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Revelan que fue posible domesticar caballos sin empobrecer su diversidad

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Revelan que fue posible domesticar caballos sin empobrecer su diversidad

Revelan que fue posible domesticar caballos sin empobrecer su diversidad

El análisis del genoma de 14 caballos antiguos ha constatado que el actual empobrecimiento de su diversidad genética -que dificulta la supervivencia- no empezó con su domesticación en la estepa rusa hace unos 5.500 años, sino que es consecuencia de la cría de estos animales en los últimos 2.300 años.

Esta es la principal conclusión de un estudio que publica la revista Science, liderado por Ludovic Orlando, de la Universidad de Copenhague y del Centro Nacional Francés de Investigaciones Científicas.

Participan también 33 investigadores de 16 centros, entre ellos el Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra y CSIC).

A lo largo de la historia, los humanos han ido domesticando especies y con ello seleccionado los mejores rasgos de cada una de ellas para adaptarlas mejor a sus propósitos. En la ganadería, por ejemplo, para producir más leche o carne, y en el caso concreto de los caballos para conseguir ejemplares más veloces para los guerreros que entraban en combate o más tarde para las carreras.

Esta selección de rasgos y genes ha comportado una importante reducción de la diversidad genética, explica a Efe Tomàs Marquès-Bonet, del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y uno de los firmantes de este estudio, quien recuerda que con los caballos se ha ido usando un número cada vez más reducido de sementales por lo que hoy casi todos llevan prácticamente el mismo cromosoma Y.

Además, cruzar individuos iguales genéticamente una y otra vez ocasiona, por desgracia, la aparición de caracteres muchas veces "indeseables", lo que puede impactar negativamente sobre la especie.

Pero, ¿cuándo empezó esta decadencia en la diversidad genética de los caballos?. Se sabe, de estudios anteriores, que la domesticación de estos animales comenzó hace unos 5.500 años, sin embargo su empobrecimiento genético no coincide con esta fecha, como se esperaba, dado lo que se observa en otras especies domesticadas.

El estudio de Science describe el uso que los pastores escitas nómadas de las estepas de Asia Central hacían de los caballos en la Edad de Hierro, entre el siglo IX y I antes de nuestra era.

Estos ganaderos, que vivían en carros cubiertos por tiendas de campaña, dejaron huella en la historia de la guerra por sus excepcionales habilidades ecuestres y, precisamente, en la crianza de sus caballos ya practicaban, aunque sin saberlo, la mejora genética, explica en una nota el IBE.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos, con los últimos métodos de análisis del ADN antiguo, analizaron restos de una yegua de hace unos 4.100 años de Chelyabinsk (Rusia), de dos sementales de hace unos 2.700 años de Siberia y de once sacrificados hace 2.300 años en Berel, Kazajstán -preservados en permafrost-.

Los resultados revelaron una gran diversidad de patrones de coloración de la capa de los caballos escitas, como el castaño, crema o el caso de animales manchados, y variantes genéticas asociadas con los sprint de corta distancia, además de varios genes involucrados con el desarrollo de las extremidades anteriores.

Esto indica que los escitas valoraban a los más resistentes y veloces y seleccionaron aquellos con morfologías más robustas, confirma Marquès-Bonet.

Sin embargo, su sistema de cruce de ejemplares no era el mismo que el de ahora, centrado en pocos individuos, y fue eso lo que mantuvo su riqueza genética, subraya a Efe el científico catalán, quien explica que los escitas cruzaban caballos de diferentes grupos.

Los investigadores sugieren que esto fue así hasta hace 2.300 años, cuando se empezó a usar un número reducido sementales.

Este estudio también confirma genéticamente que los guerreros escitas eran enterrados con sus caballos.

"Nos proponíamos ir más allá del mito de que los escitas eran guerreros agresivos y bebían sangre de sus enemigos en tazas hechas con cráneos. Queríamos revelar las muchas facetas de su relación excepcional con los caballos", resume Ludovic Orlando.

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