo con ellas".

Plensa ha recordado que pasa épocas viviendo en París, "donde tengo casa, vive mi hijo y tengo grandes amigos. Tengo el corazón destrozado, estoy un poco tocado, en shock. París representa una toma de posición para apostar por la paz en las culturas".

Rodeadas de grabados de retratos, algunos de ellos trabajados en relieve en seco, se exhiben unas bellas esculturas de cristal de Murano, con apariencia de alabastro, retratos de niñas que son prototipos de piezas mayores en bronce.

"El retrato de niñas, entre 8 y 14 años, es un tema que llevo haciendo once años y al que vuelvo una y otra vez. Es un momento en que la belleza siempre está en movimiento. La memoria es femenina y el futuro también; lo masculino es una coincidencia".

Estas esculturas muestran caras alargadas "para darles sentido de espiritualidad, como si se tratara de llamas. Es un retrato realista pero tratando se atrapar su alma".

Frente a ellas, piezas en las que Jaume Plensa investiga el misterio que para él tenían las monedas cuando era niño. "Siempre que observaba los retratos de las monedas quería resolver su lado oculto". Y lo ha hecho a través de unos volúmenes que van desapareciendo pero que a continuación el espectador vuelve a reencontrar.

Con obra repartida por espacios públicos de todo el mundo, a Plensa siempre le ha interesado el espacio exterior. "Tengo una obra más íntima y directa, que es la que muestro en exposiciones y galerías, y otra grande sobras en el espacio público que para mi tiene un sentido muy democrático".

En estos lugares "instalas cosas que la gente no te ha pedido. Es una enorme responsabilidad pero muy interesante, es introducir belleza en el día a día de la comunidad".

Las investigaciones del alma y del cuerpo de Plensa no se limitan a esculturas o grabados sino que van más allá con obras como "Love Sounds", en la que se puede escuchar el sonido de la sangre por las venas del artista.

"Estamos en un mundo muy ruidoso y nos hace falta silencio personal para entender mejor nuestro cuerpo y nuestra alma. El sonido de la sangre es el primer paso para entender nuestro silencio".

El comisario ha querido que la exposición finalizara con un documental de una hora en el que el espectador puede conocer a fondo la forma de trabajar del artista y hacer un repaso por su trayectoria.

Una trayectoria que ha merecido numerosos premios, como el Velázquez de las Artes Plásticas 2013 que le hizo una ilusión especial "porque lo sentí como un premio a la escultura, imprescindible y necesaria".

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