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Font de Mora: “los sobrecostes y los barracones son palabras inventadas que se han demonizado”

Alejandro Font de Mora presumió de los 400 colegios impulsados durante su etapa de gestión en Educación

Toni Cuquerella

Los “sobrecostes” y los “barracones” son “palabras que se han inventado y que se han demonizado”, así contraatacaba el exconseller de Educación durante la etapa de Francisco Camps, Alejandro Font de Mora, en la comisión de investigación de las Corts sobre el escándalo del agujero económico de Ciegsa. Pero además Font de Mora completaba su discurso negando la mayor al afirmar que el sobrecoste de los centros escolares construídos por Ciegsa no era de 1.000 millones, sinó de 309,8 millones, menos de una tercera parte de la cifra.

El exconseller -que también hizo gala de sus responsabilidades en Cultura con frecuentes aforismos históricos- defendió su gestión al frente de la conselleria fundamentalmente con una cifra: 400, la cifra que mostró en un cartel publicitario de la Generalitat sobre los centros construídos durante su gestión. Pero mientras consideraba “excelente” esta cifra, sí admitía una gestión más bien “regular” de Ciegsa.

En sus dos principales argumentos de defensa Font de Mora defendía los “modificados” (expresión que prefiere a sobrecostes) porque afirma que estos se producen porque lo reclamaban los propios arquitectos, o porque la Conselleria hacía mejoras. Además afirmaba que prefería esta práctica frente a la situación actual que explicaba ha provocado el consell de que “por un millón se ha dejado a 5 años sin colegio a los niños de Almassora”, y que ello ha sido “para cuadrar las cuentas”. A ello añadía que en los sobrecostes no ha habido “ni ocultaciones ni falta de justificación”.

Por lo que respecta a la cifra de 1.000 millones de sobrecostes de Ciegsa, Font de Mora ha negado la totalidad y ha cifrado en 309,8 millones la cantidad en cuestión, cifra que afirma es un 19% de aumento respecto a la cantidad inicial, y que entra dentro de los límites de la legalidad. La cifra de 1.000 millones, que asegura es “una de las falacias más grandes desde Goebbels para acá”, afirma que ha sido una extrapolación que ha “engañado” a la opinión pública: “alguien ha engañado a alguien y todos se lo han creído, menos yo”. Su explicación: todo nace de un informe técnico de comparativa de precios de centro -“los más caros”- sobre su precio final, y que hubo uno “extrapolación” a la totalidad, que sumado a gastos que no corresponde contabilizar, dan la señalada cifra de los 1.000 millones.

A todo ello el todavía diputado del PP en las Corts también quiso hacer hincapié en que Europa “reconoce que los sobrecostes son frecuentes” y que la legalidad va a elevar al 50% el margen de crecida de los sobrecostes en los proyectos.

Por otro lado, para refutar sus posibles responsabilidades políticas en su gestión ha afirmado que la empresa Ciegsa estaba “hiperauditada” con auditorías externas, la supervisión de la Intervención General, el Tribunal de Cuentas y la Sindicatura de Cuentas, además de un “secretario experto en derecho mercantil”, que afirma no encontraron ningun reparo “grave ni muy grave”, y que todos eran “convalidables”.

Alejandro Font de Mora ha defendido también la creación de Ciegsa, afirmando que se debía “acelerar” el sector educativo público por la herencia recibida del gobierno socialista anterior, una “situación dramática” por haber instalaciones “insuficientes y obsoletas”. Así afirma que hubo una actividad “brutal” con el gobierno del PP elevando hasta 622 los colegios construídos durante este periodo -desglosando que son 1,6 millones de metros cuadrados que albergan a 165.000 niños-, y los comparó en reiteradas ocasiones con los del nuevo gobierno de PSPV-Compromís: 16 centros en dos años.

Defensa de Máximo Caturla

En su comparecencia Font de Mora también ha sido preguntado por quien fue su número 2 dentro de la Conselleria, Máximo Caturla, actualmente imputado en una de las piezas de 'Taula' por el presunto cobro de mordidas para la financiación irregular del PP.

El exconseller quiso señalar que a su llegada a la conselleria en 2004 Caturla ya ocupaba un cargo dentro del organigrama y que respetó el proyecto global del gobierno. Además defendió su nombramiento como Consejero Delegado de Ciegsa por el “currículum” que llevaba acuestas, con un trayecto en las consellerias de Hacienda y de Sanidad como director de presupuestos, un “acreditado perfil como gestor”, además de que, como ya llevaba un año como secretario autonómico de Educación, era el más indicado para la coordinación entre la Conselleria y Ciegsa.

Preguntado por la responsabilidad de Caturla en el 'piso para trabajadores zombis' de la conselleria, Font de Mora se ha sacudido las responsabilidades afirmando “¿cómo voy yo a saber lo que me pregunta? Es una cueston de detalle, yo no visitaba las sedes oficiales, y menos todavía el piso ese”.

Además Font de Mora ha añadido que durante toda su gestión nadie se dirigió a él para reclamar responsabilidades sobre Caturla, y que en 2007, éste le pidió que le dejara irse a la Diputación de València donde acababa de entrar como presidente Alfonso Rus, quien le ofreció la vicepresidencia económica, y que Caturla entendía era un “progreso” en su carrera.

Alejandro Font de Mora terminó su comperecencia visiblemente emocionado y advirtiendo -después de diversas amenazas con acudir a la vía judicial- que no permitirá que se “manche” su trayectoria política, la cual ha tenido un precio dentro de su vida familiar.

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