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Austria calcula que la ruptura del euro hundiría su economía un 11% en un año

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La ruptura de la eurozona supondría para Austria una caída del 11 % del PIB y un lustro de contracción económica, según un estudio presentado hoy por el canciller federal, Werner Faymann.

La investigación elaborada por el Instituto de Ciencias Económicas de Austria (Wifo) vaticina en el primer año una caída del PIB en 32.000 millones de euros, un 11 % del total, y un aumento del paro en 140.000 personas, que pasaría así del 4,5 al 7,6 % de la población activa.

La economía del país alpino no volvería a crecer en un lustro, mientras que los "costes social" y las "consecuencias políticas", serían incalculables, declaró hoy Faymann en el foro económico de Alpbach.

El escenario analizaría una hipotética salida del euro de todos los países con graves problemas económicos, mientras que los restantes socios mantendrían la divisa común, que se revaloraría.

En semejante escenario y con Italia, segundo socio comercial de Austria, fuera de la divisa común, las exportaciones del país se hundirían porque se volverían más caras.

En caso de que los países restantes del euro no fueran capaces de mantener la divisa común y Austria tuviera que volver a su antigua moneda nacional, el chelín, el efecto sería tan negativo que no se puede cuantificar cuánto se desplomaría la economía, según el estudio.

Dado que la ruptura del euro sería negativa para todos, el socialdemócrata Faymann solicitó trabajar de forma "constructiva" en la integración europea, y defendió el establecimiento de un impuesto sobre las transferencias financieras, el rápido desarrollo de una unión bancaria y dotar al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) de una licencia bancaria.

Aun así, Faymann advirtió de que "sería ingenuo poner en común más aspectos sin aceptar reglas y controles más estrictos".

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que participó también en el foro económico, alertó de que la crisis no es "sólo económica".

"Tiene una dimensión social, que podría conducir a una mayor desconexión entre los políticos y sus electores, e indirectamente también entre la UE y sus ciudadanos", advirtió Barroso, que recordó que la crisis está siendo especialmente dura para la población joven.

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