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Corea del Sur y Brasil cierran la presentación de candidatos para dirigir OMC

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Corea del Sur y Brasil cierran la presentación de candidatos para dirigir OMC

Corea del Sur y Brasil cierran la presentación de candidatos para dirigir OMC

Corea del Sur y Brasil cerraron hoy la ronda de presentación de candidatos para ocupar la dirección general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyo puesto dejará vacante el francés Pascal Lamy el próximo 1 de septiembre.

El ministro surcoreano de Comercio, Taeho Bark, y el embajador brasileño ante la OMC, Roberto de Azevedo, fueron los últimos en comparecer ante el Consejo General de la institución, su máximo órgano ejecutivo permanente.

Este órgano ejecutivo ha escuchado durante tres días los argumentos y las propuestas de los nueve aspirantes al cargo, lo que ha servido para hacer un primer examen a los candidatos, en una carrera sobre la que hay muchas quinielas pero pocas certezas por el compromiso no escrito de que el futuro director general sea fruto de una elección por consenso.

Fuentes diplomáticas manifestaron que el alto número de candidatos (la media en ocasiones previas ha sido de cuatro) es la principal dificultad, porque puede alargar en exceso el proceso, dando lugar a fricciones y tensión entre los 158 estados miembros.

El objetivo de partida es lograr que el candidato sea aceptado por todos y que no haya que llegar a una votación, algo que ocurrió en 1998 para la elección del neozelandés Mike Moore y que, según recordaron las fuentes, puso a la OMC en una situación de división "como no se había visto y como no se ha vuelto a ver".

El trabajo pasa ahora a un comité formado por los presidentes del Consejo General, del Órgano de Resolución de Disputas y del Órgano de Revisión de Políticas Comerciales, que en función de sus consultas solicitará al candidato peor posicionado que se retire, en un proceso que se prolongará hasta que sólo quede un aspirante.

Llega por lo tanto el momento decisivo de las negociaciones a los niveles más altos de los Gobiernos, previsiblemente hasta mayo, para colocar al candidato favorito de entre un grupo con representación de los cinco continentes, con la excepción del europeo.

Hay tres latinoamericanos (la costarricense Anabel González, el mexicano Herminio Blanco y el brasileño Azevedo), tres asiáticos (la indonesia Mari Pangestu, el jordano Ahmad Hindawi y el surcoreano Bark), dos africanos (la keniana Amina Mohamed y el ghanés Alan John Kwadwo Kyerematen) y un oceánico (el neozelandés Tim Groser).

Con la excepción del neozelandés, todos provienen de países en vías de desarrollo, por lo que todo apunta que el futuro director general de la OMC romperá lo que ha sido hasta ahora una norma casi inalterada en la organización, y en su antecesor Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), de que la máxima responsabilidad recaía en un representantes de los países más desarrollados.

Con la excepción del tailandés Supachai Panitchpakdi, que fue director general de la OMC entre 2002 y 2005, el organismo que vela por el impulso y la justicia del sistema internacional de comercio ha sido dirigido hasta ahora de manera consecutiva por un británico, dos suizos, un irlandés, un italiano, un neozelandés y un francés.

El hecho de que el futuro director general no provenga del mundo rico es una señal del cambio que ha experimentado la economía internacional en los últimos años, con una creciente influencia de los países emergentes en detrimento de los países desarrollados.

Este mensaje es el que han trasladado estos días los candidatos ante un organismo que afronta un momento crítico por la incapacidad para desbloquear la ronda de Doha, la propuesta de liberalización del sistema multilateral de comercio estancada desde hace un lustro.

Países ricos, países en desarrollo y países pobres tienen distintas visiones de cómo y a qué velocidad se debe relanzar esa apertura comercial, y la crisis económica global desatada en 2008 no ha hecho más que profundizar las diferencias de criterio.

En este contexto, el ministro surcoreano de Comercio se mostró partidario hoy de recuperar "la cultura original de Ginebra", en referencia a la capacidad de los Estados miembros de la OMC de encontrar vías de consenso para "promover el comercio, reducir la pobreza y fortalecer el desarrollo de todos los países".

En su opinión, esa será la base de desbloquear las negociaciones de Doha, que Bark calificó como "la tarea más importante actual de la OMC", junto a la necesidad, a medio plazo, de conseguir que la conferencia ministerial bianual de la organización, que se celebrará en Bali en diciembre, arroje "resultados tangibles"

"Todo depende de si podemos aprovechar el momento, y de cuándo lo aprovechamos, para revitalizar lo que queda pendiente de la ronda de Doha después de la conferencia ministerial", afirmó el ministro.

Azevedo, el único candidato que no ha ocupado una cartera ministerial (lo que en su opinión puede ser una ventaja, ya que conoce de primera mano la OMC), subrayó también la necesidad de "volver a situar la organización en el radar público, en la agenda internacional", para lo cual "son necesarios resultados concretos".

"A menos que averigüemos cómo hacer avanzar la ronda de Doha, el sistema seguirá atascado", manifestó.

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