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Eternamente joven, muy inteligente y muy negra: Nina Simone en celuloide

Nina Simone en el Festival Cultural de Harlem de 1969. Foto: YT

Patricia Godes

Emma Lou es una niña demasiado negra. Desde pequeña ha escuchado lamentaciones sobre su piel negra. “¿Por qué no se casaría mi madre con un negro de piel clara?”, piensa. Lejía, maquillaje, zarandeos... La niña seguirá negra como un tizón. En la foto de su graduación, con la toga blanca ceremonial, su cara es solo una mancha negra. Toda su vida fue objeto de burlas por culpa de su piel negra. Emma Lou es la protagonista de The Blacker The Berry, clásico de la literatura afronorteamericana, una historia de 1929. Su autor es Wallace Thurman, escritor relacionado con la Harlem Renaissance.

En 2015, la historia de Emma Lou se ha repetido en los medios y la opinión pública. El motivo: el casting de una actriz dominicana color café con leche para interpretar a la intensamente negra Nina Simone, concertista clásica frustrada por los prejuicios raciales y luchadora de los derechos civiles. Se llama colorismo y es la discriminación dentro de la discriminación.

Sentada ante su piano, digna y circunspecta, Ms. Simone se ha enganchado con el estribillo de I Can Sing A Rainbow. Es una canción que pretende enseñar los colores a los niños, pero que su solemne voz convierte en una declaración antirracista y de tolerancia. La repite una y otra vez para que a nadie se le escape su mensaje. Entre estribillo y estribillo, nos recuerda 20 veces que compremos sus camisetas a la salida. Estamos en Madrid, julio de 1988. Nina Simone actúa en Los Veranos de la Villa y ha venido mucha gente. Meses atrás, Chanel nº 5 había utilizado su versión de My Baby Just Cares For Me en un anuncio dirigido por Ridley Scott. El single, reeditado por una compañía de revival, ascendió en todas las listas. Una grabación de 1959 que se convierte en éxito 20 años después.

Nina, sin permiso de la hija

NinaPasemos otros 27 años en el calendario. 2015: Nina Simone vuelve a estar de actualidad. Un biopic que se estrena el próximo mes de diciembre con Zoe Saldana en el papel de Nina. Zoe hizo de Uhura en los Star Trek de J.J. Abrams y también sale, azul e irreconocible, en Avatar. Nació en Nueva Jersey hija de emigrantes dominicanos y tiene la piel color café con leche, como se jactaba La Lupe en su canción.

Los ataques e insultos han llovido desde todos los foros, blogs y vlogs. Se recogen formas para boicotear el film en nombre de la cantante y pianista que convirtió una cantinela infantil en una metáfora de la tolerancia. Los artistas del maquillaje y las prótesis han sacado sus armas para convertir las facciones afiladas de Zoe en el rostro africano de Ms. Simone.

La revista Ebony protesta: “No hay mayor prueba de lo trágicas que son las cosas para las mujeres de piel oscura en Hollywood que ni siquiera pueden interpretar a mujeres de piel oscura”. Entretanto, nadie se preocupa de quién canta los temas de Nina, dado que Zoe no es cantante. Mary J. Blige, cantante y negra como la pez, fue uno de los nombres que se barajó antes del de Zoe.

Nina es el título del film y está basado en la autobiografía que Ms. Simone publicó en 1992 con el título del clásico de Screamin' Jay Hawkins que ella convirtió en suyo en 1965, I Put A Spell On You. Se presentó en Cannes la pasada primavera para los distribuidores y en EEUU fue adquirida por Robert L. Johnson, magnate de la TV negra.

Siguiendo el libro, la película se centra en la vida sentimental de Ms. Simone y deja un poco de lado la música. La directora y guionista, Cynthia Mort -productora de la serie clásica televisiva Roseanne- ha dedicado muchos años y esfuerzos al film, pero no ha contado con el permiso de Lisa Simone Kelly, la hija de la cantante. Además, en 2014, la directora puso una demanda a los productores porque se sentía marginada del proceso de edición y no reconocía el film como suyo. Solo se nos ocurre decir una cosa: ¡Ufff...!

Siempre amargada por no haber podido convertirse en la primera concertista de piano negra y víctima de la típica relación abusiva con su marido y manager, Nina Simone dependía de los fármacos y fue diagnosticada con trastorno bipolar. Esperemos que su turbulenta biografía no se traduzca en otra cinta de celuloide con una cantante enloquecida pegando gritos y rompiéndolo todo, como las Tina Turner, Etta James y Billie Holiday cinematográficas.

Temiéndose lo peor, Lisa Simone ha sido productora ejecutiva del documental What Happened, Miss Simone, dirigido por Liz Garbus, directora de documentales sobre temas conflictivos. Se estrenó también esta primavera en Sundance y ha sido muy aplaudido. “Estoy muy contenta de que se haya estrenado primero”, ha dicho a L.A. Times: “Una mentira en una película pasará a la historia como la realidad de esa persona”. También existe un documental anterior Nina Simone, La Legende producido en Francia en 1992 que se puede ver entero en YouTube.

La primera en hacer honor a sus raíces

Nina se vio rechazada cuando quiso estudiar piano clásico por ser negra aunque consiguió estudiar en la prestigiosa Juilliard de Nueva York. Se ganaba la vida en los clubs de Harlem. Ms. Simone tocaba el piano al estilo clásico que tanto le gustaba y tanto había luchado por aprender. Por encima, cantaba estándars, blues y folk siguiendo un poco a Odetta. Ella lo llamaba black power music. Es quizás la cantante afroamericana más cercana al cabaret europeo. En cualquier caso, fue una artista muy prolífica y musicalmente inclasificable: la pesadilla de las aplicaciones de clasificación y embalaje de la música tipo iTunes y Spotify.

Amiga de Malcolm X y de Stokely Carmichael, fue -después de Miriam Makeba- la primera que adoptó los trajes, turbantes y peinados de inspiración africana y oriental: toda una reivindicación cuando las cantantes todavía estaban obligadas a llevar estrictos trajes de noche. Después de los sucesos de Birmingham de 1963, compuso Mississippi Goddam -que entonces sonaba muy radical en inglés- y reivindicaciones tan directas como Young, Gifted and Black o I Wish I Knew (How It Would Feel to Be Free) y llegó a declararse partidaria de la lucha armada. Como en los conciertos clásicos, exigía silencio absoluto. Junto a Harry Belafonte, Tony Bennett, Frankie Laine, Peter, Paul and Mary, Sammy Davis Jr., Joan Baez y el Chad Mitchell Trio, Nina Simone cantó en las afueras de Montgomery en marzo de 1965 al final de la tercera marcha del Dr. King desde Selma.

En 1988, Ms. Simone es -incluyendo a Chet Baker- la artista más triste que ha pisado un escenario madrileño. Necesidades económicas le hicieron vender el máster cuando tenía 25 años y luchaba por sobrevivir de modo que, a pesar del éxito, no estaba ganando nada con My Baby Just Cares For Me. Por eso necesitaba vender camisetas. Pero la categoría artística, por una vez, se ha impuesto, A pesar de aquellos inicios tan poco auspiciosos y de su retiro francés, Ms. Simone vendió solo en los últimos 10 años de su vida más de un millón de discos.

Falleció en 2003.

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