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Diez propuestas sobre movilidad low cost para un nuevo gobierno en Valencia

A propósito del debate ‘Políticas de ciudad, movilidad y bicicleta’ organizado recientemente por el Foro Valenciano de la Bici con políticos, técnicos, activistas y ciudadanos

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Tráfico en la calle Xàtiva de Valencia.

Tráfico en la calle Xàtiva de Valencia / Fernando Mafé

Ya sean uno, dos, tres, cuatro… los responsables políticos que nos gobiernen a partir del 25 de mayo en Valencia, es urgente actuar con propuestas de sentido común sobre movilidad y espacio público porque ya hemos llegado tarde. Si además son a coste cero, como las que siguen, no hay excusa que valga para esperar 100 días. Otro asunto diferente, a debatir con posterioridad, será un plan efectivo para la reconquista del espacio público de nuestras ciudades.

  • 1- La actual Concejalía de Circulación y Transporte se ha de convertir en la Concejalía de Espacio Público y Movilidad en estrecho contacto con Urbanismo y Licencias. No sólo por el nombre, sino también por lo que significa hoy, una denominación caduca de entender la ciudad como en los años del desarrollismo.
  • 2- Poner en práctica experiencias de ensayo prueba-error (por ejemplo, limitación del tránsito de paso por el centro histórico o en la ronda interior, en la Alameda, en puentes como el de Sant Josep, o los márgenes del Jardí del Túria –San Pío V, Torres de Serranos–) en fin de semana, sábado incluido, para potenciar las áreas de comercio abierto, y también actividades lúdico festivas y culturales.
  • 3- Reordenación semafórica que nos permita como viandantes cruzar cualquier calle sin interrumpir el paso, de una sola vez y con un reparto de los tiempos verdes favorables al caminar no estresante de los ciudadanos .
  • 4- Activar el sistema de prioridad semafórica para el tranvía, instalado pero incomprensiblemente fuera de uso.
  • 5- Puesta en marcha de la posibilidad para ciclistas de circular en sentido opuesto al motorizado en calles de un solo carril.
  • 6- Ampliación de la anchura del carril bus-taxi que permita la circulación de las bicicletas por el mismo, como ya sucede con las motos.
  • 7- Bajar a la calzada las motos de todas las aceras donde hoy aparcan, dificultando el paso a los peatones, sillas de ruedas, carros de bebé, etc.
  • 8- Estimular la formación en movilidad sostenible como experiencia: promover caminos escolares, aula de la bici, etc. No sólo se trata de educación vial, es también ‘vital’, pues Valencia tiene una tasa inaceptable de siniestralidad y muertes, tanto en vehículos motorizados, como en viandantes y ciclistas.
  • 9- Coordinar el horario de carga y descarga, muy especialmente en calles y entornos peatonalizados. Establecer espacios exclusivos y horarios limitados para este fin en calles que no interfieran el tránsito de los viandantes.
  • 10- Sacar del cajón proyectos anteriores como el Plan Verde, Vía Verde, o el aprobado Plan de Movilidad Urbana Sostenible, y sentarse a trabajar con agentes proactivos de la movilidad (vecinos, comerciantes, ciclistas, mayores, colegios, taxistas, colectivos de movilidad reducida, trabajadores de la EMT…).

Quizás nos hemos pasado con lo del ‘coste cero’, y puede que haya que gastar unos euros en botes de pintura.

A los partidos nuevos que siguen hablando (a la defensiva) de prudencia, con esa expresión tan valenciana de passet a passet, conviene recordarles que ser cautelosos, en esta ocasión es ser continuistas con un modelo que perjudica a todos los ciudadanos, no solo a los que expulsa y arrincona del espacio público. Un modelo ruinoso en el plano económico, social y ambiental. Estamos convencidos de que la ciudadanía, igual que está preparada para el cambio político, lo está para el cambio sostenible de nuestra ciudad.

¿Cuántos de los nuevos partidos que anuncian un cambio de políticas y no sólo de caras estarían dispuestos a suscribir medidas de este tipo? ¿Cunde el temor a cambiar las políticas de la anterior corporación municipal? ¿Tanto cuesta entender que los vecinos de Valencia sólo queremos ser felices y disfrutar en un entorno mejor, más seguro, más igualitario, más apto para el disfrute y la economía… y sobre todo, mucho más hermoso? ¿Cuánto más hay que esperar para adquirir en plenitud la condición de ciudadanos, que nada tiene que ver con la limitada posición de peatones o conductores?

Como se ha demostrado en varias ciudades españolas y europeas, las políticas más audaces en este campo son las que obtienen más respaldo popular. Algunos gobernantes pacatos temen a experimentar, con propuestas como las que hemos expuesto, porque saben que una vez visibilizadas, la ciudadanía ya no acepta la vuelta atrás.

Joan Olmos, Doctor. Ingeniero de caminos.

Andrés Boix, Professor de Dret administratiu Universitat de València.

Fernando Mafé, Bici activista.

David Estal, Arquitecte.

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