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Manuel Llombart tensa la dirección del IVO por su vinculación al PP e imponer la contratación de su mujer

Cinco patronos de la fundación han abandonado el Instituto Valenciano de Oncología en los últimos cinco años por las críticas de endogamia de la familia Llombart que se ha puesto elevados sueldos en una institución cuyo único ingreso es la Generalitat

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Manuel Llombart Alberto Fabra

Manuel Llombart cuando era conseller de Sanidad y Alberto Fabra.

El Instituto Valenciano de Oncología (IVO) ha sido y es una institución ejemplar y muy querida en la Comunitat Valenciana desde su nacimiento en 1978. Pero en los últimos años la vinculación política de uno de sus apellidos fundadores y sus enfrentamientos -económicos, mayoritariamente- con la Generalitat, su único proveedor, han provocado grandes tensiones en su órgano de dirección. Hasta cinco patronos han abandonado el máximo órgano o han sido invitados a irse en los últimos cincos años.

Los problemas internos en el IVO empezaron cuando su director general entre 2007-2012 y desde junio de 2017 a la actualidad y nieto del fundador, Manuel Llombart Fuertes, decidió pasarse al mundo de la política con el Partido Popular aceptando ser conseller de Sanidad en el Consell de Alberto Fabra. Desde esa fecha, ese salto a la política y escandalosos casos de nepotismo en una entidad sin ánimo de lucro que solo ingresa dinero de la Generalitat han provocado la salida de la dirección de quienes han criticado estas situaciones.

Manuel Llombart, cuyo sueldo como director general del IVO ronda los 300.000 euros (será difícil que algún oncólogo de la sanidad pública valenciana se acerque a la mitad de estos emolumentos), dio en paso a la política en 2012. Su salida fue gratificada con  175.000 euros, más del 50 % de sueldo anual, y con la promesa en privado de que iba a solucionar los problemas de retrasos en los pagos que la Generalitat tenía con el IVO debido a la crisis económica. Ese día, Llombart cambió de silla en la mesa de negociación, pero no salió de ella.

Su salto a la política le costó un dineral puesto que el sueldo de conseller no alcanza los 70.000 euros anuales. Fuentes conocedoras de su salida explican que esa pérdida de emolumentos en la economía los suplió con la gratificación y con la contratación de su mujer, Cristina Bordils, como adjunta a la dirección financiera. La nueva directiva pasó a cobrar unos 120.000 euros, según explicó el periodista Xavier Ribera en su columna dominical en el diario Levante-EMV. Esta contratación sin justificación técnica y la significación política hizo saltar el patronato que acabó con la salida de dos históricos patronos, Vicente Simó Sendra y José María del Rivero Zardoya.

Tras su paso por la Conselleria de Sanidad (diciembre 2012 a junio 2015), Manuel Llombart regresó al IVO, aunque no como director general sino con un cargo en el área de expansión internacional para pasar los dos años en barbecho que exige la Ley de Incompatibilidades. Llombart volvió a la dirección general del IVO a finales de junio de 2017. Pese al regreso a su estatus y aunque se había vendido al patronato como una decisión transitoria, la mujer del exconsejero de Sanidad continúa con su puesto directivo en el IVO, donde nunca había trabajado hasta su desembarco en 2012.

Pero la mujer de Manuel Llombart Fuertes no es la única del clan de la familia fundadora que ha conseguido ganarse la vida en una fundación cuyos íntegros provienen íntegramente de la Generalitat (entre 60 y 90 millones anuales). Otro hijo del fundador, Antonio Llombart Bosch, es el presidente de la Fundación IVO. Nueve miembros del clan Llombart y numerosos amigos de la familia –con hijos empleados en el IVO– forman parte de los órganos de dirección y han trabajado en el instituto médico. Hoy sigue en nómina, además de su mujer, el hermano del director general, Carlos Llombart Fuertes.

Pero parece ser que la ambición de Manuel Llombart no ha terminado con su regreso a la dirección del IVO. Desde su nombramiento -los dos años anteriores en barbecho realizaba de facto la dirección- el conflico con la Conselleria de Sanidad se ha agudizado. Los motivos, porque el departamento que dirige Carmen Montón ha querido poner orden en una concesión que todos los años facturaba entre veinte y treinta millones más de los estipulados por contrato.

Esa tensión con el Consell de izquierdas le ha servido para volver a la primera línea mediática y política. Y ya se vuelve a dejar ver en actos de partido o vinculados al PP, como reciente visita del expresidente del Gobierno José María Aznar. Con los candidatos populares todavía en el aire para València y la Generalitat, ¿se postulará Manuel Llombart a liderar a los conservadores valencianos?

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