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La CE y el BCE preocupados por pérdida de impulso reformista en Portugal

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La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) expresaron hoy su preocupación por que el proceso reformista en Portugal ha "perdido impulso" y los esfuerzos para reducir el déficit estructural se "han distendido".

La CE y el BCE hacen estas consideraciones en sus conclusiones preliminares tras efectuar su primera misión de supervisión posterior al rescate portugués en coordinación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los expertos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

Las dos instituciones consideran que las condiciones económicas y financieras han mejorado en Portugal desde el fin del programa en junio, al permanecer bajas las primas de riesgo como en otros países de la eurozona, y la financiación normal en el mercado está siendo gradualmente restaurada.

No obstante, agregan, la recuperación económica se ve obstaculizada por los elevados niveles de deuda en el sector público y privado y por un clima exterior débil que refleja la necesidad de mejorar la competitividad del país.

El ritmo de consolidación presupuestaria se ha visto afectado negativamente por una serie de factores puntuales, pese a la "fuerte actuación en el lado de los ingresos", indican la CE y el BCE.

"Es más, los esfuerzos para reducir el déficit estructural presupuestario subyacente se han relajado de forma clara", afirman las dos instituciones.

Añaden que "el progreso en las reformas estructurales ha perdido impulso, con un ritmo de implementación desigual en las diferentes áreas".

"La misión expresó su preocupación por que el ritmo de las reformas estructurales parece haber disminuido considerablemente desde el fin del programa, en algunos casos revirtiendo logros anteriores", denuncian los expertos comunitarios.

En concreto, la decisión de incrementar el salario mínimo "podría dificultar incluso más la transición de los más vulnerables hacia un empleo", consideran ambas instituciones.

Por otro lado, los esfuerzos para reducir las rentas excesivas en industrias de redes, especialmente en la energía, "deben ser reforzados", sostienen.

La misión urgió al Gobierno portugués a "mantener una agenda de reformas ambiciosa" y a vigilar y evaluar sistemáticamente el impacto de las medidas.

Por otro lado, el crecimiento económico previsto para 2014 y 2015 por parte de la CE está ligeramente por debajo de las proyecciones del Gobierno, que contempla un déficit nominal del 4,8 % del PIB este año que incluye factores puntuales equivalentes al 1,1 % que no afectará la posición fiscal en 2015.

En el proyecto presupuestario enviado a Bruselas, el Ejecutivo portugués prevé un déficit nominal del 2,7 % del PIB el próximo año, dos décimas por encima del 2,5 % exigido.

La misión calcula que el déficit nominal se situará en el 3,3 % del PIB y que el ajuste en el déficit estructural subyacente también se quede corto frente a lo requerido.

La deuda, que estaba en el 128 % a finales de 2013, sí está previsto que sea más baja a finales de año y que siga descendiendo después si hay unos superávit primarios suficientes y un crecimiento nominal del PIB.

El sector bancario, por su parte, continúa con el desendeudamiento en medio de una mejora de las condiciones de liquidez y las pruebas de resistencia del BCE confirmaron generalmente la solvencia del sector, salvo la liquidación del Banco Espírito Santo (BES).

De cara al futuro, destacan la CE y el BCE, será importante que Portugal fortalezca más la resistencia del sistema bancario.

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