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Una muestra rescata del olvido a Bernardo de Gálvez, ciudadano de honor de EE.UU.

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Una muestra rescata del olvido a Bernardo de Gálvez, ciudadano de honor de EE.UU.

Una muestra rescata del olvido a Bernardo de Gálvez, ciudadano de honor de EE.UU.

Con el doble objetivo de dar a conocer la figura de Bernardo de Gálvez e insistir en la importancia del papel de España en la independencia de EE.UU. se inaugura hoy en Madrid una exposición que rescata del olvido a ese "español universal" y "ciudadano de honor de Estados Unidos" desde hace un año.

"Bernardo de Gálvez fue un español universal, un militar ilustrado y hoy ciudadano de honor de los Estados Unidos. Se merece que el público español conozca algo más de su figura", dijo a Efe el comisario de la exposición, José Manuel Guerrero Acosta, teniente coronel de ingenieros de la Subdirección de Estudios Históricos del Instituto de Historia y Cultura Militar.

Adaptada para todos los públicos, la muestra "Bernardo de Gálvez y la presencia de España en México y Estados Unidos" la inaugura esta tarde el rey Felipe VI en la Casa de América, donde podrá ser visitada por el público desde mañana hasta el 12 de marzo de 2016.

Organizada por el Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército, la exposición se divide en cuatro espacios, repartidos en dos plantas del Palacio de Linares, que albergan más de un centenar de piezas de gran valor histórico, artístico y documental.

"La España de Bernardo de Gálvez, una gran potencia mundial" es la primera de las salas en la que se aborda cómo era la España de la época, en el contexto del reinado de Carlos III y de la Ilustración.

Con el apoyo de vídeos y documentos se abordan las reformas, la vida en la corte, la moda, la música, los primeros ecos de la revolución americana y la posición entonces de España en el escenario internacional, explicó el teniente coronel Guerrero Acosta en una visita guiada a Efe.

La segunda sala se centra en la presencia de España en México y Estados Unidos, y las huellas que han quedado en el presente, gracias a piezas como el modelo original de la escultura de Gálvez, realizada por Juan de Ávalos y que el rey Juan Carlos regaló a EE.UU. en su primera visita oficial en 1976, o mapas como del Reino de Nuevo México, datado en 1779.

Ya en la segunda planta, la tercera sala aborda la biografía de Gálvez (1746-1786) desde que ingresa como voluntario en el Ejército francés hasta que muere como virrey de la Nueva España (México), pasando por sus batallas contra los Apaches, su participación en las campañas de Portugal o en el desembarco de Argel.

Sin olvidar sus victoriosas campañas en el Golfo de México contra los británicos, incluida la famosa batalla de Pensacola, clave en la independencia de EE.UU. y en la que ganó su divisa de "Yo solo", como muestra esta exposición, patrocinada por Iberdrola.

Tras atravesar la reconstrucción de una trinchera de la época se accede a la cuarta sala, con más contenido militar y en la que se cuenta cómo se hacía la guerra en el siglo XVIII a través de las principales campañas en las que participó Bernardo de Gálvez.

Se exponen reproducciones de los uniformes que vistió, documentos sobre los honores que recibió por parte de Carlos III o los planos de la toma de Pensacola, que muestran la estrategia de aquella histórica batalla que plasma en un óleo pintado por Augusto Ferrer-Dalmau, quien empleó "cuatro intensos meses" en realizar, según dijo a Efe, ya que se "acostaba" y "comía" con el cuadro.

También para la ocasión se ha realizado el cortometraje "Los soldados de Gálvez", que completa la muestra sobre este personaje que destacó en lo militar por su valor, el uso proporcional de la fuerza, su magnanimidad en la victoria y el reconocimiento de los valores de sus enemigos, resumió Guerrero Acosta.

Fue además, añadió, el primer militar al frente de un ejercito multicultural en América, pues en sus filas lucharon españoles peninsulares, pero también criollos, franceses voluntarios, negros de los Batallones de Morenos de La Habana y mestizos de los Batallones de los Pardos, indios e incluso rebeldes americanos.

Pero también brilló, según destacó Guerrero, como gobernador en la Luisiana, donde se hizo querer y respetar de una población de mayoría francesa.

Como virrey de México, en los dos últimos años de su vida, ofreció ayuda de su propio bolsillo a los afectados por la hambruna.

Abierto y jovial, natural de un pequeño pueblo de Málaga (Macharaviaya), Gálvez tenía también inquietudes artísticas y científicas, resultó varias veces herido en batalla pero al final murió de difteria, como muchos de los soldados destinados entonces en América que caían "más por las enfermedades que en el campo de batalla.

Catalina Guerrero

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