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La Cabina, única y exclusiva

El festival de cine toma la Filmoteca con 24 mediometrajes a concurso de 13 nacionalidades

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La Cabina.

La Cabina.

No hay otro festival de cine como La Cabina. Ninguno como él mostrando lo mejor del mediometraje a nivel internacional. Y está aquí mismo, en la capital del Turia. La Universitat de València y, ahora, la Filmoteca, son las únicas instituciones conscientes de lo que tienen entre manos. Un diamante en bruto. Un festival gestionado por jóvenes de “una enorme profesionalidad”, al que sólo le falta “más apoyo por parte de otras instituciones”. Lo dijo el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, sabedor de las posibilidades que tiene un festival “único y exclusivo”. “Atípico”, en palabras de José Luis Moreno, director general de CulturArts.

Carlos Madrid, director de La Cabina, lo tuvo claro desde el principio. Se encontró con muchos mediometrajes y de alta calidad que carecían de un escaparate apropiado para su divulgación. Ahora, siete años después de arrancar con ocho películas a concurso durante tres días, el único festival internacional de su género goza de una “consolidación en la precariedad” (Ariño) fruto de su inigualable formato y de su necesidad como plataforma de cineastas singulares.

“Los admiro”, sentenció Madrid. “No tienen canal de distribución para sus mediometrajes y, aún así, los hacen en un acto de auténtica valentía”. Y el caso es que cada vez son más esos valientes, a tenor del número de películas que año tras año se presenta a La Cabina. De aquellas 25 iniciales se ha pasado a las 240 de esta séptima edición que arranca el jueves en La Filmoteca y se prolonga durante diez días. Finalmente serán 24 las que opten al premio de 600€ al mejor mediometraje. Películas de Francia, Polonia, Israel, Noruega, Estonia, Croacia, Bélgica o Suecia, radiografiando esa sociedad que apenas les dedica un espacio a sus propuestas. Salvo La Cabina.

“Pretende mostrar al público parte de la producción cultural no sometida a las leyes del mercado”, subrayó Ariño. Y “no es fácil de hacer”, agregó el vicerrector. Por eso el apoyo de la Universitat de València y de la Filmoteca, apoyo al que Carlos Madrid puso los nombres de Antonio Ariño y José Luis Moreno, se antoja fundamental. “Al final, el apoyo institucional depende de que haya personas que crean en tu proyecto”, afirmó el director del festival. En otras instituciones, al parecer, faltan esos nombres propios, quizás dejándose llevar por la triste realidad. “El mediometraje está reconocido en Estados Unidos y Gran Bretaña, mientras que en España sólo existe tal reconocimiento del cortometraje y el largometraje”, explicó Moreno.

Razón de más para apoyar La Cabina, que este año cambia el IVAM por la Filmoteca como espacio de proyección de las películas a concurso. La Nau acoge La Cabina Inèdits, obras de cineastas consagrados que también utilizaron en algún momento el formato del mediometraje, como Orson Welles o Andrzej Wajda, mientras en el Instituto Francés se estrena sección, Mediometrajes Panorama Francés, con el diálogo entre los directores de las películas ‘Tierra quemada’, ‘Te amo, decepción’ y ‘Elías’.

La Cabina, que recibe su nombre del más famoso mediometraje español realizado por Antonio Mercero y protagonizado por José Luis López Vásquez, acogerá películas de todos los géneros: comedia, histórico, ciencia-ficción o musical. Géneros, en muchos casos mezclados entre sí, que radiografían la sociedad “líquida” en que vivimos, con familias desestructuradas y jóvenes que buscan como pueden su lugar en el mundo. Quienes lo han encontrado son los directores de mediometrajes, que tienen ya su cita anual con La Cabina, un festival único y exclusivo, del 6 al 16 de noviembre en Valencia.

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