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Los sueños y las ideas no se pueden amordazar

El 15M representó la apertura de un periodo intenso de movilización social que aun hoy vivimos y sobre todo demostró que “Sí se puede”.

Seguimos sufriendo una enorme pérdida de derechos, más desigualdad y empobrecimiento de quienes menos tienen.

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Julio Albarrán ©Creative Commons BY NC SA

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Cuatro años y vuelta a la rueda de las elecciones. Cuatro años y vuelta al aniversario del 15M. No olvidaremos que aquel 15 de mayo de 2011 la ciudadanía salió masivamente a la calle a reclamar una mayor participación. Al grito de “No somos marionetas en manos de políticos y banqueros” se denunció el bipartidismo PP-PSOE y el sometimiento de los gobiernos de turno a los intereses del poder financiero. Con el lema “No hay pan para tanto chorizo” se visibilizó la inmensa corrupción y el festín de la burbuja inmobiliaria. El 15M representó la apertura de un periodo intenso de movilización social que aun hoy vivimos y sobre todo demostró que “Sí se puede”.

Stéphane Hessel señaló la necesidad de mantener las conquistas sociales que tanto habían costado, enfrentarse a los retos existentes y promover una insurrección pacífica. Y así fue. De la mano del movimiento 15M se dio la repolitización de la ciudadanía. Despertó impulsada por la indignación generalizada ante los desfalcos que provocaron la llamada “crisis” y señaló que la responsabilidad recaía en el sistema actual. Fue también un espacio de encuentro, en el que la gente se juntó para hablar de los temas que les preocupaban y en el que surgieron propuestas para avanzar hacia una democracia más real.

Desde entonces se han creado todo tipo de movimientos sociales, los cuales nos han recordado que los recortes en educación y sanidad, la pérdida de derechos de los trabajadores, el acceso a la vivienda o a una alimentación adecuada, fueron de la mano de cuantiosos rescates bancarios, de amnistías fiscales a las grandes rentas y de una vergonzosa falta de transparencia de la administración pública.

Hoy sabemos que el bipartidismo está en jaque y un largo listado de políticos corruptos ya ha pasado por prisión y parece que a muchos más les va a tocar. Si bien seguimos sufriendo una enorme pérdida de derechos, más desigualdad y empobrecimiento de quienes menos tienen. Si en 2011 había motivos para la indignación, hoy sin duda son mayores.

El Gobierno ha reaccionado ante la protesta pacífica realizando el mayor recorte en nuestros derechos y libertades desde la transición. Hoy presenciamos el esperpento de un país que luchó por la democracia y que en pleno siglo XXI vuelve a ser amenazado por leyes propias de tiempos del franquismo. Se trata de las ya internacionalmente conocidas Leyes Mordaza: la reformada Ley Orgánica de Protección y Seguridad Ciudadana y el Código Penal, que incorpora además el pacto antiterrorista del PP con el PSOE. Estas reformas han sido intensamente denunciadas por movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil, partidos e instituciones. Incluso la ONU ha exhortado al gobierno a que las retire por violar derechos y libertades fundamentales.

El reto es sin duda mayúsculo, pero hay espacio para la esperanza. Hoy el 15M se enfrenta a las Leyes Mordaza y nos recuerda que la lucha sigue en las calles. Seguirá representando un cambio de conciencia política y social a nivel personal y colectivo y considera que ninguna ley podrá parar este proceso de cambio. Hoy el 15M vuelve a hacer un llamamiento a la ciudadanía para continuar construyendo espacios de participación y trabajo común que nos permita realizarnos libremente y en una verdadera democracia. Y para ello, el 16 de Mayo vuelve a hacer un llamamiento a salir a las calles.

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