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Cafranga, íntima del matrimonio Aznar: "Me han negado un préstamo por la polémica de las tarjetas"

Asegura que el Banco de Santander se excusó por la "mala imagen" que provocaría otorgarle un crédito para saldar con Hacienda los gastos de la 'black'

Otra consejera asegura que se preocupó por saber si Decathlon había reingresado a Caja Madrid el valor de un aparato de gimnasia que devolvió

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Los exconsejeros dicen que Caja Madrid les entregó sus tarjetas para uso personal

La expresidenta de la Fundación Caja Madrid Carmen Cafranga

La presidenta de la Fundación Caja Madrid hasta que estalló el escándalo de las tarjetas 'black', Carmen Cafranga, aseguró este miércoles en la Audiencia Nacional que el asunto está causando un gran perjuicio a su imagen y reputación.

De tal forma, que cuando acudió al Banco de Santander para solicitar un préstamo con el que regularizar su situación con Hacienda por los gastos con su tarjeta ‘black’, la entidad de los Botín se lo denegó con el argumento de que causaría “mala imagen”. Sobre el uso del plástico -175.000 euros-, Cafranga, que es íntima amiga del matrimonio formado por la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y el expresidente José María Aznar, aseguró: “Me dijeron que la podía gastar en cualquier cosa”.

Otra exconsejera, María Enedina Álvarez Gayol aseguró esta mañana al juez que la entidad le había trasladado la existencia de un acuerdo con la Agencia Tributaria que regularizaba el gasto. De tal forma que cuando acudió a comprar un aparato de gimnasia a Decathlon y tuvo que devolverlo, se preocupó por preguntar a Caja Madrid que el importe había sido reingresado.

El fiscal Alejandro Luzón optó hoy por pedir fianza civil para los cuatro imputados que declararon y que aún no han devuelto las cantidades, al tiempo que solicitó que las cantidades reingresadas por los otros cuatro fueran destinadas a cubrirla. Con las de hoy se cierra la ronda de las 27 declaraciones de imputados previstas. El viernes, el juez Andreu tomará otras cinco declaraciones, pero en calidad de testigos.

Este miércoles, siete de los interrogados defendieron que las tarjetas eran para uso de libre disposición, a excepción de Antonio Romero, consejero a propuesta del PSOE, quien defendió que sus 250.000 euros gastados con la tarjeta respondían a funciones de representación.

Romero fue uno de los consejeros a los que en 2009, ya en plena crisis, se le dobló el límite de gasto anual, alcanzando los 50.000 euros. En su tesis de que se trataba de gastos de representación y no un complemento retributivo, Romero defendió que hubo quien gastó indebidamente –en electrodomésticos, concretamente- y se le recriminó desde la entidad.

Romero admitió que fue él quien solicitó el PIN de la tarjeta en 2005 porque en ocasiones necesitaba sufragar esos gastos de representación en metálico, por ejemplo cuando tenía que pagar taxis que no disponían en aquella época de datáfono.

Otro de los consejeros del PSOE, Jorge Gómez Moreno, dijo que no tuvo más instrucciones que el gasto límite de 6.000 euros al mes y 50.000 al año. Defendió que siempre gastó en comidas y transporte y que su honestidad se demuestra en un viaje a Nueva York: pagó su billete con la ‘black’ y los de su mujer y su suegro, de su bolsillo. En total tastó 98.200 euros.

Este miércoles también compareció el que fuera máximo responsable de UGT en Madrid hasta que saltó el escándalo de las tarjetas ‘black’, José Ricardo Martínez Castro. El sindicalista defendió que había hecho un esfuerzo por limitar los gastos a sus funciones como consejero de la caja y que en una ocasión sobrepasó los 24.000 euros que tenía asignados anualmente. Ocurrió porque contabilizó el gasto en un año natural y la mano derecha de Rato, José Manuel Fernández Norniella, le advirtió en persona de que el ejercicio se había cerrado en noviembre. Martínez de Castro se excedió en 4.000 euros.

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