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La CE cree que el alto coste de la energía en la UE reduce su competitividad

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La Comisión Europea (CE) publicó hoy un informe en el que señala que el alto coste de la energía en la Unión Europea (UE) reduce su competitividad frente a sus competidores internacionales y podría comprometer el liderazgo europeo en las exportaciones de productos intensivos en consumo de energía.

"La diferencia de precios de la energía entre la UE y sus principales socios económicos ha aumentado en los últimos años", asegura el documento, que fue publicado hoy dentro del paquete clima-energía presentado por la CE para fijar las metas de reducción de emisiones e impulso a las renovables para 2030.

Este análisis en profundidad, que la Comisión preparó a petición del Consejo Europeo, indica que la electricidad cuesta en la UE dos veces más que en Estados Unidos y Rusia y un 20 % más que en China, pero sufre menos interrupciones y fluctuaciones que en estos países.

El gas, por su parte, resulta entre tres y cuatro veces más caro que en EEUU, India o Rusia, y un 12 % más que en China, según los datos del informe, que toma como referencia la evolución de precios entre 2008 y 2011 .

Esta creciente distancia entre los precios en la UE y otros países, que el informe atribuye a los impuestos y costes de la red de distribución, podría acabar afectando a la competitividad del bloque europeo, en especial a su liderazgo en las exportaciones y producción de las compañías intensivas en el uso de energía, asegura la CE.

"En los últimos años la UE ha reducido considerablemente la intensidad energética de sus exportaciones, mientras que las economías emergentes como Brasil, Rusia y China se están convirtiendo en fuentes cada vez más importantes de los componentes intermedios de energía intensiva", sostiene el texto.

Según la Agencia Internacional de la Energía, se espera que la creciente disparidad entre los precios energéticos de la UE y otras regiones reduzca la cuota europea en los mercados mundiales de exportación de bienes energéticos intensivos.

En este contexto, la CE considera importante completar el mercado interno de la energía en 2014 y seguir desarrollando las infraestructuras energéticas.

Bruselas señala las profundas diferencias que existen entre Estados miembros, tanto en las políticas energéticas como en los costes e impuestos a la energía, como una debilidad que hay que solucionar en el mercado europeo.

El informe publicado hoy incluye diversas comparativas entre Estados miembros de la UE, entre las que destaca una que hace referencia a los costes de la distribución de la electricidad que desde 2008 han aumentado un 18,5 % para la industria y un 30 % para los hogares.

Según los datos facilitados por la Comisión, España es el país más caro de la UE en concepto de costes de distribución.

En 2012, la media de coste de distribución en España superó los seis céntimos por kWh, frente a la de los países más asequibles, como Grecia, Bulgaria, Estonia o el Reino Unido, donde el kWh cuesta de media entre dos y pocos más de tres céntimos.

"Está claro que tales costes pueden tener un impacto significativo en los precios totales de la energía y, por tanto, en la diferencia de precios entre Estados miembros y con sus socios comerciales", resume el documento.

De cara a los próximos años, el análisis indica que el precio de los combustibles fósiles seguirá subiendo y esto encarecerá el coste de la energía, pero adelanta que tras 2020 se espera una estabilización de los costes e incluso una bajada modesta a medida que los combustibles fósiles vayan siendo reemplazados por las renovables.

Greenpeace considera que el precio de la energía no está teniendo un impacto en la competitividad europea y recalca que, aunque ésta sea más cara, la industria de la UE la utiliza de manera más eficiente, mientras que las compañías americanas están perdiendo esa cualidad y son cada vez más vulnerables a los incrementos de precios.

La organización ecologista recuerda además que las industrias intensivas en el uso de energía, como las del cemento o el vidrio, reciben subsidios y gozan de exenciones para compensar las diferencias de precios de la energía con los competidores extranjeros.

También recalca que el propio informe de la CE prueba que no se ha producido un traslado de compañías europeas al exterior del territorio comunitario para evitar la legislación climática de la UE.

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