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¿Qué nos jugamos en París?

Falta 3 días para la COP21 de París y menos de un mes para las elecciones generales del 20 de diciembre y todo indica que ambas serán catastróficas pues se está poniendo en riesgo el medioambiente y la garantía de los derechos humanos. La cumbre por el clima será un desastre porque el texto de la negociación no es lo ambicioso que debiera ser. A estas alturas no vamos a evitar el cambio climático, de lo que se trata ahora es de mitigar el problema y adaptarse.

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Miembros de la Plataforma Por un Nuevo Modelo Energético.

Manifestación por un nuevo modelo energético.

De mitigación y adaptación, con la financiación que lleva asociada, se discutirá en París. En esta cumbre, que arranca el 30 de noviembre, 195 países tratarán de cerrar un acuerdo global contra el cambio climático. 156 países ya han registrado sus aportaciones para reducir las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, que se generan por la quema de combustibles fósiles en la industria, el transporte y la actividad agrícola. En los borradores del acuerdo de París "no se habla de tecnologías concretas, ni siquiera de las renovables". Uno de los retos está en que el pacto sea legalmente vinculante, pero las sanciones se han descartado.

A esto se suma un suspenso en lo que se refiere a las declaraciones que nuestros políticos, ya en plena campaña, han hecho sobre cambio climático. Si las valoraciones hechas desde Polétika en esta temática son tan bajas, es porque las declaraciones que los diferentes partidos políticos y sus dirigentes han hecho son escasas, imprecisas, nulas o contrarias a las peticiones que la sociedad civil exige.

Parece que el cambio climático no preocupa mucho, es una de las temáticas peor valoradas, fundamentalmente por la ausencia de discurso ¿Es por desinterés político?

Resulta curioso que en los últimos meses se haya quemado mas carbón para producción eléctrica que en todo 2015 y que algún partido apueste por este mismo combustible para la próxima legislatura, según declaraciones, no hace muchas semanas. O más aún que Bruselas nos haya sacado los colores el 24 de septiembre abriéndonos un expediente de infracción por incumplimiento de la directiva 2010/31/UE de eficiencia energética en edificios, por la no transposición del concepto de edificio de energía casi nulo, cuyo plazo finalizo en enero de 2013.

¿Es casualidad de que nos quede un mes de plazo para completar la transposición de la directiva 2012/27/UE de eficiencia energética, cuyo plazo finalizo en junio de 2014 y que de no hacerlo elevará la denuncia al Tribunal de Justicia de la UE?

Para que en París se cumpla con la meta de no elevar la temperatura media global del planeta en 2ºC se necesitaría tener un compromiso de dejar bajo tierra un tercio de las reservas mundiales de petróleo, la mitad del gas y el 80% del carbón. Lamentablemente esas reservas están en los balances de las compañías energéticas.

Parece que las negociaciones que en París se irán sucediendo la próxima semana, únicamente serán noticia por el despliegue de fuerzas y cuerpos de seguridad que blindarán la Cumbre y a los dirigentes que allí nos representan. Y desgraciadamente no se oirá la voz de la sociedad civil que iba a manifestarse en París desde el 29 de Noviembre hasta finalizar la COP21 aplacada con la excusa de no poder garantizarnos nuestra seguridad en actos multitudinarios.

Porque hablar de desarrollo es hablar de energía, hablar de sanidad es hablar de reducir los tóxicos que contaminan nuestro aire, nuestra agua, nuestra tierra; hablar de protección social es hablar de la intención de paliar la pobreza energética, hablar de empleo es hablar de modelos de negocio limpios, renovables, justos; hablar de conflictos internacionales es hablar de extracción de  combustibles fósiles en países del sur global.

En Polétika hablamos de todo esto y mucho mas, porque la lucha por una vivienda digna, la sanidad pública, el cambio de modelo energético, las luchas feministas en contra de la violencia machista, refugiados y migrantes son la misma lucha, por ello hacemos un llamamiento a la ciudadanía a que tome las calles el 29 de noviembre en la mayor marcha por el clima de la democracia, porque en París no solo se va a hablar de clima, manifestémonos por nuestros compañeros franceses que no van a poder hacerlo, porque están en juego nuestros derechos.

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