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La metamorfosis del IVAM

José Miguel G. Cortés presenta las líneas de la programación del IVAM para 2015 basándose en los conceptos del ‘tránsito’ y de ‘transformación’

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Gilian.

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Más que kafkiana y literaria, la metamorfosis del IVAM, anunciada por su director José Miguel G. Cortés, tiene que ver con la filosofía de la deconstrucción. “No es una orilla que se abandona”, ni tampoco “una corriente que arrastra y empuja”, sino que, en todo caso, son “muchos empujes y tracciones”, que diría Lyotard. O por decirlo en palabras del propio Cortés: “Se basa en el concepto fundamental de tránsito y de transformación en la manera de entender las prácticas artísticas”. Ninguna orilla a la que llegar, sino el permanente vaivén entre prácticas y lugares.

Y así, ‘En tránsito’, es como arrancará la programación del IVAM en 2015, con una exposición de 60 obras de la colección del museo (convertida en la fuente a exprimir), de artistas como Genovés, Yturralde, Richter o Cristina Iglesias y con formatos diferentes: pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, videos e instalaciones. Un gran cartel en la fachada del museo valenciano, anunciando con esas palabras de ‘En tránsito’ la “mutación” que irá produciéndose en el IVAM durante los 365 días del año, reflejará esa ‘deriva’ establecida por Cortés al frente del museo que hasta hace bien poco lideraba Consuelo Císcar.

Aprovechando la cita de Antonin Artaud, que Cortés utilizó para abrir su libro ‘Orden y caos’, “no hay nadie que haya jamás escrito, o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado, a no ser para salir del infierno”. El tránsito, transformación o metamorfosis del IVAM pensado por su nuevo director no es que pretenda salir de ningún infierno, pero sí parece ideado para no tener que entrar en ninguna categoría específica, sino en todas a la vez. Por eso la programación se plantea en “cinco ejes básicos”, que van de lo global a lo local, de lo moderno a lo contemporáneo, de la colección a las más variadas exposiciones. “Diferentes lenguajes artísticos”, puesto que “no existe un lenguaje artístico superior a otro”. Siempre en tránsito, en transformación, a la deriva, entendida en el sentido deconstructor.

De la relación entre lo global y lo local se ocupará, de inicio, la exposición ‘Martha Rosler y Josep Renau’. Propuesta mediante la que se pretende contraponer la visión que de la guerra tienen ambos artistas: Renau, con respecto a los conflictos bélicos cuya perspectiva desarrolló en los años 60, y Rosler, en relación con la guerra de Irak. La obra de la artista británica Gillian Wearing se encargará de mostrar las vinculaciones entre lo moderno y lo contemporáneo, tal y como sucederá con la muestra ‘Colectivos artísticos en la Valencia bajo el franquismo’, con trabajos de Estampa Popular, Equipo Crónica o Equipo Realidad.

La mezcla de lenguajes artísticos irá de la mano de las exposiciones de Francesc Ruiz y de Rogelio López Cuenca. Del primero, Cortés destaca lo siguiente: “Me interesa por cómo se sitúa entre el dibujo, la pintura y el cómic para hacer una obra personal”. El segundo, que se encargará de realizar un mapa de Valencia, “específico y subjetivo”, es un artista crítico con las instancias del poder. El IVAM, ahora en tránsito, se amolda a ese carácter movido de su pensamiento multidisciplinar.

Profundizar en la obra de los artistas de la Colección del IVAM es otro de los ejes previstos. ‘Cuerpo y espacio en Bruce Nauman’ y ‘Antoni Muntadas y los mass media’ son dos exposiciones que irán en esa dirección. Como irán en la dirección de explotar la colección del museo, las muestras en torno a Julio González y las vanguardias históricas, ofreciendo una relectura a partir de una selección de trabajos. Cinco ejes para una programación en tránsito, en permanente transformación, alejada de cualquier orilla.

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