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LOS DISCOS DE LA SEMANA

Katy Perry quiere dejar de ser Katy Perry

Diez años después y cinco discos mediante, Katy Perry reflexiona sobre su propia posición dentro del circo mediático

Comentamos otros discos destacados entre las novedades de esta semana: All We Are, Cigarettes After Sex, Kronos Quartet, Phoenix y la colaboración entre Sufjan Stevens, Bryce Dessner, Nico Muhly y James McAlister

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Katy Perry

Witness
Capitol
POP
6/10

En diez años, cinco discos mediante, Katy Perry ha pasado de ser una perfecta desconocida a una de las artistas globales más rentables para industria, capaz de asaltar las listas de ventas en EEUU como nadie lo había hecho desde los tiempos de Michael Jackson. Diez años es también tiempo más que de sobra para que Perry reflexione sobre su propia condición de icono pop y se plantee hacia dónde debe encaminar su carrera. 

En la ronda promocional previa al lanzamiento de este disco, con una imagen que rompe radicalmente con la Katy Perry que habíamos conocido hasta ahora, la californiana ha reconocido abiertamente sus debilidades (alcoholismo, pensamientos suicidas,...) y ha afirmado que Witness es el trabajo que ejercerá de testigo de su cambio artístico y vital. "Un disco que conecta, relaciona e inspira", dijo hace unos meses sobre esta nueva colección de canciones que, efectivamente, muestra una Perry más madura y menos dada al colorín, tanto en el aspecto lírico como en el musical, planteándose su propia posición dentro del circo mediático ("Because I’m feminine and soft / but I’m still a boss" explica en Hey Hey Hey, para rematar poco después en Bigger Then Me "I’m just another robot / Taking up oxygen").

Matices al margen, su quinto álbum no la va alejar de la lucha que mantiene desde hace tiempo con Taylor Swift por el trono del pop superventas blanco. Witness es música de consumo concebida para asaltar los charts, por mucho que en sus dos temas más certeros, las colaboraciones con Nicki Minaj y Migos en Swish Swish y Bon Appétit, se acerque con acierto al exquisito pop enfocado a las pistas de baile de su tocaya británica Katy B. En cualquier caso, y por sutil que sea, bienvenido sea el reencuadre.

All We Are

Sunny Hills
Domino / Music As Usual
POP
4/10

Hace dos años el trío británico con raíces noruegas y brasileñas debutó con un disco homónimo de pop intrigante y sinuoso que justificó el interés por ellos de Domino, uno de los sellos independientes que han marcado el devenir de la música popular en las últimas tres décadas. Su siguiente entrega debía señalar definitivamente el camino, ascendente o hacia la intrascendencia, en la carrera de All We Are. A tenor de las canciones que componen Sunny Hills mucho me temo que estén condenados a lo segundo...

Todo aquello que entonces era sugerente, una puerta de entrada hacia ese pop atmosférico y elegante que en los 80 cultivaron Japan, Talk Talk o The Blue Nile, se convierte ahora en un batiburrillo dance-pop sepultado por la compresión y el martilleo rítmico, con el maldito charles de la batería poniéndonos la cabeza como un bombo. Fusilar a New Order ( Human) más que redimirles les señala como ladrones de cadáveres, y aunque entienda su vocación de arrimarse al calorcillo de rock "alternativo" para estadios de Foals (de algo hay que vivir) no hay en Sunny Hills ni rastro de esas canciones con las que la popular banda de Oxford consigue enardecer audiencias. Decepcionante.

 

Cigarettes After Sex

Cigarettes After Sex
Partisan / [PIAS]
POP
8/10

Uno de los motivos por los que el pop sigue resultando fascinante es su capacidad para, aún hoy, esquivar lo previsible. Un ejemplo es el caso de Cigarettes After Sex, una banda armada en El Paso, Texas, alrededor de Greg Gonzalez. Aunque se ha etiquetado su propuesta como "ambient pop" haciendo referencia a su querencia por un sonido ingrávido y atmosférico, los referentes con los que deberíamos vincularles son otros: The Field Mice y Trembling Blue Stars, la sección más lánguida del sello británico Sarah Records. Un sonido, quintaesencia del indie cuando esa etiqueta aún no se había convertido en arma arrojadiza, que dio para un puñado de discos de culto y escasa vida comercial.

La propuesta de Cigarettes After Sex, en lo esencial, reproduce aquel momento y con ella firman  sold outs allí por donde van, convertidos en icono generacional para veinteañeros.

No hay reproches que hacerle desde este lado de la mesa: el disco es fantástico y a Gonzalez hay que reconocerle una habilidad excepcional para extraer con los mínimos elementos melodías que apuntan directamente al corazón. Quién nos iba a decir que en El Paso, antítesis de las melancólicas y grises urbes británicas, siempre es otoño.

 

Kronos Quartet

Folk Songs
Nonesuch/ Warner
FOLK
7/10

Desde su formación en 1973 Konos Quartet se ha movido entre la transgresión y el respeto a una tradición que no necesariamente pertenece al ámbito de la música "culta". En este terreno se maneja Folk Songs, álbum en el que reinterpretan una selección de canciones tradicionales pertenecientes al folklore norteamericano, británico y francés con la ayuda de vocal de cuatro compañeros de sello: Olivia Chaney, Rhiannon Giddens, Natalie Merchant y Sam Amidon.

Folk Songs tiene en líneas generales un tono sombrío y arranca con cuatro interpretaciones que apuestan por un dramatismo de tintes casi cinematográficos marcado por la ausencia de percusiones: Sam Amidon haciendo suya Oh, Where;  Olivia Chaney haciendo lo propio con Rambling Boys of Pleasure; Natalie Merchant a la que no cuesta trabajo imaginar haciendo un dúo con Nick Cave en The Butcher’s Boy ; y Rhiannon Giddens afrontando una siniestra versión de un tema de evidentes reminiscencias irlandesas, Factory Girl.

A partir de ahí las interpretaciones vocales y del Kronos Quartet dejan poco a poco entrar la luz hasta que el disco se cierra con una juguetona nana, Lullaby, interpretada por Rhiannon Giddens.

 

Phoenix

Ti amo
Warner
POP
7/10

Tras unos inicios con vínculos con el french-touch de Daft Punk, Air, Cassius y compañía, a Phoenix terminamos de ubicarlos con  It’s Never Been Like That (2006), el álbum que definitivamente remató su discurso: un pop de guitarras al que le gusta maquillarse y ponerse guapo para salir a bailar.

Cuatro discos después, la banda francesa busca una coartada en el sonido italodisco para refrescar su discurso. En Ti Amo se hacen referencias explícitas a Franco Battiato, Monica Vitti y el helado de pistacho, y Thomas Mars hasta se anima a cantar en italiano. Este escenario parece a priori más propio de los ejercicios de estilo cinematográficos de su esposa, Sofia Coppola, que de un grupo que en los últimos tiempos había mostrado cierta sensibilidad hacia la bancarrota económica, social y moral que asola a Europa.

¿Ha llegado el momento de volver a darnos un respiro y divertirnos? Mars reconocía cierto sentimiento de culpa en una entrevista reciente: "A raíz del atentado de Bataclan llegamos a sentirnos así mientras estábamos en el estudio, pero llegamos a la conclusión de que lo de nosotros cuatro trabajando en el estudio no era escapismo o negación. Cuando eso quedó claro, la culpa desapareció”.

Lo cierto es que, tal vez como reacción a todo eso, Ti amo es el disco festivo de una banda de por sí poco dada al tremendismo. Sin que las guitarras desaparezcan del todo, su sexto disco es el más electrónico de cuantos han entregado, lo que no quiere decir que Ti amo sea una celebración del 4x4 y y el sonido discotequero. De hecho, a falta de grandes hits que se sumen a éxitos pretéritos, Fior di latte o Telefono son aquellos en los que mejor se conjuga la apuesta por un sonido de corte más sintetizado y la natural facilidad de los franceses para crear melodías memorables.

 

Sufjan Stevens, Bryce Dessner, Nico Muhly, James McAlister

Planetarium
4AD / Popstock!
POP SINFÓNICO / EXPERIMENTAL
7/10

Los mejores discos de Sufjan Stevens siempre se han caracterizado por profundizar en el terrano de lo micro, aunque su coartada conceptual apelara a lo macro, a territorios más bien extensos como son los Estados Unidos de América. Algo de esto hay en la colaboración que le trae de vuelta junto a Bryce Dessner (The National) Nico Muhly (compositor y arreglista para Björk, Antony & The Johnsons o The National, entre otros) y James McAlister (habitual percusionista para el propio Sufjan).

Planetarium, como su propio nombre indica, es un disco de vocación galáctica que enfrenta la medida del hombre con el Universo. Una tarea titánica a la que monstruos de la música del siglo XX como Sun Ra dedicaron toda una vida, y que a priori parece condenada al fracaso.

Aún a sabiendas de ello, Stevens, Dessner, Muhly & McAlister afrontan el reto y salen bastante airosos. Planetarium contiene momentos grandiosos en los que la voz de Stevens conecta irremediablemente con su esencial último álbum, Carrie & Lowell (2015). Neptune (con la voz a punto de romperse sobre un sencillo motivo de piano) o Venus (otra vez Stevens, esta vez flotando en el espacio entre majestuosos arreglos orquestales y percusiones electrónicas que sugieren el sonido del espacio exterior) conmueven sin renunciar a cierta vocación experimental.

Otras piezas caen de lleno en el experimento: su recreación musical de un agujero negro o la materia oscura se lanzan en brazos del ambient y el aislacionismo, territorios en los que otros músicos se manejan mucho mejor. Hay canciones como Saturn que imaginan como ejercicio de electrónica alienígena con la voz distorsionada vía sintetizador.

Tal vez el mayor reproche que puede hacerse a este estrambótico divertimento sea que el tema dedicado a la Tierra -góspel galáctico con loas a la tierra prometida-, aún intentándolo, no esté a la altura de toda la belleza y la emoción que encierra cada centímetro cuadrado de nuestro planeta.

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