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Forman a los agricultores para atajar la malnutrición en zonas rurales de Egipto

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Forman a los agricultores para atajar la malnutrición en zonas rurales de Egipto

Forman a los agricultores para atajar la malnutrición en zonas rurales de Egipto

En la localidad de Manshiat Abdelsamar, en la provincia egipcia de Beni Suef, 25 jóvenes agricultores están aprendiendo a producir hasta cinco veces más que con el método tradicional que han usado sus padres o abuelos, en el marco de un proyecto de la ONU para aliviar la malnutrición.

En estas tierras del Valle del Nilo, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ofrece formación a chicos de entre 18 y 25 años en una "escuela" de agricultura regentada por el "profesor" Ibrahim.

El hombre ha sido instruido por técnicos de la FAO para enseñar los métodos más modernos y sostenibles a los jóvenes, los cuales a su vez los transmiten a los miembros más ancianos de la comunidad.

"A los mayores es difícil enseñarles porque no están tan abiertos y aplican el método tradicional que conocen desde siempre", señala a Efe la directora del proyecto, Zahrá Saleh Ahmed, durante una visita a la escuela esta semana, a la que también acudió el representante de la FAO para Oriente Medio, Abdelsalam Ould Ahmed, y el gobernador de Beni Suef, Sherif Habib.

Los aprendices explican a la delegación oficial que están viendo los progresos en la parcela de terreno que están cultivando pimientos, en la que han plantado semillas de alto rendimiento y aplican compost producido por ellos con deshechos agrícolas.

Uno de ellos asegura que los mayores no confían en las técnicas modernas hasta que ven que funcionan, y esa es precisamente la "misión" de estos chicos, que pudieron dialogar brevemente y en medio de fuertes medidas de seguridad con la Embajadora de buena voluntad de la FAO para Oriente Medio y el Norte de África, la presentadora de televisión libanesa Darine al Jatib.

En el Egipto más rural y profundo, la FAO hace frente a veces a la desconfianza y a las costumbres y tradiciones ancestrales, explica Saleh Ahmed, pero poco a poco el proyecto se ha implantado en tres localidades de Beni Suef y 15 de todo Egipto, y ha formado a unos 400 jóvenes en total.

En el marco de la misma iniciativa, la FAO ha creado una escuela de cocina en la capital de la provincia con el objetivo de que las mujeres contribuyan a mejorar la alimentación y sean conscientes de la nutrición, sobre todo de los más pequeños.

En Egipto, más del 20 % de los niños tiene problemas de desarrollo debido a la malnutrición, y estos indicadores son más elevados en las cinco provincias del valle del Nilo donde actúa la FAO, explica a Efe su representante en Egipto, Hussein Gadain.

"El proyecto empezó en 2012 pero pasó por dificultades después de la revolución (de 2011), pero en los pasados dos años se ha visto un trabajo sustancial (...) y miles de mujeres han sido entrenadas en buenas prácticas agrícolas, en cocinar comida nutritiva y en conservar los excedentes de comida para no perder su cosecha", destaca.

Un grupo de 25 mujeres ha aprendido en Beni Suef a hacer conservas y vegetales deshidratadas -tomates, cebollas, uvas pasas y la hierba para la tradicional sopa 'molojeya'- para aprovechar de esta forma lo que cultivan ellas o sus parientes, además de hacer pan, dulces, pasta y otros productos elaborados con cereales nutritivos.

"Me he beneficiado mucho (del proyecto): ahora sé cómo hacer comida sana y equilibrada, con alto contenido nutricional, y emplear alimentos con los que ahorrar y que me los puedo permitir en lugar de (comprar) carne", explica Houaida Rumi, una mujer de 30 años que tiene tres hijos menores de 7 años, siendo el grupo de edad más afectado por la malnutrición los menores de 5.

En la escuela, que ha servido de piloto para las diez de todo el país, las mujeres también aprenden cómo gestionar los recursos de los que disponen, además de ahorrar o generar algún tipo de ingresos para el hogar con lo que ellas mismas producen, que incluye el cultivo de hortalizas en talleres.

En algunas provincias, también reciben microcréditos para pequeños proyectos de ganadería y agricultura gestionados sólo por féminas, en las que la FAO confía para cumplir uno de los Objetivos del Milenio de la ONU: acabar con el hambre antes de 2030.

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