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Ana Botín cumple un año al frente del Santander con estilo propio

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Ana Botín cumple un año al frente del Santander con estilo propio

Ana Botín cumple un año al frente del Santander con estilo propio

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, cumplirá el miércoles su primer año al frente de la entidad, doce meses llenos de cambios en los que no sólo ha nombrado una nueva cúpula directiva sino que ha modificado la política de dividendos y ha colocado al cliente en el centro de una nueva estrategia "sencilla, personal y justa".

La muerte repentina de su padre, Emilio Botín, en la madrugada del 10 de septiembre de 2014, no hizo más que acelerar de forma abrupta el final de un proceso para el que esta ejecutiva llevaba preparándose toda su vida profesional, especialmente en su última etapa, cuando dirigió con éxito la filial británica del Santander.

En un año marcado por la búsqueda de un estilo propio, Ana Botín no ha hecho grandes compras, aunque sí ha tomado algunas decisiones muy criticadas en su momento, como el recorte del dividendo o la macroampliación de capital por importe de 7.500 millones de euros, que el mercado recibió con recelo.

Su primera intervención como presidenta del grupo fue cinco días después del fallecimiento de su padre, ante una Junta extraordinaria de accionistas que había sido convocada en principio sólo para aprobar una ampliación de capital para comprar el 100 % de su filial brasileña, pero que se convirtió en su debut como presidenta.

Y allí, Ana Botín lanzó un mensaje de confianza y aseguró que la estrategia de la entidad con ella al frente sería "de continuidad, la misma que ha hecho del Santander uno de los bancos más grandes y con más éxito" del mundo.

Sin embargo, el primer bombazo llegó muy poco después de su desembarco en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte, sede principal del Santander, al sustituir al consejero delegado, Javier Marín, por el director financiero, José Antonio Alvarez.

El cambio pilló a todo el mundo por sorpresa, puesto que Marín llevaba poco más de un año en su puesto, por lo que se interpretó como la consecuencia de una supuesta falta de sintonía con él.

Poco después vendría una renovación más profunda de la cúpula directiva, con el nombramiento de José García Cantera, responsable de Santander Global Banking & Markets y antiguo consejero delegado de Banesto, como sustituto de José Antonio Álvarez al frente de la división Financiera y de Relaciones con Inversores.

A continuación, la entidad decidió simplificar su estructura organizativa y redujo a once las quince divisiones corporativas que tenía, al mismo tiempo que nombró consejero ejecutivo al vicepresidente Rodrigo Echenique.

Tras estos cambios vino una de las decisiones más polémicas de esos primeros meses, que fue la inesperada ampliación de capital por importe de 7.500 millones de euros, que le costó a la acción del Santander perder ese día el 14 % de su valor en Bolsa, el mayor batacazo de los últimos 16 años.

Desde entonces, la trayectoria de la acción no ha sido muy positiva, igual que la del resto de grandes valores, especialmente tras las últimas debacles causadas por Grecia y por China, con lo que la capitalización del Santander ronda actualmente los 74.600 millones de euros, tras superar los 100.000 en abril.

La capitalización actual también está lejos de los 92.907 millones de euros en que se situaba poco antes del fallecimiento de Botín padre, aunque hay que tener en cuenta que entonces aún no se había hecho la ampliación de capital, justificada como una forma de ganar músculo para seguir creciendo.

También en enero, la entidad anunció un recorte de 20 céntimos en el dividendo anual, que hasta entonces había sido de 0,60 euros por acción en cuatro pagos, uno de ellos en efectivo y el resto a elegir entre efectivo y acciones, por lo que tenía que hacer constantes ampliaciones de capital, con la consiguiente dilución del valor.

De esa forma, la entidad cambió de estrategia, aunque fue muy criticada por reducir la cuantía del dividendo en un 60 %, al dar prioridad al abono en efectivo, ya que impuso esta opción en tres de los cuatro pagos.

En abril, el Santander decidió unir su gestora de fondos, Santander Asset Management, con Pioneer Investments y crear así una nueva compañía global en Europa y Latinoamérica, con cerca de 353.000 millones de euros en activos bajo gestión.

Y aunque no ha hecho grandes compras, como acostumbraba el anterior presidente, sí ha mostrado su interés en algunas operaciones en Brasil o en Portugal, que finalmente no han cuajado.

Pero sí ha lanzado algún producto novedoso, como la Cuenta 1,2 3, que le dio muy buenos resultados en su etapa en Reino Unido.

Tampoco se ha quedado fuera de la última gran "guerra" del sector, la de las comisiones, ya que el Banco Santander es una de las entidades que se van a unir al BBVA y a La Caixa para cobrar una comisión de dos euros a los no clientes por utilizar sus cajeros.

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