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Cariño elige, el Smartphone o yo

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Los scopes constituyen la principal novedad del sistema Ubuntu para smartphones

El otro día fui al McDonalds con mi mujer y mis tres hijos. En una mesa cercana había una pareja de novios. Eran insultantemente jóvenes, desprendían perfección en sus facciones, su piel envidiable y ese posado tan estudiado de la moda casual. ¡La parejita ideal!

Pero lo que realmente me sorprendió es que no se miraban, no hablaban, no reían, ni discutían… nada. Estaba cada uno trasteando con la pantalla de su teléfono móvil. Relajados, pasivos, flemáticos. Su silencio parecía nórdico e impermeable al bullicio del entorno. No podía dejar de observarlos, pensaba en cómo éramos las parejas antes del “Smartphone”, con cierta nostalgia. Mientras, en su mesa los dos “mcmenus” reposaban inmutables. Ni un bocado. Quizás sea un nuevo tipo de dieta moderna. Así estaba aquella pareja cuando llegamos, así permanecieron durante una hora y así continuaban cuando salimos del local.

¿De qué hablarán cuando lleven 20 años casados?

En los jóvenes vemos representados los cambios generacionales. Pero la locura de los “Smartphones” nos ha superado a todos y lo sabemos. Niños y mayores. No podemos separarnos ni un segundo de esas “endiabladas” maquinitas. Es una enfermedad social.

También nos invaden los anglicismos. Nunca hice “jogging”, ni “footing”, ni tampoco soy “runner”. Disculpadme la simplicidad, me gusta salir a “correr” un poco por los alrededores de mi casa. También me encanta “pasear” acompañado y conversar. Dicen que esta “nueva” actividad deportiva se llama “power-walking”.

Hoy no eres nadie, sino dices tres anglicismos tecnológicos en la misma frase. Es increíble lo modernos que podemos llegar a ser con las palabras y las modas. Hoy todo es virtual. La compra por catálogo, las reservas o ventas por teléfono ya no existen. La formación a distancia, tampoco. ¡Claro que existen! pero solo renovados con el apellido “online”.

Es una suerte evolucionar. Ya nadie sube ficheros a un servidor de internet. Hoy los ficheros ascienden casi celestialmente a “la nube”. No sé si arrodillarme o coger el paraguas por si le da por descargar.

Tampoco abrimos un negocio. Hoy emprendes una emocionante aventura empresarial llamada “start up”. Vivimos tiempos difíciles y por lo general será un fracaso. ¡No pasa nada! Hoy esos batacazos son “experiencias de aprendizaje positivo” que compartiremos con una foto y la mejor sonrisa en Facebook. No olvides retocar tu imagen con ese nuevo maquillaje llamado “Photoshop”… ¡Tremendo!

Un “Smartphone” es un “teléfono inteligente” y es un potente ordenador de bolsillo con gran autonomía, capacidad de proceso y comunicación. Es el representante más destacado de la tecnología “real” en la calle. No es una promesa de avances, ni una noticia del Telediario. Lo llevamos personalmente y no nos separamos de él.

Tengo la impresión que nada ha cambiado tanto nuestras vidas tecnológicas en los últimos años como los ordenadores, en nuestra vida laboral y personal. Luego los conectamos mundialmente entre ellos gracias a Internet.

¡Y hoy llevamos el ordenador en el bolsillo!

Cada nuevo modelo incluye más tecnología y nos sorprende con nuevas aplicaciones y utilidades. Navegamos por internet, hacemos fotos, no nos perdemos gracias al GPS, leemos el “e-mail” y “chateamos” por “WhatsApp” o interactuamos con las redes sociales. ¡Nos sirven incluso para hablar por teléfono!

Es el primer “weareable”. Evitaré cualquier otro comentario irónico sobre la palabrita.

Los programas que se ejecutan en estas pequeñas maravillas de la tecnología, se llaman “app”s. Desde los albores de la informática, les hemos denominado “programas” o “aplicaciones”. Tampoco son “software”, ahora se les denomina “app”s.

Y para mí, “APP” no es una aplicación de móvil, sino el nombre de la mejor cadena de tiendas de ordenadores y venta de tecnología del mundo mundial, “ APP informática”. Permitidme esta incursión publicitaria mientras seguimos modelando palabras a nuestro antojo.

En pocos párrafos hemos utilizado muchos anglicismos tecnológicos. Si los hubiéramos leído hace unos pocos años, no hubiéramos entendido nada. El primer iphone 3g de Apple llega de forma oficial a España, de la mano de Telefónica, en Julio de 2008, pero los Smartphone llegan de forma masiva aún más tarde.

Las ventajas de estos dispositivos móviles son enormes. Nunca nos aburrimos. Podemos localizar a cualquiera y no nos perdemos. Siempre conectados y socializados a distancia. Nuestra agenda nos recuerda cada tarea, cada compromiso. Tenemos toda la información del mundo en nuestra mano con mil utilidades. Además llevamos la cámara de fotos para compartir cada momento personal, familiar o laboral, cada paso, cada viaje, cada evento. Enviamos mensajes continuamente. Y muchas otras aplicaciones.

Y cada una de estas ventajas es el origen de los inconvenientes. Quizás sea necesario el aburrimiento para ser creativo. Quizás necesitamos los tiempos de espera y el sosiego para reposar nuestras ideas, para lograr concentración y meditar. Este dispositivo tan atractivo nos bombardea con una enorme cantidad de información difícil de asimilar y nos distrae de cualquier pensamiento profundo. Quizás también necesitamos ejercitar la memoria en lugar de consultar a San Google. O quizás no.

Estamos siempre conectados al mundo virtual al mismo tiempo que nos aislamos de las personas que tenemos a nuestro lado. En cualquier reunión, estar mirando el móvil, debería considerarse una falta de respeto y educación. Somos conscientes de lo que nos ocurre y no podemos evitarlo. ¡Es más fácil dejar de fumar! De hecho, están ocurriendo muchos accidentes de tráfico por culpa de las distracciones por el móvil.

En muy poco tiempo hemos empeorado nuestra capacidad para relacionarnos. Y los jóvenes, como representantes del cambio generacional lo acusan de forma más evidente. Cuando más necesitan las relaciones sociales, los grupos de amigos quedan para estar juntos, sin hablarse, mientras juegan, navegan o escriben concentrados en sus “Smartphones”.

Los últimos estudios dicen que ya navegamos más utilizando el Smartphone que el portátil o el ordenador de sobremesa. De hecho los contratos de conectividad a internet móvil duplican a los contratos de internet fijo. Y también están sustituyendo a las “tablets” con esas pantallas cada día más grandes que superan las 5”.

En muy poco tiempo, marcas como Samsung, Apple y sistemas como Android e iOS, han pasado a formar parte de nuestra vida más personal. No recuerdo que llamaran a la puerta.

Según el último informe de Kantar Worldpanel ComTech, Android es el sistema operativo más utilizado en las principales economías del mundo, seguido a distancia por iOS. (Exceptuando Japón en el que iOS supera por poco a Android).

En el caso de España Android, el sistema operativo de Google, domina con una cuota del 87,6%. El sistema operativo de Apple, iOS, se encuentra en el 8,7% del total de smartphones. La plataforma móvil de Microsoft no consigue despegar con un 2,9% y el dato para Blackberry es de un 0,2%.

También me parece muy interesante el último estudio anual de Consumo Móvil de la auditora Deloitte sobre tendencias en la industria de la telefonía móvil:

Casi veinte millones de propietarios de smartphones miramos el móvil más de cincuenta veces al día; casi cinco millones lo hacemos nada más levantarnos y muchos de nosotros reconocemos mirar el móvil antes de apagar la luz por la noche.

La mensajería instantánea móvil en España sigue ganando popularidad, especialmente por el segmento más joven de la población, situando a nuestro país a la cabeza de los países desarrollados en penetración de este tipo de servicios. (p.e. “Whatsapp”)

Deloitte además prevé que este año 2015 el nivel de ventas de smartphones superará tanto en unidades como en ingresos a las del conjunto de los sectores del PC, televisores, tabletas y videoconsolas. El número de smartphones crecerá hasta 2.200 millones en 2015 respecto a los 1.800 millones de unidades en 2014.

Al calor de la demanda y de las marcas más elitistas, se han unido a la pelea de este mercado otras marcas “chinas” con una calidad creciente y unos precios muy competitivos.

Los datos solo reflejan lo que estamos viendo todos los días y no pueden ser más espectaculares. No hace falta jugar a la “bola de cristal” para vislumbrar que el futuro de estos dispositivos, en los próximos años, va unido a nuestras vidas de forma muy personal y a nuestras relaciones. Para bien y para mal, es ahí donde reside su tremendo valor.

“Cariño, tienes que elegir, el Smartphone o yo”

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