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El bufón de la corte

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Todas las cortes necesitan bufones. Les Corts, también. A menudo se subestima el papel que tienen o han tenido estas figuras en el devenir político a lo largo de la historia. Todos los reyes tenían sus bufones y con frecuencia ellos eran los únicos que podían decir la verdad frente al monarca.

Quizá no nos hayamos dado cuenta pero nosotros también tenemos nuestro bufón. Hasta no hace mucho era presidente de la Generalitat aunque ahora se dedica… bueno… se dedica a… a algo ¿no? Digo yo que si todavía mantiene un coche oficial, una pléyade de asesores y un escaño en Les Corts, será porque tiene un cometido. Es cierto que ninguno teníamos demasiado claro cual era pero creo después de su juego al escondite del pasado fin de semana empieza a quedar claro.

Les pongo en antecedentes por si no se han enterado: el pasado fin de semana, el juez que instruye el caso Nóos se desplazó a Valencia para tomar declaración tanto a Rita Barberá como a Francisco Camps. La primera compareció pero el segundo ¡No pudo ser localizado! El expresidente se extraña de esto puesto que, según él, se pasó todo el fin de semana en casa. Igual es que cuando los agentes del juzgado le llamaron Camps decidió gastarles una broma y les respondió haciéndose pasar por su hermano. No sería el primero.

Haciendo memoria me he dado cuenta de que esta hazaña no ha sido la única. Entonces me he dado cuenta del talento del exMolt Honorable para el sainete (ojo, que lo de exMolt honorable lo digo únicamente porque ya no es President; no me sean ustedes mal pensados…). Y he comprendido cuál es su misión: es nuestro bufón de la corte.

Aunque muchos de ustedes no se lo crean, nuestros políticos tienen un extraordinario sentido del humor. Sobre todo los del partido popular. Si no, es imposible explicar ese grandioso generador de memes que es Ana Botella. Ella, en Madrid, cumple el mismo papel que nuestro expresident aquí: el del alivio cómico.

Y es todo un alivio, créanme, para la presión mediática a la que está sometida últimamente la Generalitat. Con la Comunidad esté en quiebra, el Gobierno Central subvencionándonos la indigencia y los diputados populares cerrando filas en torno a los corruptos, un oportuno bufoneo es esencial para distraer unos cuantos titulares.

Además, ahora que ya no tendremos Canal 9 para reponer capítulos de míster Bean, alguien tiene que correr con la cuenta de las chanzas.

El bufón de la corte

Todas las cortes necesitan bufones. Les Corts, también. A menudo se subestima el papel que tienen o han tenido estas figuras en el devenir político a lo largo de la historia. Todos los reyes tenían sus bufones y con frecuencia ellos eran los únicos que podían decir la verdad frente al monarca.

Quizá no nos hayamos dado cuenta pero nosotros también tenemos nuestro bufón. Hasta no hace mucho era presidente de la Generalitat aunque ahora se dedica… bueno… se dedica a… a algo ¿no? Digo yo que si todavía mantiene un coche oficial, una pléyade de asesores y un escaño en Les Corts, será porque tiene un cometido. Es cierto que ninguno teníamos demasiado claro cual era pero creo después de su juego al escondite del pasado fin de semana empieza a quedar claro.

Les pongo en antecedentes por si no se han enterado: el pasado fin de semana, el juez que instruye el caso Nóos se desplazó a Valencia para tomar declaración tanto a Rita Barberá como a Francisco Camps. La primera compareció pero el segundo ¡No pudo ser localizado! El expresidente se extraña de esto puesto que, según él, se pasó todo el fin de semana en casa. Igual es que cuando los agentes del juzgado le llamaron Camps decidió gastarles una broma y les respondió haciéndose pasar por su hermano. No sería el primero. Haciendo memoria me he dado cuenta de que esta hazaña no ha sido la única. Entonces me he dado cuenta del talento del exMolt Honorable para el sainete (ojo, que lo de exMolt honorable lo digo únicamente porque ya no es President; no me sean ustedes mal pensados…). Y he comprendido cuál es su misión: es nuestro bufón de la corte.

Aunque muchos de ustedes no se lo crean, nuestros políticos tienen un extraordinario sentido del humor. Sobre todo los del partido popular. Si no, es imposible explicar ese grandioso generador de memes que es Ana Botella. Ella, en Madrid, cumple el mismo papel que nuestro expresident aquí: el del alivio cómico.

Y es todo un alivio, créanme, para la presión mediática a la que está sometida últimamente la Generalitat. Con la Comunidad esté en quiebra, el Gobierno Central subvencionándonos la indigencia y los diputados populares cerrando filas en torno a los corruptos, un oportuno bufoneo es esencial para distraer unos cuantos titulares.

Además, ahora que ya no tendremos Canal 9 para reponer capítulos de míster Bean, alguien tiene que correr con la cuenta de las chanzas. El bufón de la corte

Todas las cortes necesitan bufones. Les Corts, también. A menudo se subestima el papel que tienen o han tenido estas figuras en el devenir político a lo largo de la historia. Todos los reyes tenían sus bufones y con frecuencia ellos eran los únicos que podían decir la verdad frente al monarca.

Quizá no nos hayamos dado cuenta pero nosotros también tenemos nuestro bufón. Hasta no hace mucho era presidente de la Generalitat aunque ahora se dedica… bueno… se dedica a… a algo ¿no? Digo yo que si todavía mantiene un coche oficial, una pléyade de asesores y un escaño en Les Corts, será porque tiene un cometido. Es cierto que ninguno teníamos demasiado claro cual era pero creo después de su juego al escondite del pasado fin de semana empieza a quedar claro.

Les pongo en antecedentes por si no se han enterado: el pasado fin de semana, el juez que instruye el caso Nóos se desplazó a Valencia para tomar declaración tanto a Rita Barberá como a Francisco Camps. La primera compareció pero el segundo ¡No pudo ser localizado! El expresidente se extraña de esto puesto que, según él, se pasó todo el fin de semana en casa. Igual es que cuando los agentes del juzgado le llamaron Camps decidió gastarles una broma y les respondió haciéndose pasar por su hermano. No sería el primero. Haciendo memoria me he dado cuenta de que esta hazaña no ha sido la única. Entonces me he dado cuenta del talento del exMolt Honorable para el sainete (ojo, que lo de exMolt honorable lo digo únicamente porque ya no es President; no me sean ustedes mal pensados…). Y he comprendido cuál es su misión: es nuestro bufón de la corte.

Aunque muchos de ustedes no se lo crean, nuestros políticos tienen un extraordinario sentido del humor. Sobre todo los del partido popular. Si no, es imposible explicar ese grandioso generador de memes que es Ana Botella. Ella, en Madrid, cumple el mismo papel que nuestro expresident aquí: el del alivio cómico.

Y es todo un alivio, créanme, para la presión mediática a la que está sometida últimamente la Generalitat. Con la Comunidad esté en quiebra, el Gobierno Central subvencionándonos la indigencia y los diputados populares cerrando filas en torno a los corruptos, un oportuno bufoneo es esencial para distraer unos cuantos titulares.

Además, ahora que ya no tendremos Canal 9 para reponer capítulos de míster Bean, alguien tiene que correr con la cuenta de las chanzas.
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