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El tipo de cambio palabra-imagen

Una imagen vale mil palabras, dice el refrán. Una palabra bien escogida dice más que 10.000 imágenes, dicen con frecuencia los escritores. Desde que las imágenes  empezaron a aparecer en los periódicos y revistas ilustradas allá por finales del siglo XIX, no sin la cerrada oposición de los periodistas contemporáneos, se ha discutido qué vale más, si la palabra o la imagen. El tipo de cambio ha variado con el tiempo, pero parece favorecer netamente a la imagen cada vez más.

No cabe duda de que algunas fotos de prensa se han convertido en iconos históricos y han determinado cómo se han percibido algunos acontecimientos: la niña víctima de un ataque de napalm en Vietnam, la bandera del Monte Suribachi en la Iwo Jima de la Segunda Guerra Mundial, el  Hombre de las Bolsas de Plástico deteniendo una columna de tanques en Tiananmen en 1989. Los humanos somos biológicamente muy visuales, lo que hace que las imágenes tengan un fuerte impacto sobre la conciencia. Esto puede ayudar a aumentar el impacto de las noticias y el interés que generan. Pero también puede provocar problemas de mala comprensión cuando las imágenes y lo que se cuenta en el texto no están están en sintonía.

Así el lector Xoan, de Barcelona, protesta por el uso de una fotografía concreta para ilustrar  este artículo sobre la inmigración en los siguientes términos:

“Hola, soy Xoan, un activista por los derechos de los migrantes afincado actualmente en Melilla. Los saltos de la valla no suponen ni el 1,5% dentro de toda la inmigración irregular en el Estado Español, y creo que se esta dando un proceso de hipervisibilizacion de los mismos. Por eso pienso que colocar una foto de un salto de la valla al lado de un titular que ponga "la llegada de extranjeros" es un poco el colmo de todo esto. Como bien sabéis la migración es un proceso mucho mas amplio y complejo que los saltos de los subsaharianos en Melilla, y hay que acabar con ese espectáculo de los saltos. Sobre todo, un periódico afin como eldiario.es debería saberlo mejor que nadie, así que dejad de relacionar migración con saltar la valla, porque eso ayuda a difundir la falacia de que "nos invaden". Podíais poner una foto del puesto de aduana de Beni Enzar, por donde entra la mayoría de migración irregular a Melilla, o simplemente un aeropuerto, por donde entran el 95% de los migrantes irregulares al Estado Español. Por simple rigor. Muchas gracias, animo y un cordial saludo.”

Consultado al efecto Juan Luis Sánchez, subdirector de eldiario.es, aclara:

“Compartimos totalmente la preocupación del lector; de hecho la intención del artículo era denunciar que el gobierno juega al alarmismo usando las entradas por las vallas, cuando el CIS demuestra que no es algo que preocupe a los españoles. Queríamos hacer una noticia propia sobre lo que ocurría con los datos del CIS coincidiendo con este discurso alarmista que con la ayuda de muchos medios de comunicación pretende crear alarma social sin conseguirlo. De hecho compartimos esa visión de que los saltos no son el problema que se pinta y en eldiario.es hacemos un exhaustivo seguimiento de lo que ocurre en las vallas de Ceuta y Melilla, creo que como pocos medios lo hacen. Queremos desmontar los mitos que se han creado; la pieza pretendía justo lo contrario de lo que parece haber interpretado el lector en este sentido, destacar que esta supuesta alarma social de la que habla el gobierno y algunos medios no es real. Las fotos como las de la noticia se usan para crear un punto de atención informativo más allá del impacto cualitativo de este tipo de inmigración y lo transforman en un problema político, humanitario y legal por encima de su importancia real. La idea al usar esa imagen era contraponerla con el titular; de hecho un titular alternativo podría haber sido ‘No, esta foto no genera alarma social’. Está claro que no hemos conseguido que se entienda así. Intentamos siempre que las imágenes aporten información y somos muy conscientes de que a veces una imagen puede dar un sentido completamente diferente a un titular, que puede significar una cosa o la contraria según la foto que lo acompaña. Otra cosa es que nuestros recursos, a veces escasos, no no permitan afinar mucho ni disponer de fotógrafos propios en todas partes como querríamos; muchas veces usamos las fotos de agencia que vienen incorporadas en las noticias. Pero el verdadero problema que yo veo en esta foto es que no está firmada; carece de atribución y de pie de foto, y por eso pido perdón en el nombre de eldiario.es. A los lectores, a los que les hemos escamoteado el contexto de la imagen; a las personas que aparecen en la foto, y sobre todo al fotógrafo y/o la agencia que nos la ha distribuido. Vamos a intentar arreglarlo lo antes posible.”

El juego entre la imagen y la palabra es delicado; puede amplificar una idea, o puede jugar a anularla. Puede devorar lo que el texto trata de decir, o subrayar su incoherencia; puede reforzar una interpretación engañosa o introducir un sutil matiz. Todo depende de la yuxtaposición, y a veces el efecto que se busca no se consigue. La imagen es, desde siempre, una medicina poderosa en los medios, y por eso conviene dedicarle recursos como tiempo y atención que a veces, ay, no están tan disponibles en las redacciones como debieran.

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Seguidores de esta sección habrán notado un pequeño pero significativo cambio en el modo como se usan los nombres, que ha venido sugerido en parte por la siguiente carta sobre el tema enviada por Eva desde Sevilla:

“Hola. Sólo escribo para dejar constancia de algo que no suele entusiasmarme de la sección de El defensor, y es que se publiquen cartas de los lectores encabezados por el nombre, apellidos y ciudad. En el foro escribimos bajo un nick, y nuestros motivos tendremos para elegir un nick en vez de nuestros nombres (al escribir en público). Cuando nos hacemos un usuario sí ponemos nuestro nombre real completo, pero lo hacemos en un cuestionario privado que consideramos seguro. Al escribir al defensor no tenemos la opción de cambiar esos datos y por eso no veo del todo correcto que, en caso de publicar una carta al defensor, la encabecen estos datos. Por ejemplo, este correo que estoy escribiendo. Si yo me plantease que puede publicarse me gustaría poder eliminar al menos el segundo apellido y mi ciudad. O quitar los dos apellidos y dejar la ciudad. No me parece mal que se publique el texto del escrito, pero creo que los datos personales se deberían omitir. Esa es mi sugerencia y mi reflexión. ¡Un saludo!”

Eva tiene razón, y no es la primera persona que llama la atención sobre este tema. Dado que los nombres pueden aparecer en búsquedas asociados a las cartas y a su contenido parece conveniente eliminar esta pequeña pero significativa violación de privacidad, y por eso a partir de esta misma columna sólo se empleará el nombre de pila y la ciudad a no ser que el lector explícitamente solicite que se use un nick en el propio texto. La misma provisión se aplicará a los publicados con anterioridad, que serán corregidos en los próximos días. Lamento cualquier desasosiego que este asunto pueda haber provocado; no es ni mucho menos la intención de este defensor hacer nada que reduzca en modo alguno el interés por el uso del servicio a los lectores y socios de eldiario.es, a los que animo a enviar sus matizaciones y quejas para que así podamos mejorar el medio cada día un poco más.

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La paja y la viga

41 Comentarios

Uno de los más perniciosos efectos de la crispación política es la intolerancia con las opiniones ajenas; esa negativa a recibir, y no digamos considerar, opiniones que no confirmen o ,aún mejor, sean las nuestras; a rechazar de antemano y sin evaluar mérito ninguno cualquier cosa que suene a voces ajenas a nuestra bandería. Inmersos en una bronca confrontación política nuestra vara de medir cambia; recalibramos la escala de izquierdas y derechas, verdades y mentiras y empezamos a considerar todo lo que no esté a favor como algo en contra. Cualquier punto de vista que no nos dé la razón de pleno nos está atacando; quien que no está al 100% de acuerdo con nosotros es un enemigo. El universo toma aires de blanco absoluto y negro purísimo, y nos volvemos hipersensibles a cualquier argumento u opinión de 'los de enfrente', mientras que perdonamos o simplemente no vemos los errores de 'los nuestros'. En situaciones como la actual quien nos critica está en contra, y nos volvemos incapaces de ver una viga en el mismo ojo con el que detectamos la paja en el ajeno.

Así que resulta triste quizá, pero desde luego no sorprende el continuo goteo de mensajes a este Defensor de la Comunidad sobre el sesgo político de las informaciones y opiniones publicadas en eldiario.es. Es el par del campo; en un ambiente tan políticamente enrarecido lo normal es que quien sale a la luz pública sea inmediatamente clasificado y tipificado en el espectro político, para a continuación leer todo lo que publica con pasión o rechazar con igual intensidad todo lo que pueda decir, según nuestra posición en el espectro ideológico. Es normal. Lo que parece poco común es la dispersión de las críticas en este mismo espectro, como deja de manifiesto esta recopilación de cartas recibidas en los últimos meses (desde julio):

Óscar Ruiz González, de Granada, considera que se favorece a Podemos: “Desde hace ya algún tiempo la linea editorial de este periódico ha girado para favorecer SIEMPRE al partido Podemos y beneficiarlo políticamente. TODOS LOS DIAS aparecen en el medio artículos elogiando a un partido que no tiene ni representación parlamentaria, y si hablamos ya de las columnas de opinión, mas de lo mismo, todo son laudes a esta formación. Lo último ha sido ya ver como en la galería de imágenes de la Asamblea Ciudadana de Vistalegre, en la fotografía donde se aprecia el auditorio casi vacío, HAN PIXELADO las gradas vacías para que no se note ¡¡¡Es indignante!!! ¿Cree usted que dada la carencia de neutralidad informativa que está presentando últimamente este medio, nos merece la pena seguir siendo socios y financiándolo?”

Ernesto Ricarde de Estepona, Málaga, piensa que se está contra IU: “eldiario.com, como el resto de la prensa de España, practica apagón/represión informativo contra IU, no informando más que en lo que puede dañar a IU, en clave de bronca, división o escándalo, minimizando sus acciones o actuaciones. Lo contrario que con Podemos, a quién se magnifica, ensalza, y se apoya sin discusión, ni mínima crítica. ¿Forma parte también eldiario.com del cerco informativo contra IU para evitar que pudiera ser un peligro para el Sistema?”

Bruno Torcal Embeita de Bilbao, Bizkaia, sospecha del trato al Partido X: “Soy fan del PartidoX, y con su comisión anticorrupción junto con Falciani se me abrió la esperanza. Desde entonces sigo lo que hacen. También soy fan de eldiario.es, y por eso soy socio. El cruce son las noticias de eldiario.es sobre la comisión anticorrupción del PartidoX. Cuando surgió la comisión (10/2013?) si se le dio cobertura al asunto, pero posteriormente, en el diario.es, sólo me he encontrado con dicha comisión anticorrupción mencionada de formas parecidas a “Estos correos electrónicos, (…) han sido proporcionados a eldiario.es por una fuente anónima derivada por colaboradores de la Comisión Anticorrupción del PartidoX.” y recuerdo que después también con el surgimiento de Filtrala. Y en las últimas publicaciones se menciona al PartidoX pero no a la comisión anticorrupción. Por otro lado según el PartidoX la contribución de la comisión anticorrupción parece mucho mayor que la de facilitar las filtraciones entre los informadores y la prensa. Todo esto me lleva a dos preguntas y una sugerencia: - ¿Cuál ha sido la trayectoria y los resultados de la “Comisión anticorrupción del Partido X” desde que se forma hace ya un año? - ¿Cuál ha sido el papel de esta comisión en el asunto de los correos de Blesa? La versión del Partido X la tengo, pero me faltan otros puntos de vista. Así que mi sugerencia es un artículo sobre “Un año de comisión anticorrupción del Partido X” Gracias!”

Jaume Mateu de Godella, Valencia, cree que  este artículo de eldiario.es muestra sesgo contra Pablo Iglesias: “Hola, Soy socio de El Diario casi desde su inicio por que entiendo que, al igual que es necesario pagar por agua sin elementos tóxicos, es necesario pagar si queremos un canal de información sin otro tipo de elementos tóxicos. Soy militante de Podemos y el articulo al que hago referencia mas arriba me ha dejado conmocionado. Si se sigue la idea que lanza el periodista se deduce que Pablo Iglesias y su equipo, de manera muy antidemocrática, lanza un órdago "O se hace a mi manera o dejo el partido". Sin embargo, las palabras exactas de Pablo Iglesias fueron "Aquel que pierde una propuesta no puede gestionar una idea que no comparte". Y estas palabras, dentro de un contexto determinado, pueden ser interpretadas simplemente como "Si se lanza un proceso para presentarse a las Elecciones Municipales, yo NO me voy a hacer cargo de guiarlo". En el primer caso significa una cosa y se puede deducir el titular, en el segundo caso parece una decisión legitima y negaría completamente el titular. Siempre he estado orgulloso de ser socio de El Diario por que creo que ofrece información de la mas alta calidad, en este delicadísimo caso, veo MUY necesario que la información se presente de manera mas nítida.”

José Miguel Morales Illán, de Murcia, coincide: “Saludos. Me parece un exceso titular "Pablo Iglesias ASEGURA que abandonará Podemos..." a raíz de unas declaraciones como “Aquel que pierde una propuesta no puede gestionar una idea que no comparte” y “Tendrán que ser otros los que encabecen el proceso” que son las que cita el señor Rivero en su artículo. Esas declaraciones lo más que permiten deducir es que Pablo Iglesias no lideraría el proceso en caso de salir derrotada su propuesta en la próxima Asamblea. De ahí a decir que insinúa que abandonaría Podemos ya sería un salto al vacío por parte del periodista. Pero decir que ASEGURA, me parece un nivel de manipulación digno de La Razón. Yo no soy socio desde hace dos años (y acabo de renovar el tercero) para leer titulares como ese. Y a juzgar por los comentarios al artículo no soy el único que piensa así. Estoy seguro de que me daréis una explicación convincente.”

Félix Población Bernardo de Cabrerizos, Salamanca, cree que Rafael Reig  muestra en este post sesgo contra Podemos: “Como profesional del periodismo y socio de ELDIARIO.ES he leído hasta tres veces el artículo de Rafael Reig al que hago referencia. Teniendo en cuenta que Reig es un articulista al que sigo desde PÚBLICO, que sus piezas siempre me han interesado y que la profesionalidad de Ignacio Escolar está fuera de duda, me parece muy decepcionante la lectura sesgada y malintencionada que Reig ha hecho del programa de Podemos. Lo único que no compartiría un periódico de la caverna es la frase con la que el articulista finaliza, cuando nos dice que votará a Izquierda Unida. Tenemos un país sumido en la agonía de un régimen corrupto, apunta una nueva formación que defiende los valores surgidos en las calles hace tres años y el medio en el que muchos confiamos como terapia y bálsamo a un periodismo también corrupto permite que uno de sus más significados columnistas se desmande con ese tipo de andanadas que suscribiría el más furibundo de los tertulianos cavernarios... Siento mucho todo esto, como profesional y como colaborador/suscriptor de ElDiario.es.”

Juan López López de Parla, Madrid, viejo conocido de esta sección, cree que  esta noticia sobre la reforma electoral en Castilla-La Mancha ataca al PP: “El día 21/07 se publico la siguiente noticia "El pucherazo de Cospedal sale adelante sólo con los votos del PP" en referencia a la reforma de la ley electoral de Castilla la Mancha. Veamos lo que dice la RAE acerca del término "pucherazo": 1. m. Golpe dado con un puchero. 2. m. Fraude electoral que consiste en alterar el resultado del escrutinio de votos. dar ~. 1. loc. verb. coloq. Computar votos no emitidos en una elección. Descartada la primera acepción, entiendo que el titular imputa directamente un fraude electoral al gobierno de CLM. Desde luego, el titular no puede ser más amarillista, tendencioso e indigno de un periódico que presume de serio. Entiendo que se pueda estar o no de acuerdo con la reforma, pero de ahí a llamarla "pucherazo" en un titular periodístico dista un abismo que solo demuestra una ausencia de ética y de profesionalidad alarmantes.”

Flores Gmz, de Madrid, opina que  no se muestra con un alcalde de IU el mismo celo que con otro del PP: “Eldiario hizo una información ejemplar sobre el ático del alcalde de Burgos y sus reformas ilegales. Me sorprende que un alcalde de IU que ha cometido pecados bastante mas graves sea citado y entrevistado sin referencia alguna a los hechos que ha protagonizado. ¿dos varas de medir?"

Víctor Amado, de Granada, piensa que noticias como  ésta ésta muestran sesgo anti-IU y pro-Podemos: “En primer lugar, quisiera dar las gracias a todos los colaboradores de este diario por hacer posible un proyecto ilusionante y con el que me siento orgulloso de poder colaborar. También debo decir que me ha sorprendido cómo en los últimos días se han publicado varias noticias con un titular claramente sesgado. Es normal que en la sección de opinión sucedan cosas así, porque tal es su función y cualquiera es libre de expresarse como crea conveniente, pero otra cosa es elevarlas a la categoría de noticia. Y además, relacionados con el mismo tema y redactados por el mismo autor. A tenor de la limitación de 1400 caracteres, de los dos ejemplos que enlazo escribo sólo sobre la primera noticia. "Podemos acusa a IU de vetarle en la dirección del grupo de izquierdas del Parlamento Europeo". El titular es claramente tendencioso, habida cuenta de que tanto IU como la propia Izquierda Europea desmienten este hecho, e incluso el propio autor/es de la noticia reconocen en el último párrafo, como sin darle importancia, que en realidad no existe el derecho de veto dentro del grupo parlamentario y que en ningún momento hubo tal conflicto: sencillamente, Podemos no recibió los votos para ser vicepresidente del grupo en el que acababa de integrarse. Qué objetivo podría tener un titular así, sabiendo que es lo único que la mayoría de la gente se limita a leer, lo desconozco.”

Rafael Morata Cantón, de Ceuta, cree impropio el titular de esta información, que favorecería al gobierno: “Buenas tardes... Considero muy engañoso e impropio de vuestra parte el titular "El Gobierno lanza su rebaja de impuestos electoralista en un desafío a los avisos de la Troika", en el sentido de que la impresión que da es que se desafía a la Troika cuando, en realidad, son las rentas más altas las que salen más beneficiadas con esta reforma fiscal. Aún no salgo de mi asombro... Como socio, es la primera vez que os pongo un "pero": ese titular, a primera vista, parece un capote al gobierno y su supuesta valentía frente a la Troika cuando, realmente, su jugada es la propia de un trilero. Gracias por vuestra atención.”

Casimiro Micol Baquero, de Murcia, cree que el medio trabaja para Podemos y contra IU: “Buenas, aunque hace muy poco que me he hecho la cuenta, soy un lector de eldiario desde casi que existe, aunque nunca hasta ahora he tenido la necesidad de hacerme una cuenta, después de leer unos artículos desde el último mes, he decidido hacerme una cuenta, para poder presentar la siguiente queja: A pesar de decir que Eldiario es un periódico independiente, se ve que se le está haciendo la pelota al partido Podemos, a costa, en muchos casos, de desprestigiar a IU. En este artículo que he enlazado, se puede ver que es una noticia dañina para IU, por una cosa que dice Pablo Iglesias, que el mismo GUE ha desmentido (y este dato sale al final de la noticia). Espero no quitarle mucho tiempo para leer mi crítica. Saludos cordiales·”

Vicent Devís Gimeno de Albalat dels Sorells, Valencia, considera decepcionante el trato a Compromís en noticias como ésta: “Soy estudiante de periodismo y como lector de vuestro monográfico "La izquierda se revoluciona" , y como militante de la coalición Compromís, me siento muy decepcionado con el contenido, ya que en ningún momento se hace referencia a este partido, únicamente a la coalición P.E. que, según se desprende de lo que habéis escrito, parece ser que casi se reduce a Equo, eso por no hablar de entrevistar solo a IU (entrevista más que justificada porque es el partido de la izquierda mayoritario), Podemos (por su gran éxito en las europeas) y ¿Equo?, partido que no tiene representación. Compromís, en cambio, cuenta con representación tanto en el Congreso, como en las instituciones valencianas. Además, en la entrevista que se le realiza a López de Uralde, afirma que "Equo era el partido que más votos aportaba, pero cedió la cabeza de lista a Compromís". ¿En qué se basa para hacer esta afirmación? De los cerca de 300.000 votos, prácticamente la mitad se con! siguieron en el P.V., territorio que mayoritariamente votó por Compromís, mientras que la otra mitad corresponde al resto del Estado, teóricamente territorio electoral donde Equo es más fuerte. Así, si consigue lo mismo Compromís en una única comunidad que Equo en todo el resto del Estado, con el respaldo de los otros nueve partidos, ¿de verdad Equo aporta más? Por todo ello creo que habéis tratado de invisibilizar a Compromís, un saludo.”

Francisco López Hernández de Las Rozas, Madrid, opina que  este artículo insulta a la militancia del PSM: “El titular de la noticia no sólo es tendencioso, sino falso. El Sr. Tomás Gómez no puede dar "libertad de aval y voto" a los militantes. El hecho de no decantarse explícitamente por ningún candidato no puede transformarse en la concesión de una libertad, que nos ha costado conseguir a los militantes. El propio titular es insultante hacia una militancia del PSM a la que hace aparecer como un conjunto de personas sin criterio y dispuestas a obedecer la voz de mando. En cualquier caso, si esta es la opinión del redactor, por el bien del periódico, debería estar incluida en la sección de opinión y no en la de información, pero dejando este hecho suficientemente claro.”

Manuel Cobos Ruiz, de Córdoba, cree que se contemporiza con el actual gobierno de Andalucía: “Tengo la impresión de que eldiario.es es poco crítico con los gobernantes andaluces, no hace falta nada más que hojear la portada para ver la ausencia del escándalo de los Cursos de Formación y una referencia edulcorada sobre el tema de los Eres. Creo que la crítica a la candidatura de Cañete es excesiva en comparación a la que hacen a otros candidatos. Asimismo pienso que no se contrastan adecuadamente las noticias. Por ejemplo en el tema de la transparencia de Susana Diaz que pide al PP se adhiera, deberían comprobar cuanta información ha solicitado el PP, el único en la oposición en Andalucía o cuanta ha solicitado la Jueza Alaya y cuanta se le ha aportado. Todo son meras palabras vacías que ustedes se encargan de vocear. Y mira que era buena idea su diario, pero el final resultan todos iguales...”

En resumen: un amplio catálogo de acusaciones de sesgo a favor y en contra de casi todos los partidos políticos, con especial énfasis de simpatizantes de diversas opciones de la izquierda, pero también desde la derecha. Contactado al respecto el director de eldiario.es Ignacio Escolar, expone:

“eldiario.es no es ni será un periódico de partido. De ninguno: ni de Podemos, ni de IU, ni del PSOE, ni de UPyD, ni del Partido X, ni de Equo, ni del PP. Defendemos, eso sí, unos valores –recogidos en nuestra declaración de intenciones– que tradicionalmente se han enmarcado en la izquierda. Pero creemos que nuestra información debe responder a la verdad antes que a nuestra posición editorial, y que nuestra opinión debe de ser plural. Por eso nuestros artículos de opinión están firmados por personas físicas, no por personas jurídicas. eldiario.es, como tal, no tiene opinión: por eso no tenemos editoriales sin firma. Toda la opinión, también la mía como director, está en nuestros blogs y va siempre con firma. Hay siempre una persona que se hace responsable de ella.

Entre nuestros articulistas de opinión –alrededor de cien personas cada mes que escriben con distinta periodicidad– hay de todo, también militantes de partidos políticos de prácticamente todas las siglas. Escriben con nosotros gente del PP, de IU, de Podemos, del PSOE, de Equo, del Partido X, de Chunta Aragonesista… Todos ellos lo hacen con absoluta libertad y sin injerencia por nuestra parte –hay cientos de colaboradores que así lo pueden certificar–. Defienden sus ideas para que nuestros lectores construyan la suya, contrastando distintos argumentos. También creemos que, si la opinión es verdaderamente libre y plural, habrá opiniones contradictorias entre sí, y es inevitable que a los lectores no les vaya a gustar absolutamente todo lo que publiquemos en opinión (a mí tampoco me gustan todas). Lo asumimos, y esperamos que lo entendáis.

En cuanto a la información, no hay una mano negra detrás de eldiario.es que intente manipular nuestras noticias a favor o en contra de nadie. Si hemos puesto en marcha un periódico donde la propia redacción es dueña de la empresa editora ha sido, precisamente, para esto: para que no haya ningún interés ajeno a la propia información que nos tuerza la mano; para que nuestros periodistas puedan trabajar con la máxima libertad y profesionalidad posible.

Unos dicen que somos del PSOE. Otros, que de Podemos. Otros, que de IU… El hecho de que el defensor de la comunidad reciba quejas de supuestos tratos de favor tan contradictorios entre sí y que no haya ni un solo partido que esté contento al 100% con nuestro trabajo es, en mi opinión, una muestra de esa independencia. En la redacción también recibimos constantes quejas por parte de dirigentes de todos los partidos con acusaciones similares. Nuestro trabajo es informar, y absolutamente todas las formaciones se encuentran más tarde o más temprano con una noticia que preferirían que no se hubiese publicado. El día en que un partido esté completamente satisfecho con lo que hacemos y deje de quejarse, es que estaremos haciendo algo muy mal.

Eso no significa que todas las quejas sean injustificadas. Es cierto que, entre las quejas de los lectores, hay cuestiones en las que tienen razón. Podemos cometer errores –y lo hacemos, como todos–. Intentamos sacar la pata cuando la metemos y no es raro que actualicemos una noticia o maticemos un titular si pensamos que nos hemos equivocado. Pero no creo que esos errores perjudiquen más o menos a unas siglas que a otras.

El nivel de exigencia que tenéis con nosotros es, en el fondo, un enorme piropo. Creo que nos pedís más que a otros periódicos porque confiáis más en nosotros. Una vez más, gracias por vuestra crítica y por vuestro apoyo".

El sesgo puede existir, pero a veces está en los ojos del que mira. Cuando esos ojos son demasiado sensibles ven sesgo por todas partes, siempre en contra, jamás a favor. En tiempos de tensión política cada crítica se convierte en ataque y cada matiz en traición. No tiene por qué ser así. En periodismo hay una máxima que dice que las opiniones son libres, pero los hechos son sagrados; quizá sería bueno para la cultura cívica española que aprendiésemos a respetar las opiniones ajenas y a dialogar con más hechos y menos descalificaciones. La hipersensibilidad no es un buen punto de partida para una sana vida social, y no es el papel de un medio de comunicación atender a las más delicadas si eso supone atemperar informaciones o críticas. Ninguna opción política es perfecta y carente de toda mácula, lo que no quiere tampoco decir que todas sean iguales. Lo que sí cabe esperar es que todas sean mejores si aprendemos a recibir, encajar e incluso incorporar las críticas, si es que proceden. Algo que intenta con denuedo eldiario.es

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Churras, merinas y Pàmies

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En el mundo de la información el más importante problema, ya desde mucho antes de que existiera Internet, es el de la sobreabundancia de datos. En el mundo existen incontables cantidades de libros, folletos, fascículos, periódicos, manuscritos, hojas parroquiales, textos religiosos, libros de instrucciones, informes, análisis y contraanálisis, todo ello en papel; y desde que se hizo posible almacenar documentos en la Red no sólo todo este ingente depósito se ha digitalizado, sino que ha aumentado vertiginosamente el número de autores y de entidades productoras de información. Ahora mismo es posible encontrar cualquier argumento, y su contrario; razones a favor de cualquier afirmación, y también en contra. Se habla de una economía de la Atención, porque información sobra y lo que falta son ojos que la miren. En la vasta confusión de datos que es hoy día la infosfera es muy sencillo engañar simplemente dirigiendo la vista a donde conviene o escondiendo datos en contra de lo que se afirma.

Es por eso que el papel del periodista, técnico especializado en la captación, elaboración y distribución de información de relevancia social, es cada día más vital. Porque es necesario que un profesional con formación, experiencia y oficio ayude al lector a diferenciar entre ruido e información, entre datos y propaganda, entre churras y merinas. En el piélago de información interesada, contradictoria o de validez y relevancia dudosas en que se ha convertido la esfera pública es cada vez más importante que nos ayuden a distinguir separando verdades, medias verdades y mentiras. Esta tarea es aún más relevante cuando la información en cuestión no sólo es muy importante, sino también tan especializada que su comprensión exige conocimientos y experiencia.

Así recibimos una queja del lector Roberto Balbontín Soria de Oeiras, Lisboa, sobre  una reciente entrevista publicada en Catalunyaplural.cat al agricultor y activista Josep Pàmies en los siguientes términos:

“Me ha resultado muy decepcionante que un periódico al que considero en general bastante serio esté dando cobijo a personajes tan peligrosos como Josep Pàmies. Ese individuo afirma sin ruborizarse (y sin pruebas, por supuesto) que ciertas plantas (que él cultiva y vende, claro) pueden utilizarse para curar el Ébola, el SIDA, el cáncer y muchas otras enfermedades. No existe ningún respaldo científico a esas afirmaciones; por el contrario, muchas de esas plantas se han demostrado carentes de las propiedades que el señor Pàmies les atribuye. Su periódico hace generalmente un trabajo excelente de documentación y contraste de información. Les rogaría que hicieran lo mismo con las noticias relacionadas con ciencia y salud. Ese tipo de afirmaciones esquizoides, además de ser falsas y burda propaganda para una estafa, son muy peligrosas. Gracias de antemano. Saludos.”

Pocas cosas hay más peligrosas en el mundo de la información que afirmar que se dispone de una cura para una enfermedad mortal, o varias; quizá sólo el clásico gritar ‘fuego’ en un teatro abarrotado pueda aproximarse. La posibilidad de una cura milagrosa hace que enfermos graves o desahuciados abandonen tratamientos de eficacia comprobada y provoca su justa decepción cuando inevitablemente fracasan; causa, por tanto, sufrimiento real a personas de verdad. El daño está comprobado, y existe.

La cosa se complica más todavía cuando a la ecuación se suman otros factores, como son los políticos. A menudo, como en el caso del entrevistado, las afirmaciones estrictamente médicas se entremezclan con cuestiones de tipo político relacionadas con la (muy necesaria, y justa) crítica al proceder de determinadas empresas o a las políticas de determinados gobiernos. En el batiburrillo acaba por parecer que la eficacia de las terapias alternativas esta ligada con el ataque al funcionamiento de la industria farmacéutica, o peor aún: que criticar o poner en duda que esas terapias alternativas funcionen se acabe interpretando como una defensa política de esas mismas industrias o gobiernos.

Revolver churras y merinas sólo sirve para prestar con la política validez a afirmaciones que deberían ser estrictamente ciencia, como ¿sirve esta terapia para curar estas enfermedades? Porque las afirmaciones falsas existen, como también existen los intereses, y no sólo de las farmacéuticas. Hay antecedentes de personas que han pretendido sacar beneficio de vender curas milagrosas.

Contactado al efecto el autor de la entrevista, Tomeu Ferrer, responde:

“La entrevista a Josep Pàmies, como se puede observar, se refiere a la trayectoria vital de esta persona, un activista que se inició durante la dictadura en el sindicalismo agrario, fundó Unió de Pagesos, y durante muchos años lideró una de las comarcas más reivindicativas de esta organización, La Noguera. Se refiere también la entrevista a otras actividades realizadas por Pàmies, como la lucha contra los transgénicos y la defensa de aparceros que estaban amenazados de expulsión de las tierras que llevaban décadas trabajando. Pámies participa también en otros movimientos diríamos ambientalistas y o vinculados con la ecología, Slow food entre ellos, por los que en Catalunya es un personaje conocido. En este sentido una de sus últimas iniciativas ha sido instalar en su explotación placas solares para desafiar las últimas normativas estatales que pretenden cobrar un canon fiscal por el uso de dichas alternativas.

En su vertiente ambientalista comenzó a reivindicar el uso de yerbas para curar o tratar diversas enfermedades. La primera fue la estevia, que según ha manifestado en diversas ocasiones, ayudaría a equilibrar el azúcar en sangre de los afectados por diabetes. Luego también se ha manifestado a favor del uso medicinal de la marihuana. Y coincidiendo con la aparición en España de un caso de infección por Ébola, afirmó, en youtube, que dicha enfermedad vírica se puede curar con procedimientos naturales.

En cuanto a las afirmaciones concretas que realiza Pámies sobre el Ébola, quizás debiera por mi parte haber entrado en debate al respecto. De hecho del contexto de la respuesta se entiende que relativiza la afirmación inicial respecto a la curación y aboga por que se investigue la alternativa por él propugnada.

Entiendo pues la queja del lector en el sentido que no ahondar en la afirmación hecha por mi interlocutor quizá da a entender que es compartida por mí, cosa que no es cierta. Evidentemente, soy absolutamente escéptico sobre curaciones fáciles para enfermedades graves.

Respecto a que Pàmies se dedique a vender los productos de los que afirma que curan las citadas enfermedades, sólo tengo su afirmación en el sentido que, como me consta que ha hecho con la estevia, facilita las semillas para que las personas que quieran puedan cultivar las plantas y replicarlas. No puedo afirmar si por este suministro él o las asociaciones a las que pertenece cobran de alguna manera. Lo que si tengo claro es que Pàmies vive de su trabajo: tiene una pequeña empresa familiar que produce verduras como lechugas y tomates que comercializa por canales convencionales y que permiten que su empresa tenga una veintena de empleados.”

Vayamos por partes: todo el respeto a las ideas políticas y a la acción sindical de Josep Pàmies y su defensa de los trabajadores del campo, de una vida sana y de las opciones naturales frente a las artificiales. Es fácil simpatizar con sus puntos de vista críticos sobre el funcionamiento del capitalismo y sus abusos en ciertas industrias, como la alimentaria o la farmacéutica, o compartir su defensa de trabajadores a los que las leyes han fallado. Nadie duda de su valor cuando realiza acciones de desobediencia civil en contra de leyes que considera injustas o para protestar actuaciones que considera rechazables, aunque algunas veces se haya excedido con acciones discutibles.

Nada de lo cual tiene relevancia alguna a la hora de realizar afirmaciones tajantes como que determinadas plantas pueden curar la diabetes como la Estevia, o que ciertas terapias como el dióxido de cloro pueden acabar con el Ébola. Esas afirmaciones son o confusas,  como en el caso de la Estevia (que contiene sustancias que pueden ayudar a los diabéticos, pero que no cura la diabetes) a directamente falsas ( no hay prueba ninguna de que el dióxido de cloro o MMS tenga actividad contra el Ébola, el SIDA, la hepatitis o el cáncer). En cuestiones médicas su opinión y sus afirmaciones carecen de toda validez y contribuir a extenderlas no ayuda a los enfermos sino que los perjudica.

La ciencia no es democrática: una ley natural no deja de cumplirse porque nosotros votemos en contra, ni una terapia funciona sólo porque lo deseemos con fervor y sea conveniente. Las simpatías con una determinada opción política no deben contaminar nuestras opiniones sobre el funcionamiento del mundo natural, porque no hay conexión ninguna entre ambas áreas de conocimiento. Si la industria farmacéutica debe ser reformada o nacionalizada no tiene nada que ver con afirmar que una determinada planta o un compuesto potabilizador curan gravísimas y dolorosas enfermedades. La verdad científica y la verdad política son diferentes, y no se deben mezclar.

Porque mezclar política y ciencia, como mezclar churras y merinas, no causa más que confusión en la que medran los avispados. El periodismo del siglo XXI no puede permitirse ayudar en esta confusión si es que quiere seguir existiendo, y debe por ello aguzar su escepticismo y someter este tipo de afirmaciones a un grado de escepticismo aún más severo de lo habitual. Como deberíamos hacer siempre que la información que pasa por nuestras manos tenga la posibilidad de dañar a inocentes. Por muy simpáticos que nos puedan caer los activistas y sus causas, una mentira que daña no es verdad y causa dolor. Se puede ser al mismo tiempo activista social y vendedor de aceite de serpiente, y es el deber de la prensa dar ambas caras de este tipo de personajes. Nuestra misión no es aumentar la confusión, sino disiparla en lo posible.

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Un año de preguntas sin respuesta

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Se cumple hoy un año exacto desde la publicación de la primera columna de este Defensor de la Comunidad, titulada ‘ A nadie le gustan los de Asuntos Internos’ y que ha resultado profética. Han sido 35 citas, espaciadas sólo por la ausencia intermitente de cuestiones de interés que tratar, que la dirección de eldiario.es ha tenido a bien extender por otro año más. El aniversario parece una ocasión excelente para repasar aquellas quejas enviadas a esta instancia que no han sido tratadas en sí mismas, bien por carecer de entidad, bien por haber sido tratadas en todo o en parte en respuestas publicadas. Sirva como recopilatorio de aquellas cuestiones que no han recibido respuesta individual y como reconocimiento de algunos problemas existentes.

Un ejemplo es el tema de los comentarios y su gestión por parte de la propia comunidad de comentaristas, perpetua fuente de quejas y agravios. Decenas de cartas al Defensor de la Comunidad han protestado por diversos tipos de problemas en la gestión de los comentarios, desde la aparición de votos negativos sospechosos, el borrado o desaparición de ejemplos concretos o la existencia de verdaderas guerras de votación, casi siempre en artículos dedicados a temas de alto voltaje editorial.

La sospecha de manipulación está siempre cerca de la mente de algunas personas cuando sus comentarios resultan ocultados por la acumulación de votos negativos de otros participantes. Y es razonable: la gente es pasional con sus opiniones. Las discusiones son intensas y vehementes; a veces se hacen personales y derivan hacia el desprecio, la falsedad o el insulto. No sólo en eldiario.es sino en cualquier medio digital resulta difícil encontrar el equilibrio entre dar voz a todos los lectores y evitar que unos pocos secuestren la discusión con salidas de pata de banco o denuestos. La solución de eldiario.es ha sido publicar sus Normas de Participación y darle además a los usuarios la posibilidad de por un lado denunciar los comentarios abusivos para que la redacción pueda eliminarlos, o bien por otro dar votos positivos o negativos a los comentarios; aquellos con muchos votos negativos se esconden (no se borran).

El sistema, como cualquier otro, es susceptible de abusos y de mejoras, y de hecho está siendo cambiado. Para afinar los detalles de ese cambio anunciado  el director solicitó la opinión de los lectores hace unos meses en un post en el que también explicaba las líneas generales de la reforma. El nuevo sistema entrará en funcionamiento en breve.

La segunda gran categoría de quejas no tratadas se refieren a acusaciones de parcialidad, falta de objetividad y en general de periodismo maniqueo relacionadas con posts publicados dentro del conjunto de blogs que forma la sección de opinión de eldiario.es. En muchas ocasiones lo publicado en blogs como El Caballo de Nietzsche, Micromachismos, Zona Crítica, Contrapoder, La Crispación De Retrones y Hombres o la  Carta con Respuesta de Rafael Reig ha provocado no sólo las meninges, sino las ganas de escribir de los lectores. La queja unánime en estos casos: falta de objetividad periodística. El problema es que el término no se aplica, porque estamos hablando de blogs.

Tanto en eldiario.es como en el resto de medios de comunicación la sección de Opinión tiene reglas diferentes de las del resto de las secciones. En Opinión a los autores no sólo se les permite, sino que se les anima a ser parciales, subjetivos y sesgados. Se trata de conocer la opinión de cada uno de ellos; su particular análisis, el enfoque diferente que los distintos puntos de vista y conocimientos de personas diferentes puedan aportar a la discusión. La idea es animar que la opinión personal de un profesional bien informado pueda iluminar un tema candente desde un ángulo distinto al del lector, facilitando que éste genere su propio punto de vista. En Opinión el sesgo es deliberado, y se trata de generar alineamiento y discrepancia con lo publicado; de generar debate sano.

Por supuesto que esto no significa que sea una zona libre de reglas: la deliberada tergiversación de la realidad, la mentira o el error no deben tolerarse. Pero los márgenes de medida son mucho más amplios que en el área informativa, porque cualquier duda que pueda haber sobre si es mentira, tergiversación o sesgo del punto de vista autoral deben interpretarse a favor del autor en este caso. Así como en las noticias el rigor ha de ser máximo en cuanto a datos y hechos y la exigencia debe ser máxima en la opinión los hechos son sagrados, pero las conclusiones (y la responsabilidad) ha de ser de las personas que firman.

En el caso de Internet, y tratándose de blogs, la cuestión es mucho más clara: en la mayor parte de los medios digitales (y expresamente en eldiario.es) la redacción no supervisa los posts antes de la publicación. El medio confía en sus columnistas y periodistas designados, lo que significa que su responsabilidad personal es mayor. Y así ha de ser; el género blog es mucho más similar a una columna periodística tradicional que a una noticia, y así está reconocido. Es un género de opinión, y como tal se puede discutir o incluso refutar, pero no cabe expresar la diferencia de opinión en forma de censura.  

Lo que sí es posible es que la semejanza formal y gráfica entre las noticias y los posts de blogs en eldiario.es puedan contribuir a una cierta confusión por parte de algunos lectores. Porque técnicas, mecanismos y modos de hablar y razonar que son perfectamente aceptables en una columna de opinión o en un blog serían del todo inaceptables en una noticia informativa. Si ambos géneros se confunden, surge el problema. Esperemos que el próximo rediseño del periódicos ayude a evitar esta posible confusión separando gráficamente ambas propuestas.

Esperemos también que en el nuevo año podamos continuar trabajando con las inquietudes y dudas que puedan surgir a los lectores de eldiario.es, a los que animo a enviar sus quejas o sugerencias. Ustedes son quienes nos hacen mejores.

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La publicidad irritante y los robots de agosto

No todo lo que sale en la pantalla cuando se teclea eldiario.es es información: una parte es publicidad, necesaria para el mantenimiento económico de los medios de comunicación pero siempre en inevitable tensión con el contenido informativo. La publicidad, al fin y al cabo, es información que alguien paga para que usted vea incluso cuando no la quiere ver, a diferencia de las noticias, que es información que (en principio) se desea leer. Las colisiones entre noticias y anuncios, y los problemas para evitarlas, son tan viejas como los periódicos, y ya han sido tratadas más de una vez en eldiario.es.

Aun así, no todas las publicidades son iguales: algunas son mucho más aborrecibles que otras. Como ha quedado claro esta pasada semana, que ha generado una avalancha de quejas relacionadas con un anuncio en portada de eldiario.es, por muy diferentes pero igualmente irritantes razones.

Así Chus Tascón, de Madrid:

“En la primera página aparecen dos anuncios de píldoras milagrosas contra la obesidad, No me parece correcto que incluyan ese tipo de publicidad de productos que, en el mejor de los casos, son un fraude y que en el peor pueden ser seriamente peligrosos para la salud, deberían tener un código ético también en publicidad.”

También Antonio Tenorio Fornés, de Madrid:

“Publicidad machista en eldiario.es No deja de sorprenderme que eldiario.es no cuente con un sistema de control de la publicidad que en él se muestra. Hoy me he encontrado con la imagen de una mujer extremadamente delgada acompañada de un texto en el que dice que perdió doce kilos en un mes. A parte de ser peligroso para la salud, esto promueve valores que bien se podrían analizar en su sección/blog "Micromachismos". “

Lo mismo Ruben Rubio, de Burgos

“Hola, soy un lector habitual de este medio y me ha sorprendido encontrarme lo que me he encontrado en la pantalla. Mi queja no trata sobre un artículo en particular sino con una publicidad bastante desagradable que aparecía en la pagina principal. No se si este es lugar para exponer mi queja o no. La cuestión es que aparecía un anuncio para adelgazar con una imagen bastante desagradable de una chica en los huesos (desde mi punto de vista). No me parecía que fuera una publicidad que tenga que ver con el estilo de este medio. Sugiero que los anuncios se puedan quitar o denunciar igual que ocurre en otras webs. Gracias. Un saludo.“

Ignacio Ramírez Martínez, de Madrid

“Me ha sorprendido muy negativamente, al abrir la página de eldiario.es, ver una publicidad en la que aparecía parte del cuerpo de una mujer rozando la anorexia, publicitando una milagrosa manera de adelgazar. Al acceder al enlace se habla de las maravillas del Acai de manera muy poco científica y rigurosa. Como socio de eldiario.es, considero que no toda la publicidad es válida, y no me siento identificado con este tipo de mensajes y, mucho menos con la forma de presentarlos (la imagen de una mujer esquelética).”

Sofía Gazo, de Madrid:

“Buenos días: Os escribo en relación a una publicidad que he visto hoy en eldiario.es. Soy socia, por lo que habitualmente no veo la publicidad, pero hoy he entrado sin registrarme y he visto un anuncio "chocante" (os paso la captura de pantalla). Es un anuncio sobre un producto supuestamente milagroso para adelgazar 12 kilos en un mes, que además "se ilustra" con una fotografía de una mujer extremadamente delgada. Supongo que este tipo de publicidad se venderá "por paquetes" y que no tenéis control sobre todos y cada uno de los anuncios que se muestran a los usuarios. También es verdad que cualquier usuario o usuaria de Internet está mas que acostumbrado a este tipo de anuncios, pero para mi eldiario.es no es una web mas. Se que desde eldiario.es, estáis comprometidxs con los valores de la igualdad y ver este tipo de anuncios en los que se nos muestra como "modelo a seguir" una mujer que apenas llega a los 45 kilos resulta algo ..... contradictorio. Imaginad el efecto de leer este artículo de Sofía Pérez con ese anuncio al lado (no digo que le reste credibilidad, sería una exageración tremenda). Quizás (o sin quizás) no sea un tema muy relevante, pero quería daros mi opinión. Muchas gracias!”

Y María José Abenza Cano, de Murcia:

”La publicidad (texto y, sobre todo, imagen) a la que voy a hacer referencia son una atrocidad que hace muchísimo daño: "Ella descubrió la fórmula secreta de los científicos y ahora adelgaza según su gusto" - "¡Bajó de peso 12 kg en un mes...! Nadie puede convencerla para que renuncie." La foto es de una mujer que se ve claramente que sufre anorexia. Les pido, por favor, que retiren este anuncio. Este diario merece todo el respeto por su profesionalidad. Gracias.”

Machismo, incitación a la anorexia, cuestiones de salud y de imagen corporal, productos ‘milagro’ de adelgazamiento que con toda probabilidad no cumplen sus promesas... el anuncio de marras realmente tocaba todas las teclas para convertirse en un poderoso irritante. Consultado al respecto el departamento de publicidad de eldiario.es, ésta fue su respuesta:

“La mayor parte de la publicidad que ves en eldiario.es entra por servidores automáticos, que van mostrando anuncios aleatoriamente dentro de un catálogo que nosotros no gestionamos directamente. Sin embargo, sí que podemos pedir unos filtros para que no haya anuncios como este. En este caso, el anuncio, por razones técnicas que desde la empresa de publicidad nos dicen que no se volverán a repetir, se saltó esos filtros y apareció en eldiario.es. Fuimos los primeros en verlo y pedimos inmediatamente su retirada. Probablemente al ser agosto la gestión ha sido mucho más lenta de lo habitual en estos casos y el anuncio ha estado activo calculamos que durante unas 48 horas, para nuestra desesperación y la de algunos usuarios que compartían su queja con nosotros. Pedimos disculpas y agradecemos muchísimo los mensajes de aviso.”

Los robots publicitarios, como cualquier otro tipo de máquina, son tan eficientes como estúpidos: hacen única y exclusivamente lo que están programados para hacer. Si hay un error, son incapaces de detectarlo y mucho más de corregirlo. Errar sigue siendo un rasgo humano, y corregir los errores es una tarea que hay que llevar a cabo a mano. Incluso en la canícula agosteña. Lo que ocurre es que en este caso el error era más molesto que la media. Confiemos en que no se vuelva a repetir.

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La prensa y el horror en Palestina

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Un poder militar aplastante rodea y machaca sin piedad a una población civil en buena parte indefensa y que no tiene dónde huir con la justificación de defender a su propia población de la mano de la justicia y la ley. Un grupo de fanáticos religiosos utiliza en su lucha contra el invasor tácticas terroristas y se niega a rendirse o a dejar de luchar a pesar de las consecuencias sobre su mismo pueblo. ¿Palestina, verano de 2014? No; Judea, verano del 70 dC. Mismo territorio, mismo esquema, mismo derramamiento de sangre y sufrimiento, diferentes protagonistas. En la década de los 70 del siglo I la conflagración acabó con una masacre terrorífica acompañada por la esclavitud, la dispersión y el exilio de los supervivientes, todo un pueblo (el judío) que tardó casi dos milenios en regresar. No fue el primero, ni el último de los cataclismos militares que arrasaron la zona y cambiaron hasta su composición demográfica: la franja de Gaza está situada en un pasillo que ha sido campo de batalla desde hace por lo menos 3.600 años, y donde han combatido desde los Hititas al Imperio Otomano pasando por los Mongoles, los Árabes, los Mesopotamios, los Egipcios, los Griegos, Napoleón, los Cruzados o el Imperio Británico: una continua pelea por un territorio pequeño pero vital como paso obligado entre Asia Menor, Mesopotamia y Egipto. En 2014 el final está por ver, pero el sufrimiento es patente y el territorio sigue teniendo un único propietario. Los muertos se acumulan. Y el periodismo se encuentra en un brete.

Desde la Primera Guerra Mundial, si no antes, lo que se suponía debía ser el empeño fundamental del periodismo (informar a su público de lo que ocurre) ha quedado contaminado de ocultación y propaganda. Los medios y los periodistas son acusados de parcialidad cuando sus informaciones no convienen a alguno de los bandos. A su vez los contendientes reclutan a medios afines y los convierten en portavoces de su punto de vista particular, siempre parcial, jamás ecuánime. Los periodistas que se juegan el pellejo en los lugares de combate a menudo ven sus crónicas retocadas y atemperadas, o reforzadas, en sentidos diferentes. Las polémicas sobre manipulación informativa se recrudecen, los manifiestos vuelan y los abajofirmantes se ven criticados o incluso represaliados. La información se considera un arma, y los medios por tanto se consideran contendientes. ¿Qué puede hacer entonces un medio que aspire a la excelencia profesional, cuando cualquier información que se publique (o que no se publique) es sospechosa?

El ambiente está tan cargado, y la sospecha tan extendida, que el más mínimo detalle se puede considerar como una ocultación o manipulación deliberada. La pasada semana al menos dos lectores se quejaron de que en la biografía del colaborador Xabier Abu Eid (autor del artículo Gaza, Un ataque apoyado por la impunidad, entre otros) no aparecía su vinculación con la Autoridad Nacional Palestina, de la que ha sido portavoz en España, y por tanto con la Organización para la Liberación de Palestina. Algo que según estos lectores es necesario para calibrar sus opiniones y su punto de vista.

Consultado el director de eldiario.es Ignacio Escolar al respecto, responde:

[Los lectores] "Tienen razón. Pero no ha sido una intención deliberada de ocultar esa información sino un simple error. Xabier Abu Eid sí aparece identificado como asesor del equipo negociador palestino, pero es cierto que su biografía estaba incompleta. Lo vamos a ampliar."

En este momento la biografía del autor dice, textualmente, que Xabier Abu Eid está en Palestina desde 2007 "trabajando en el Comité Negociador de la Organización para la Liberación de Palestina siendo asesor del Equipo Negociador de Palestina dirigido por el Dr. Saeb Erekat". La información también aparece en la firma de sus textos, junto a su nombre. Sus artículos, cabe destacar, aparecen en el Blog Contrapoder, dentro de la sección de Opinión del periódico, no en el área informativa.

Pero ninguna aclaración será suficiente ni ningún punto de vista diferente será tolerable cuando se trata de un asunto tan intenso, tan complejo, y con tanta sangre derramada como es la tragedia de Palestina, donde los olvidos selectivos son un arte y donde la historia es un arma en la que basta con escoger hasta cuándo se quiere retroceder. Está claro que ningún Estado puede tolerar que sus ciudadanos estén en riesgo de recibir un cohete o de ser atacados desde un túnel. También está claro que ningún grupo humano (con independencia de su estátus administrativo) aceptará mortandades de miles de ciudadanos inocentes a manos de un ejército externo sin reaccionar. El ciclo de venganza, terror, acción y reacción está garantizado. Puede que Hamás sea derrotado y desaparezca; puede que el actual gobierno israelí pierda unas elecciones o cambie de política. Pero ninguna de esas opciones por sí solas acabará con la sangre. Hará falta mucha más empatía, mucho menos miedo, mucha más amplitud de miras y una ingente cantidad de valor. Hará falta tiempo.

Mientras, el conflicto permanecerá activo, y la propia historia del pueblo judío demuestra que ni siquiera la extirpación y la dispersión durante 20 siglos garantiza que no se reanudará. El periodismo tendrá que seguir informando sobre sangre y sufrimiento, y deberá correr el riesgo de ser considerado beligerante por ambas partes cuando sus informaciones no favorezcan los intereses de unos u otros. Para sobrevivir la prensa deberá informar con la mayor transparencia que le sea posible y con la máxima ecuanimidad. Y tendrá que colocarse siempre del mismo lado, que es el único adecuado y moralmente defendible: el lado de los débiles e inocentes que sufren. Porque el periodismo tiene que ser algo más que propaganda, y por eso es ahí donde debe estar. Si no quiere ser una víctima más de la guerra.

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La carga moral de las palabras

Las palabras son una herramienta para traspasar significados entre personas; una especie de certificado que transmite de una persona a otra lo que se desea comunicar. Por eso el significado de las palabras tiene que ser común, o de lo contrario la comunicación es imposible: si el que escucha o lee piensa que la misma palabra tiene un significado diferente al que le asigna quien la escribe el traspaso de conocimiento no puede funcionar. Y sin embargo hay un viejo chiste que dice que en una conversación no es lo mismo lo que yo quise decir que lo que dije; y ambas cosas son distintas de lo que tú entendiste, que no es lo que escuchaste. Porque las palabras no sólo tienen significado; también tienen connotación. No sólo transmiten conocimiento, sino emociones. De ahí el arte del escritor, ese profesional que es capaz de hacer que el acto de comunicar se transforme en arte. Las palabras tienen carga emocional. A veces incluso tienen carga moral.

Y por eso existen palabras que se convierten en tabú, y por eso es tan complicado el arte de titular. Y por eso la selección de las palabras en los titulares es eterna fuente de polémica. En este caso la causa es una palabra en un titular de la semana pasada: ‘ Cuatro niños palestinos eliminados en el ataque de un buque de guerra israelí’, publicado el 17 de julio a las 19:08 por Iñigo Sáenz de Ugarte, subdirector de eldiario.es.

Tras su publicación el defensor de la comunidad recibe esta protesta de Pedro Crespo, de Madrid:

“Buenos días: Me parece vergonzoso que utilicen una expresión como "eliminados" en la muerte o mejor dicho asesinato de 4 menores en Palestina. "eliminados" es una acepción en el diccionario que dista mucho de definir lo ocurrido. Fue una cacería (se ve en imágenes), un asesinato una liquidación en toda regla, de cuatro chicos indefensos. Si su periódico es pro-judío, me parece perfecto (realmente me asquea), pero la "máxima" del periodista es narrar lo ocurrido, la realidad y no distorsionarla con el prisma del carácter político del periódico. ESTO NO ES PERIODISMO. eldiario.es es uno de los que mas leo, pero me temo que con este tipo de comportamiento, es preferible entrar en la web del PP, del PSOE o de otros con capacidad de manipulación (normalmente por poder económico) y orientación de la información. Espero que en breve, como han pedido otros en sus "comentarios" retiren la definición de "ELIMINADOS". Un saludo.”

Y esta otra de Luis Miguel García, también de Madrid:

“Imagino que estarás teniendo una avalancha de quejas sobre este articulo que habla de "palestinos ELIMINADOS" para referirse al ASESINATO de unos chiquillos que jugaban en un descampado. Suma otra queja. Es asqueroso el titular.”

En los propios comentarios del artículo al menos 30 se quejan, en términos a veces muy airados, del uso de ‘eliminados’. Casi todos exigen su reemplazo por ‘asesinados’ (#101, #103, #116, #119, #133, #74, #71, #66, #62, #59, #22, #13, #11, #10, #9, #8, #4); otros piden palabras aún más enérgicas (masacrados, ejecutados). Y algunos acusan a eldiario.es y a su subdirector y autor del artículo, Iñigo Sáenz de Ugarte, de prosionistas, propagandistas del estado de Israel y, en general, de mala praxis periodística.

Contactado Iñigo Sáenz de Ugarte remite a este defensor a un tuit publicado en su cuenta @guerraeterna que dice en su integridad:

“Hay que estar muy enfermo para creer que eliminar niños es una forma correcta de hacer la guerra o pensar que es una expresión light.”

Para conocer algo más de su opinión sobre el hecho, sobre su cobertura en medios y sobre un ataque posterior puede ser interesante leer los post de su blog al respecto. Conviene asimismo recordar que el periodista fue durante varios años corresponsal en Jerusalén y cubrió desde Israel y otros países de Oriente Medio la Guerra de Irak.

Consultado el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, autoridad última en lo que compete al significado de las palabras, el verbo ‘ eliminar’ tiene varias acepciones entre las que es la cuarta la que más viene al caso: ‘Matar, asesinar’. Por su parte asesinar’ se define como ‘Matar a alguien con premeditación, alevosía, etc.’. ‘ Premeditar’ es ‘Proponerse de caso pensando perpetrar un delito, tomando al efecto previas disposiciones’, y ‘ alevosía’ se define como ‘cautela para asegurar la comisión de un delito contra las personas, sin riesgo para el delincuente; es circunstancia agravante de la responsabilidad criminal’. Por otra parte ‘ejecutar’ es matar de acuerdo con un proceso legal, y ‘masacre’ se emplea cuando los muertos son un elevado número.

Está claro que la intención de los comentaristas que exigen el uso de ‘asesinados’ es cargar la acción de responsabilidad criminal; describirla en términos de un delito cometido a sabiendas. En la Teoría del Delito dentro del Derecho se hablaría de Dolo; la voluntad de cometer un hecho delictivo a sabiendas de su ilicitud. Esta es la principal diferencia entre homicidio y asesinato en el derecho español, o entre los términos equivalentes en derecho anglosajón: manslaughter y murder.

El uso de una u otra palabra implica una precalificación emocional e incluso legal del acto: no es lo mismo matar que asesinar, ni tiene las mismas consecuencias legales. Ni morales. Es posible que los soldados o marinos israelíes que dispararon en la playa gazatí algún día sean juzgados o condenados por un crimen de guerra; es posible que quienes les mandan puedan ser acusados o llevados ante un tribunal por crímenes contra la humanidad. Mientras tanto y simplemente desde el punto de vista del significado ‘eliminados’ no es incorrecto. La emoción, sin embargo, tiene razones que el DRAE no entiende.

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La electricidad y los transgénicos

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En los Estados Unidos hay un cliché periodístico común; el ‘tercer raíl’ ( third rail), que designa aquellos temas que es mejor no tocar porque son como ese raíl impar que en el sistema ferroviario EEUU transporta la electricidad: un simple roce y estás muerto. Son ese tipo de temas que sacan al inquisidor que acecha en el corazón de todo tuitero; las cuestiones que despiertan al troll que duerme agazapado en todos nosotros y que activan y mantienen caldeados los hornos de las secciones de comentarios en los foros de Internet. Una de ellas es la idoneidad de la transgénesis en plantas cultivadas, la tecnología consistente en insertar nuevas características en los cultivos a través del uso de técnicas de ingeniería genética. Algo que despierta pasiones que van mucho más allá de la política agraria. La pasada semana dos entrevistas provocaron que la polémica se estableciera en los foros de eldiario.es, y dos quejas ante este Defensor de la Comunidad.

En referencia a la entrevista realizada a la científica mexicana Elena Álvarez-Buylla comenta Daniel Trenado, de Sevilla:

“Buenos días, le escribo por el artículo referenciado, una entrevista a una doctora en genética molecular sobre transgénicos, en el que se hace un ataque contra los mismos. En el artículo encuentro varios problemas, principalmente que se trata de información sobre ciencia, pero no es tratada como tal. No hay referencias a estudios (quitando el de Seralini que ya se demostró falso hace años), no hay soporte alguno de las afirmaciones que la doctora hace, no hay oportunidad de contrastar gran parte de los datos, y no hay un debate con una parte u opinión contraria que permita formarse una opinión sobre el tema. Entiendo que la intención es perfectamente buena, pero la ciencia no debe recibir un tratamiento tan superficial, y menos aún en un asunto tan polémico. Como muestra solo hay que ver los comentarios de la noticia, donde se aportan más datos que en la propia entrevista, además de observarse la disparidad de opiniones y crítica a la misma. Tenemos grandes periodistas y divulgadores científicos en este país, no intentemos tratar temas en los que el periodista no esté especializado, mejorará la calidad de la información.”

Dos días más tarde se publicó otra entrevista, esta vez al científico español Jose Miguel Mulet, que provocó a su vez la siguiente protesta de Juan Milla Olaya de Almansa, Albacete:

“Escribo porque para seguir apoyando este proyecto necesito comprobar que efectivamente eldiario.es es un periódico ideológicamente comprometido con la defensa de los derechos humanos. No les quiero pedir que no hagan entrevistas a pro-transgénicos, sino que al hacerlo lo hagan desde un posicionamiento claro (no creo en la neutralidad en el periodismo, ni en la tecnología, ni en ninguna otra realidad social/humana). Me parece que es valorable que con dos artículos como los citados, reflejen la diversidad científica en torno a un tema. Pero creo que es necesario ampliar el foco. Más allá de la salubridad de los transgénicos, están las implicaciones sociales que estos cultivos están teniendo a día de hoy: muerte y hambre. De lo que digo hay evidencias comprobadas, sólo hay que poner la mirada en las experiencias de América Latina, en la que miles de campesinos han sido desplazados por los campos de transgénicos. En España, el éxodo rural ya se dio, pero el acaparamiento de tierras que implica la transgenia (hasta ahora no conozco a ningún pequeño agricultor al que le salga rentable) es un grave obstáculo contra la tan necesaria vuelta al campo. Me gustaría que estos hechos se reflejaran en la información del eldiario.es, y que ampliaran sus entrevistas sobre transgénicos a líderes campesinos/as (Vía Campesina) y/o a colectivos de científicos sociales (GRAIN).”

Contactado al respecto el autor de ambas entrevistas, el redactor Raúl Rejón, responde lo siguiente:

“La preparación de las entrevista comienza por la elección de la propia entrevistada en el sentido de que no se trata de una figura exótica sino una científica en ejercicio y de prestigio (así reconocida incluso por el profesor Mulet, contrario a sus tesis). Su trabajo en este campo la hace un personaje interesante.

Con el formato periodístico de entrevista directa (con una secuencia de preguntas y repuestas) se muestran las visiones de la entrevistada sobre la materia a la que se dedica. Entiendo que no trata de establecer la verdad sobre el asunto sino la posición de la científica  -que no oculta ser contraria y así queda reflejada en la presentación-.

La entrevista intentaba recoger la postura de esta doctora y cómo ella sostiene que el cultivo de transgénicos acarrea incertidumbres y peligros en el plano de la salud, la ecología y la economía agrícola. No determinar quién está en posesión de la razón.

Al escribir sobre transgénicos en España, voces de científicos o investigadores abiertamente críticos no están a primera mano, quizá porque la gran mayoría del volumen de este tipo de cultivos se encuentran en América. Por eso resultaba interesante la conversación con esta investigadora mexicana.

Cabe señalar que en el asunto de los cultivos transgénicos, las posiciones a favor y en contra halladas suelen ser muy apriorísticas y en ambos sentidos con gran beligerancia.”

Tiene razón Raúl Rejón en la beligerancia; el tema de los cultivos transgénicos tiene muchos aspectos que lo cargan de tensión política. Están asuntos como las multinacionales y su creciente dominio de los mercados; la crisis de la agricultura artesanal y su acelerada industrialización; el problema del hambre y de la insuficiente producción alimentaria en algunas regiones; las controversias sobre la ‘propiedad’ intelectual; el control de los países más ricos sobre los más pobres; la protección del medio ambiente; y también una cierta conservadora desconfianza hacia la tecnología después de catástrofes como la de Fukushima o el Golfo de México. Con los transgénicos aparece también una especie de visceral temor a la manipulación genética, por una parte, y un no menos visceral rechazo a las posturas anticientíficas y a los razonamientos (paradójicamente) irracionales por la otra. Esto hace que el asunto resulte especialmente combustible; un ‘tercer raíl’ en toda regla.

Y también acierta el redactor cuando dice que el papel del periodista no es determinar quién tiene razón en las disputas sociales. Está claro que la idoneidad del uso de transgénicos en la agricultura es un tema que la sociedad todavía discute, y que está muy lejos de haberse decantado a favor o en contra. La prensa no tiene por misión tomar este tipo de decisiones, y si lo hace estará cometiendo un grave error y traicionando su esencia profesional. La sociedad deberá aceptar o rechazar esta tecnología, y expresarlo en forma de leyes a través de los mecanismos de participación política adecuados. Porque se trata de un problema político.

La prensa, sin embargo, sí que tiene por misión informar lo mejor posible sobre los detalles y las consecuencias del modo más comprensible para que la sociedad pueda decidir con datos de la mejor calidad. No es suficiente exhibir las opiniones de un bando y considerar que se equilibran dando también voz al otro. Las cuestiones científicas pueden ser complicadas de explicar, pero ésa es justo la tarea que debe llevar a cabo el periodista. No basta la equidistancia, y no es suficiente con exhibir titulaciones y cargos para dar autoridad a las opiniones discrepantes. Es tarea del periodista cotejar, criticar y explicar lo que afirman las fuentes para ponerlo en el contexto adecuado

Así, en el caso que nos ocupa algunas afirmaciones de la doctora Álvarez-Buylla se consideran dudosas y han sido contestadas en foros científicos, como la contaminación del maíz autóctono con genes transgénicos que nadie ha conseguido confirmar o la capacidad teratogénica del herbicida Glifosato, cuya publicación se retiró. La entrevista debiera quizá haber aclarado estos detalles, explicando por ejemplo cómo la imposibilidad de replantar las variedades transgénicas ya existe en las variedades comerciales híbridas ‘convencionales’ que los agricultores usan habitualmente por su mayor rendimiento y que algunos de los problemas achacados a los transgénicos son en realidad habituales y afectan a toda la agricultura mundial.

En los últimos tiempos hay una tendencia a que los opositores abandonen los argumentos científicos contra los transgénicos, reemplazados por argumentos económicos, sociales y políticos. Y es correcto, ya que hay razones por las cuales discutir el modo como se introduce ésta (o cualquier otra) tecnología sin demonizar a la tecnología misma y sin difamarla con afirmaciones científicamente incoherentes o más que dudosas. Cuando la ciencia se utiliza con fines de persuasión política es tarea de la prensa evitar esta manipulación. Sólo de esa forma se podrán ‘descargar’ los terceros raíles para que podamos tener una discusión política razonable e informada. Porque cuando política y ciencia se mezclan, especialmente en ambientes de alta tensión, todos salimos perdiendo.

Corregido el 1/6/2014 a las 19:23: Una errata en el penúltimo párrafo, señalada por el gran @albertocairo. Tras la publicación de este artículo el Defensor ha localizado dos enlaces que pueden aportar riqueza a la discusión: el análisis del impacto en redes sociales de las dos entrevistas realizado por @pereestupinya y un análisis en profundidad sobre algunas consecuencias que se achacan a los transgénicos publicado en la revista Nature en 2013 (resultados: reconoce que estos cultivos contribuyen a la creación de 'supermalashierbas' resistentes a herbicidas pero también los convencionales; descarta que los trangénicos tengan relación con la epidemia de suicidios entre campesinos en la India y considera no probada la contaminación del maíz autóctono mexicano por genes de variedades transgénicas).

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Cuando la publicidad ataca

La publicidad es un concepto curioso. Los anuncios son vitales para los medios de comunicación y fueron uno de los principales motores de su nacimiento, pero desde el punto de vista de la teoría de la información son peculiares. Porque la publicidad no es más que información, datos, al igual que las noticias que aparecen a su alrededor. Sólo hay una diferencia práctica, que es esencial para su efecto económico: las noticias queremos leerlas, los anuncios no. La única diferencia entre información y publicidad es ésa: los anuncios son información que alguien quiere encasquetar a los lectores contra su voluntad. Por eso pagan los anunciantes; por eso los medios pueden generar esos ingresos, que son imprescindibles para su supervivencia económica. A cambio de esta inconveniencia  los lectores reciben un descuento en el coste del acceso a la información; a veces, como en el caso de ciertos periódicos, muy a menudo en Internet y casi siempre en radio y televisión, hasta alcanzar el coste cero. En los medios tradicionales se mantenía un razonable equilibrio entre noticias, la información que queremos, y publicidad, la que no queremos.

En Internet, sin embargo, las cosas han cambiado. La tecnología de la Red permite saber exactamente cómo, dónde y quién ha visto un anuncio, y cuándo ha servido para algo en concreto (como cerrar una venta). Esto ha eliminado las técnicas publicitarias habituales consistentes en poner anuncios para que los viese mucha gente, esperando que unos pocos entre ellos se sintiesen atraídos por su contenido. Al mismo tiempo una parte sustancial del tráfico de los sitios de Internet es directo y no pasa por portadas o subportadas, lo cual reduce el número de impactos publicitarios posibles. La reducción de costes ha multiplicado la oferta, con miles de millones de páginas disponibles multiplicando la oferta. Por último el control final sobre lo que se ve en pantalla está siempre en manos del usuario final, lo que hace posible eliminar los anuncios directamente con el empleo de bloqueadores u otros dispositivos específicos.

Todas estas realidades del mercado afectan muy seriamente a la economía de los medios en Internet, y la consecuencia ha sido una carrera hacia abajo en los precios de la publicidad online y una tendencia a crear formatos de publicidad más agresivos que se aseguren de conseguir la atención del usuario, aunque sea a costa de arriesgarse a molestarlo. Esto es lo que opina la lectora Itziar Gonzalez Tanago, de Alpedrete, Madrid, que escribe al Defensor:

“Entiendo que los periódicos se tienen que financiar con publicidad, pero no es posible tener una publicidad menos agresiva! que no ataque cada vez que mueves el ratón por la pantalla, que no te deja leer... no hay otras formas más civilizadas, respetuosas y dignas de bombardearnos?, y en un medio como el diario, no se podría hacer de otra manera??? Muchas gracias!”

Responde el director de eldiario.es, Ignacio Escolar:

"En eldiario.es nos financiamos por dos vías: a través de la publicidad y de los socios que pagan 5 euros al mes por nuestra información. La publicidad supone alrededor del 70% de nuestros ingresos y los socios, el 30%. Lamentablemente, las tarifas publicitarias cada día son más bajas, en España y en todo el mundo. La inversión publicitaria en Internet está creciendo, pero no tanto como el número de soportes disponibles para esa misma publicidad. Los anunciantes y las centrales de medios están aplicando una nueva herramienta –la  publicidad programática, un sistema automatizado de subasta de espacios publicitarios– que está abaratando aún más esas tarifas. Para los medios, si queremos mantener los ingresos publicidad, no nos querdan muchas más alternativas que emplear formatos que pueden resultar molestos para algunos lectores.

Si no quieres ver anuncios, basta con cinco euros al mes para poder leer eldiario.es sin publicidad. Ya está funcionando desde hace un par de meses: todos nuestros socios no ven anuncios cuando navegan por nuestra web. No es mucho dinero, pero sí lo suficiente como para que podamos mantenernos como un medio económicamente solvente, que es la clave para que nuestra línea editorial pueda ser independiente.

Las cuentas completas del año pasado están disponibles aquí. Como verás, no nos sobra el dinero pero intentamos hacer las cosas lo mejor posible y somos muy cuidadosos con nuestro presupuesto, que se gasta íntegramente en mejorar nuestra información. Pero necesitamos las dos vías de ingresos, los socios y la publicidad, porque solo con una de ellas no llegaríamos a cubrir los gastos. Para el lector, entiendo que nuestro modelo es el más adecuado. Pueden leer toda nuestra información incluso si no pueden pagar. Y para aquellos que les molesta la publicidad (o que nos quieren apoyar), bastan cinco euros mensuales para evitarla. Creo que es un trato justo."

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Los equívocos y las redes sociales

Hubo un lamentable asesinato en León, en el que la víctima era una conocida política del Partido Popular. Y hay unas elecciones, europeas, tras dos años de profunda crisis y fuertes ajustes económicos. Es la receta ideal para una tormenta perfecta en las redes sociales, y las expectativas no se vieron defraudadas: miles de comentarios ligando el asesinato con la política, aunque por lo que se sabe el asunto parezca mucho más un tema personal que relacionado con el arte del gobierno. Por un lado destacados columnistas y fans del PP achacaron el triste suceso a la crispación creada contra los políticos por los escraches y las acciones contra los desahucios. Por el otro comentarios que explicaban, si no justificaban, el asesinato por el perfil de la víctima, conocida por su carácter brusco, su férreo control del partido y el gobierno locales y su acumulación de cargos (y sueldos). Estos últimos (que no los primeros) fueron recibidos con indignación y escándalo por el partido en el gobierno, que anunció reformas legislativas, y por las fuerzas de seguridad, que detuvieron a varios responsables de comentarios muy inflamados. Hasta aquí, los hechos.

La polémica, por supuesto, llegó a los foros de comentarios de las noticias de eldiario.es sobre el incidente. Empezaron a llover los comentarios, y en determinado momento la dirección del medio decidió cerrar el sistema. Además algunos de los comentaristas recibieron mensajes de alerta al entrar en eldiario.es utilizando el mecanismo de seguridad https, lo que provocó mayor desconcierto todavía y numerosas quejas expresadas en los comentarios de estas y otras noticias. Un ejemplo:

# jmaguilar1962 | 14/05/2014 - 10:22h
# Ignacio, la celeridad que habéis mostrado en resolver este asunto técnico, ¿por qué no se repite para explicar a los/as lectores/as los motivos para no permitir comentarios en las primeras noticias que sacasteis sobre el crimen de León?

El director respondió directamente en los foros:

# iescolar | 14/05/2014 - 10:47h
# Lo expliqué aquí (comentario 113). Copio y pego
La decisión de cerrar a comentarios en la noticia del asesinato de la presidenta de la Diputación de León la tomé yo personalmente. Lo hice por la misma razón que con la muerte de David Taguas: porque en ese momento estaban entrando muchísimos insultos y no podíamos dedicar nuestros recursos en la redacción –no somos tantos– a filtrar los comentarios uno por uno. Personalmente, no creo que morir te haga mejor persona, ni tampoco que el asesinato de Isabel Carrasco la convierta ahora en una política ejemplar. Pero también defiendo que no hay justificación para ningún asesinato, y que nadie se merece insultos cuando la acaban de tirotear.
Tal vez mi decisión fue errónea. Entiendo que hay argumentos para hacer lo contrario y yo también tengo mis dudas al respecto, pero mi responsabilidad como director de eldiario.es me obliga a decidir, aunque ninguna de las dos opciones me convenza mucho. Pero os aseguro que fue una decisión autónoma: no recibimos presión alguna de nadie para hacerlo así.

Y no sólo eso, sino que el director le dedicó todo un artículo a la polémica: Asesinato en Campaña.

Por otra parte algunos de los comentarios se referían directamente a la ofensiva lanzada desde instancias cercanas al gobierno sobre la creación de leyes específicas para reprimir o controlar las redes sociales, como éste:

# lazaromail | 14/05/2014 - 11:15h
Ignacio, hace unos días escribía al Defensor de la Comunidad para que se preocupara del tema de la persecución policial en los foros que parece ser que el PP está alentando. Hace dos semanas fueron hechos relacionados en el entorno de ETA, acciones coordinadas que podrían representar presuntos delitos de difamación o enaltecimiento del terrorismo, pero hoy - como yo ya me imaginaba - pasamos a simples comentarios individuales como bien dices de bocazas o gente poco sensible o simplemente de gente libre q quiere expresar una opinión q aunque no sea "políticamente correcta” no es constitutiva de delito. La línea cruzada ayer es muy importante. La siguiente es perseguir la disidencia política... La organización de manifestaciones o de escraches o lo que sea.. Y honestamente creo que los medios digitales podéis ayudar, con disclaimers y llegado el caso ubicando servidores en estados libres!!

Los temas son importantes y por eso generan intensas pasiones: censura, respeto por los muertos, uso político de actos violentos, anonimato, legislación oportunista, educación y buen gusto en la conversación social, distracción durante la campaña para unas elecciones, uso selectivo (y por tanto torticero) de la ley, legítima tensión electoral. De hecho estas polémicas no son exclusivamente nacionales, sino que se han extendido a otros países, siempre con la sospecha de la asociación con posturas represivas y protototalitarias.

La realidad es que este tipo de enfrentamientos se basa en varios equívocos fundamentales, que a veces son sinceros y otras se utilizan de modo interesado para confundir y agitar las aguas. Políticos, legisladores, fuerzas de seguridad, jueces y periodistas cometen algunos de ellos; los internautas otros diferentes. Pero todos ellos son errores de concepto que confunden categorías obsolescentes.

Algunos ejemplos: Publicar en los comentarios de un medio o en una red social no es lo mismo que hacerlo en un medio de comunicación de masas. Pero publicar en una red social tampoco es equivalente a escribir en la puerta de un retrete. Tener la capacidad de bloquear o borrar comentarios de un foro no es lo mismo que controlar lo que en él se dice; es absurdo que se haga responsable al propietario de un foro de los comentarios que se publiquen allí. Cerrar momentáneamente una plataforma de comentarios o incluso bloquear a una persona concreta no es censura, sino control de la casa propia; al fin y al cabo el propietario de la plataforma es quien lo ejerce. El anonimato del nick no es tal, y la distancia física en la Red no es excusa para la falta de educación o de respeto. Pero la identificación obligatoria es un significativo factor de autocensura que jamás toleraríamos en otros foros públicos.

El problema es que las categorías de Internet no encajan bien en los pulcros cajoncitos en los que clasificábamos los comportamientos en la era anterior a la red. Las categorías anteriores tenían décadas, si no siglos, de evolución y encaje en la vida social, legal e intelectual; las nuevas categorías apenas se están asentando y necesitarán tiempo, esfuerzo y comprensión por parte de todos los implicados. Que somos, al fin y al cabo, todos nosotros.

Los cambios sociales no se producen de un día para otro. Y lo único que puede complicarlos de veras es la tentación de hacer leyes en caliente para resolver problemas antes de que la sociedad haya decidido hasta qué punto lo son o merecen castigo. Sobre todo cuando la idea de legislar se agita como herramienta de despiste electoral. Quienes defienden ahora la necesidad de nuevas leyes y la mano dura con quienes exhiben su mal gusto y falta de tacto en las redes sociales harían bien en recordar que las leyes, una vez establecidas, se aplican a todo el mundo: también a los más cercanos a sus ideas que acosaron, por ejemplo, a Pilar Manjón. Antes de llenar las cárceles de gente por su falta de educación y buen gusto mejor intentemos resolver los problemas de otra manera que no destruya vidas innecesariamente.

Porque legislar tiene consecuencias, sobre las personas y sobre sus actos. Una mala ley puede dañar de modo irreparable derechos fundamentales, como la libertad de expresión, y la vida de mucha gente. Las leyes tienen costes, y las malas leyes pueden salir muy caras. Sobre todo si se basan en equívocos y en cuestiones que la sociedad aún no ha tenido tiempo de digerir. Criminalizar el mal gusto y la falta de respeto es una pésima idea cuando todavía no están claros los límites de lo tolerable en la Red.

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