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Una mujer delante de una máquina de coser

El trabajo en las cadenas globales de confección textil tiene una enorme relación con las mujeres de generaciones anteriores de nuestro país. El consumo responsable se convierte en una nueva forma de activismo

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Guddiya Subbash en su puesto de trabajo. Copyright: Creative Handicrafts

Guddiya Subbash en su puesto de trabajo. Copyright: Creative Handicrafts

Uno de los recuerdos más potentes de mi infancia es el de mi abuela frente a su máquina de coser. En aquella época yo no comprendía bien la diferencia entre trabajar para ganarse la vida y hacerlo por placer. Sin embargo, mi abuela se pasaba días y noches cosiendo, hasta que casi se quedó sin vista. Aunque eso lo sé ahora. En aquel momento era sólo mi abuela haciendo algo que yo pensaba que le gustaba.

Cuando veo la foto de Guddiya Subbash ante su máquina de coser, como las de otras trabajadoras de Creative Handicrafts, en la portada del documento 'No les Rebajes' de Oxfam Intermón, no puedo dejar de pensar en mi abuela. 

¿Y qué hubiera pensado mi abuela de ellas? Pues seguramente se habría sentido completamente identificada. Ella, que era mujer de agricultor, que tuvo que ir a la capital y que merced a la enfermedad de mi abuelo necesitaba ingresos que traer a la familia, comprendería perfectamente que para muchas de estas trabajadoras de comercio justo el gran cambio en sus vidas ha sido el poder acceder a un trabajo y, por tanto, a unos ingresos.

Ellas y mi abuela comparten la falta de formación. Los tiempos han cambiado en España, pero en la India las opciones laborales para mujeres con este perfil, si es que existen, se reducen al sector doméstico: informal, inestable, muy mal pagado. O a la pobreza absoluta.

El comercio justo no sólo ofrece un trabajo, sino que además es digno. Recordando que mi abuela como autónoma trabajaba en su casa horas y horas, sin apenas descanso, no puedo más que emocionarme pensando que gracias al comercio justo Shakuntala y Guddiya puedan tener un horario laboral convencional, de 9.30 a 17.30h, con un descanso pautado: tienen una pausa para comer y otra para el té. Que cuentan con bajas por enfermedad y un seguro específico de salud.

Como especialista en activismo y movilización no puedo evitar pensar que, entre las muchas cosas que podemos hacer, comprar productos de comercio justo es un acto de activismo igual o más grande por la transformación social que una firma. Y que quienes se acercan de forma regular a las tiendas de comercio justo y compran en ellas son auténticos activistas.

“¿El cambio más importante en mi vida? La educación de mi hija”. Guddiya lo afirma sin dudar. El comercio justo y Creative Handicrafts han supuesto en su vida la educación de sus hijos y, en particular, de sus hijas. Mi abuela tuvo también una hija, mi madre. Y mi madre pudo estudiar, ir a la universidad (mientras estaba, por cierto, embarazada de mi) y después se convirtió ella misma en profesora. Todos aspiramos a una  vida mejor para nuestros hijos. ¿No es así?

Mi abuela compraría comercio justo. Mi abuela sería activista. Mi abuela cambiaría vidas. Va por ella. Va por ellas.

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