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El "autotest" de VIH ayudará a reducir el 46 % de los diagnósticos tardíos

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El "autotest" de VIH ayudará a reducir el 46 % de los diagnósticos tardíos

El "autotest" de VIH ayudará a reducir el 46 % de los diagnósticos tardíos

El 46 % de las personas diagnosticadas de VIH por primera vez en 2016 en España se hizo de forma tardía, lo que supone uno de los principales obstáculos frente a esta epidemia, así que el hecho de que las farmacias vayan a vender pruebas de autodiagnóstico sin receta podría ayudar a reducir esta tasa.

La medida fue aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros, pero las farmacias tardarán aún unos dos meses en facilitarlas, ya que las empresas interesadas en su comercialización en España deberán adaptar el etiquetado e instrucciones al español.

Además, se deberá determinar qué tipo de pruebas son las que se dispensarán porque son varios los test que existen, y dependiendo de lo que mida cada uno varía el "período de ventana" (desde que se mantiene una relación de riesgo hasta que se puede detectar mediante análisis la presencia de VIH), recuerda a Efe el jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital La Paz, José Ramón Arribas.

Los test rápidos de llaman así porque el resultado se obtiene casi de manera inmediata tras el pinchazo para la extracción de una pequeña muestra de sangre -también saliva- y la mayoría miden los anticuerpos que el organismo genera para defenderse del VIH.

Con estos test, se considera que el resultado no es definitivo hasta pasados los tres meses desde la última situación de riesgo, así que de nada sirve hacerse uno días después de una relación.

Hay otros test, también rápidos, que además de los anticuerpos miden el antígeno P24 -la proteína del VIH-; estos, de venta por ejemplo en las farmacias de San Francisco (EEUU), tiene un "período de ventana" menor de entre mes y mes y medio, aunque varía según el test.

Es en los hospitales donde este período de reduce y donde los test son capaces de afinar más: son los llamados de cuarta generación que también miden anticuerpos y el antígeno P24, y reducen el "período de ventana" a los diez/quince días, detalla Arribas, quien apunta que es en estos centros donde además, si es necesario, se puede analizar el RNA del propio virus mediante otras técnicas.

"Las pruebas que se vendan en las farmacias españolas serán algo distintas a la de los hospitales, así que hay que tener prudencia y saber exactamente qué se va a comercializar", subraya Arribas, quien agrega que hay que informar claramente al usuario de estos detalles.

El farmacéutico deberá trasladar al interesado qué tipo de test dispensa y el "período de ventana"; además, si da positivo, en la farmacia debe haber información sobre dónde acudir, lo que "en España es muy fácil porque en todos los hospitales hay una unidad de VIH: una prueba positiva por test rápido siempre debe ser confirmada por otra prueba standard".

No obstante, si una persona cree que está infectada siempre es mejor consultar directamente a un profesional, recalca Arribas.

Por su parte, el jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, José María Gatell, resume: cualquier cosa que facilite que las personas se hagan el test del VIH puede ser positivo para reducir la tasa de infecciones desconocidas y la de diagnósticos tardíos.

Y es que, según la última estadística del Ministerio de Sanidad, el 46 % de las personas diagnosticadas por primera vez en 2016 presentaba diagnóstico tardío.

Durante 2009-2016 este diagnóstico tardío no disminuyó ni globalmente ni según el modo de transmisión; las cifras de diagnóstico tardío son menores en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres que en heterosexuales y que en personas que se inyectan drogas.

El objetivo de la OMS es que en 2020 el 90 % de las personas que viven con VIH conozcan su estado serológico; que el 90 % de los diagnosticados reciban antirretrovirales; y que el 90 % que tomen estos fármacos tengan supresión viral o sea indetectable.

"En la segunda y tercera en España estamos bien, pero fallamos en el diagnóstico, quizás porque la gente tiene miedo a la enfermedad, no tiene confianza en su médico o no disponen de recursos e información para hacerse la prueba", concluye Arribas.

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