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ANÁLISIS

La falta de recursos y de voluntad política lastra el trabajo de Falciani con la Justicia española

El exempleado de la banca suiza Hervé Falciani lleva ya casi dos años en libertad trabajando con las justicias europeas. Los resultados de su trabajo han tenido obstáculos, como la falta de recursos y de voluntad política

Artículo publicado en el número 7 de la revista de eldiario.es, 'La caja B de la democracia', monográfico sobre los paraísos fiscales con una actualización

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El exempleado del HSBC Hervé Falciani. / Cristina Candel

El exempleado del HSBC Hervé Falciani. / Cristina Candel

El 8 de mayo de 2013, Hervé Falciani (Mónaco, 1972) quedaba libre. Libre ante la Justicia española, pero preso de por vida en una cárcel de seguridad que trata de protegerle de quienes no desean que revele sus secretos. Hah pasado casi dos años desde que Falciani ya puede trabajar con las justicias europeas para desactivar la red de blanqueo de dinero que usaba, como uno de los eslabones, el banco HSBC de Ginebra. Un año en el que los paraísos fiscales se han popularizado, pero donde los avances materiales no son los esperados.

Sentado en una céntrica plaza de Madrid, el informático francoitaliano echa la vista atrás sobre ese último año de trabajo en una conversación con eldiario.es. Estamos a las puertas del verano y calienta el sol, pero finalmente hay que refugiarse en el interior del bar por una tormenta pasajera. Una imagen que coincide con las dificultades que está sufriendo al colaborar con muchas justicias. Cuando parece que escampa, tiene de nuevo que echar a correr.

“En Francia no ha cambiado nada después de la publicación de la lista”, lamenta ensombreciendo con un gesto su habitual sonrisa. Profeta en su tierra, Falciani pasa mucho tiempo los últimos meses trabajando con la fiscalía francesa para volver a reactivar la investigación sobre evasión fiscal que el Gobierno de Sarkozy paralizó cuando se descubrió la magnitud de los nombres que aparecían en la lista. “Los resultados que ha habido son gracias a la presión mediática”, concluye.

Este es, sin duda, el primer fruto del trabajo oculto de Falciani durante este año largo. Los ciudadanos hablando de paraísos fiscales. Hay una preocupación por estos agujeros negros que hasta antes del inicio de la crisis no se percibían como un problema real de los contribuyentes europeos. El francés se valió de su candidatura a las elecciones europeas por el Partido X para tener una plataforma con la que llegar más lejos en su denuncia.

Aunque el informático no cosechó los votos suficientes, se muestra satisfecho con una de sus pretensiones. “La gente sabe y habla de los paraísos fiscales. Hace un año no era así. Ya es algo”. Esta concienciación social se ha percibido en España y también en Francia, donde se ha filtrado la lista de forma pormenorizada con el consiguiente escándalo social. “Alemania e Italia son las que están aún rezagadas en esta lucha”, confiesa.

Falciani expresa públicamente su alegría por esta alarma social pero calla una parte importante. Su trabajo, por ahora, no ha dado frutos tangibles, o no los esperados. Las instrucciones de los casos que han tomado como base la lista con más de 130.000 cuentas que el monegasco extrajo del HSBC eran secretas en el momento en el que se hizo la entrevista. Precisamente, porque al menos en España aún no han dado el salto fuera de la Fiscalía Anticorrupción.

Solo se conocen dos sonados casos que de alguna forma han estado ligados a la lista Falciani, una relación que no se ha confirmado desde el Gobierno. Por un lado, la red de blanqueo de dinero del magnate chino Gao Ping, lo que se conoce como la Operación Emperador, y por otro, el caso Pujol. De ambas instrucciones se sabe que los nombres de algunos de los implicados aparecían en los listados del banco suizo, pero no está claro si las pruebas aportadas por los archivos “robados” han sido definitivas o no en los casos. No obstante, ninguna de las dos operaciones ha llegado a su fin. En el caso de Gao Ping se ha detenido o imputado a decenas de personas, pero el proceso sigue abierto y aún no se ha recuperado un euro del dinero que ha defraudado la jet-set española que utilizaba al empresario para blanquear su dinero.

En cuanto a los Pujol, las versiones sobre su presencia en la lista Falciani son contradictorias. El informático lleva a gala no comentar ningún nombre propio de su lista y ha cumplido este secretismo a rajatabla en todas las entrevistas que ha concedido en estos dos años. El Partido X asegura que sí, que el trabajo del que fuera su cabeza de lista ha sido decisivo a la hora de destapar la trama. Sin embargo, por el momento solo se está hablando del patrimonio oculto en Andorra, en un banco que no guarda relación aparente con el HSBC y que ha tenido su propio delator. Así las cosas, es difícil saber si la conexión con la lista es indirecta o a través de algún hijo de la familia o sociedades pantalla.

ACTUALIZACIÓN: Tras la publicación de esta información  El Confidencial ha revelado que la familia Pujol sí aparecía en la lista Falciani con una cuenta abierta en 1994.

Colabora en explicar cómo actúan los bancos

Fuentes tributarias apuntan a que la conexión con Falciani es la del know-how de los entramados fiscales. Es decir, que aunque los apellidos no aparecieran como tal en su lista original, el francoitaliano habría ayudado a desenmarañar la tupida red societaria tejida en paraísos fiscales por la familia catalana y que ha precipitado la declaración complementaria del expresident. En cualquier caso, desde Hacienda reconocen que hacía meses que se estaba investigando a los Pujol porque ya alguien había tirado de la manta.

También se ha publicado que Falciani ha ayudado a resolver el rompecabezas de Gürtel. En principio, solo tres cuentas de las decenas que se le han descubierto al tesorero del PP Luis Bárcenas estarían en el HSBC. Pero, de nuevo, la labor del exinformático habría pasado por desarticular el modus operandi de estas redes que son como juegos de muñecas rusas en las que las sociedades pantalla hacen casi imposible la labor de la Justicia.

Sea como fuere, de los casi tres años de estrecha colaboración de Falciani con la Justicia (comenzó ya a trabajar desde la cárcel de Valdemoro donde estuvo preso) apenas se sabe nada de los resultados ligados a la lista.

La primera parte que se filtró, en 2010, cuando Francia comenzó a repartir los ficheros a los países vecinos (antes de que Sarkozy frenara el proceso) se resolvió con varias regularizaciones voluntarias. De los 1.500 nombres que se comunicaron solo se ha confirmado públicamente la resolución de 659 casos. Aparentemente, en el último año la lista debería haber vuelto a incrementarse pero ya no se conoce nada nuevo. Por ahora, lo recaudado roza los 300 millones de euros, pero se especuló en el momento que Hacienda podría recuperar hasta 900 millones solo con los miembros de aquella lista inicial.

Estas cifras son peccata minuta de lo que podría suponer en materia de recaudación la lista completa para España. Según un borrador filtrado de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), Falciani aseguró el 1 de octubre de 2012 (aún en la cárcel) a los agentes en presencia de su abogado que el monto que se podía destapar de dinero oculto de españoles era de 100.000 millones de euros, datos que concuerdan con lo publicado ayer en los principales medios del mundo. Una cosa es el capital total oculto, y otra lo que puede gravar Hacienda, en función de las prescripciones de la cantidad defraudada.

De entre todas las fortunas ocultas desveladas en aquella tanda, destacó la de la familia Botín, que dejó más de 200 millones de euros por los rendimientos que su fortuna había dado entre 2005 y 2009. Según diversos cálculos, el pago de este impuesto podría corresponder a un patrimonio de alrededor de 2.000 millones de euros. Pero también la familia Masaveu (la más importante del Principado de Asturias), el empresario Bosch i Aymerich, Eufemiano Fuentes, los Lao (fundadores de la empresa de juegos Cirsa) y otros centenares de ricos menos famosos que los banqueros cántabros estuvieron bajo el escrutinio de la Agencia Tributaria.

Hasta ahora, los nombres desvelados por la investigación llevado a cabo por El Confidencial en colaboración con el Consorcio de periodistas muestran que las fortunas españolas corrieron a regularizar su situación a la llamada de Hacienda. Es el caso de Ramón López Vilas, magistrado del Supremo en excedencia que tenía 2,7 millones de dólares en los años 2006 y 2007. También regularizó a la llamada de Hacienda Alfons Godall, el vicepresidente del FC Barcelona, que llegó a tener en los años que registran los datos más de cinco millones de dólares.

Las regularizaciones voluntarias no penalizan a los evasores

Muchos de estos nombres llegaron a los tribunales pero la mayoría de los casos se solventaron y archivaron por la vía amistosa con Hacienda con regularizaciones voluntarias. Cabe recordar que apenas dos años después de que tuviera lugar la filtración de esta primera parte del listado, el Partido Popular llegó al poder y lanzó, como una de sus medidas estrella, la amnistía fiscal. Bien es cierto que los que ya aparecían en la lista no se podían acoger, pero los que estaban dudosos de estar o llegar a aparecer en algún momento (al reanudar las investigaciones, ya que la cesión de los datos por parte de Francia había quedado cortada) se pudieron incorporar a este proceso impulsado por Cristóbal Montoro.

En este sentido no es despreciable el efecto llamada que se ha dado desde la aparición de la lista y, sobre todo, desde el salto a los medios de Falciani. Ya en 2010,  la Agencia Tributaria marcó el teléfono de los asesores fiscales de grandes patrimonios asegurando que tenían nombres de sus clientes en la lista como los que se están conociendo estos días. Los que se sabían culpables no dudaron en salir del armario sin esperar a que el fisco iniciara el papeleo, lo que desde Hacienda se apunta como un gran mérito por el ahorro para las arcas públicas pero que frena las posibilidades de investigar a estas fortunas por delito fiscal.

Una vez superado el primer golpe, la lista ha seguido siendo un cebo colosal para destapar el fraude fiscal. Cuando Hacienda forzó a declarar los bienes ocultos en el extranjero (con la llamada declaración 720) también amenazó con que se cotejaría lo revelado voluntariamente con la lista Falciani. De nuevo, los abogados recomendaron a sus clientes que afloraran sus bienes ante la posibilidad (ya entonces el informático estaba colaborando oficialmente con la Justicia) de aparecer retratados en las listas de Anticorrupción.

Agotadas todas las oportunidades voluntarias de pesca y repesca, los próximos nombres que aparezcan por evasión fiscal lo harán ya por el juzgado. Estos nombres serán los que no puedan explicar de forma más o menos legal el origen de esos patrimonios. Fuentes tributarias aseguran que, por ejemplo, destapar un fraude como el del jugador del FC Barcelona Lionel Messi plagado de sociedades pantalla hubiera sido imposible de llevar a juicio hace años sin los conocimientos que ha propiciado Falciani a la Justicia española.

No cabe duda de que los apellidos con más lustre de la lista están por descubrir. Basta compararla con la que se ha filtrado en Francia, plagada de personajes de la esfera cultural y empresarial como Jeanne Moreau, Jacques Dessange, Nina Ricci, Paul Bocuse, Alain Aflelou, Christian Karembeu o el ministro francés de Presupuesto, Jérôme Cahuzac, para intuir que la lista de españoles defraudadores aún debe dar mucho más de sí.

Por ahora, la falta de medios, que el francés denunció públicamente a principios de 2014 con la consiguiente reprimenda del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y, cómo no, la voluntad política mantienen los trabajos con la lista a medio gas. Los próximos meses serán decisivos para averiguar si la renuncia a ser un hombre libre que ha hecho Hervé Falciani ha merecido la pena y si se traduce en recaudación para las arcas públicas.

Así, y pese a que la  Fiscalía Anticorrupción española parecía en un primer momento el alumno aventajado en la investigacion de la lista, por ahora no se han tomado medidas contra HSBC, pese a que las pruebas dejan pocas dudas de su papel a la hora de asesorar a esconder este dinero. Esta inacción contrasta con las de las fiscalías de Bélgica, Francia, Argentina y Estados Unidos que han acusado e investigado directamente al banco para ir a la raíz del problema.

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