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El Festival Intramurs acoge un funeral digital

La performance de enterramiento o Gutenberg Discontinuity tendrá lugar en el Centro del Carmen el próximo viernes

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Gutenberg.

Gutenberg.

La primera obra de que tenga noticia que entierra algo es 'A bruit secret' del papá Duchamp; para quien la desconozca, en ella se esconde un ruido dentro de un ovillo de cordón, bien protegido por sendas placas de un metal pobre, para evitar su visión (ya sabéis, el tío estaba contra lo retiniano, así que un ruido que no se puede ver nunca, lo saca de nuestra vista enterrándolo en un sandwich de latón y cuerda, ni lo puedo ver ni oír).

Otra obra cumbre de este pope, 'Air de Paris', lo enseña todo sin poder ser tocado ni olido, un desacato enorme, casi una broma, dentro de la tradición perfumista francesa, prosapia para la que las esencias son tacto y olor elevados. Estas dos obras, referencia de la producción contemporánea, muestran que a veces lo que se ve no está (como un seísmo) y otras lo que está ni se ve (cual cuerpo obsoleto). Y no lo hace de manera avanzada a su tiempo, sino como un chiste fácil que muchos idolatran.

Contra pronóstico, resulta que muchas de las obras actuales ni están ni se espera su aparición porque tienen una esencia digital para la que todavía muchos buscan un estatuto real. Las obras digitales empezaron no siendo nada para hoy estar por todas partes, razón por la que va siendo hora de darles muerte, digna o no, pero muerte.

¿Dónde sitúo el archivo digital?, ¿dónde se encuentra el origen de todo esto? Incluso cabe preguntarse acerca del emplazamiento de la matriz sobre la que inscribo esto que lees. Estas reflexiones son consubstanciales al arte digital, tal vez el que más se ha preguntado sobre sí mismo y el lugar en que se encuentra, porque sigue sin verlo claro.

Contra ese andar a tientas se aportan muchas soluciones que no es ninguna, porque el arte digital es de suyo, como todo lo humano, efímero; y con ese rasgo tan importante de lo humano que la maravilla de la modernidad había olvidado porque nos creímos testigos del absoluto, lo digital vuelve a ponernos al habla y nos enfrenta a una calavera con la que entablar esta serie irrepetible que es la secuencia Gutenberg Discontinuity.

La pieza está formada por 13 acciones performativas que dan sentido al concepto de enterramiento digital. En ellas, Solimán López entierra sistemáticamente diferentes equipos informáticos simbolizados por el concepto Torre o CPU. Estos equipos albergan en su interior un único archivo. Dicho archivo es la imagen tridimensional de un disco duro y la reseña de su ubicación en longitud-latitud.

Este archivo es reproducido mediante impresora 3D. El original, el dador de vida a ese objeto, queda enterrado. De este modo se evidencian conceptos como la reproducibilidad en el arte, la identidad digital, la vulnerabilidad contemporánea o la pérdida de valor.

La última performance de enterramiento de un archivo digital, dentro de esta secuencia Gutenberg Discontinuity, tendrá lugar el próximo viernes 7 de noviembre en el Centro del Carmen de Valencia a las 18.00 horas, formando parte del Festival Intramurs.

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