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De Guindos rechaza las "ventajas" fiscales y los acuerdos secretos

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El ministro español de Economía, Luis de Guindos, y varios de sus homólogos europeos declinaron hoy hacer valoraciones políticas sobre los acuerdos secretos fiscales entre Luxemburgo y varias multinacionales, aunque sí mostraron su rechazo a las prácticas fiscales que supongan ventajas comparativas.

"Hay una cuestión que estamos todos defendiendo, que es el intercambio automático de información y que en el tema fiscal no puede haber ventajas, no puede haber tácticas que impliquen la erosión de bases fiscales", recalcó De Guindos a su llegada a la reunión del Eurogrupo.

"Hay que analizarlo, hay que verlo de una forma independiente, y sobre todo con transparencia, no se pueden tener acuerdos que no estén a la luz pública", añadió.

El ministro español declinó valorar si este caso afectará políticamente al nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien fue primer ministro de Luxemburgo durante 18 años.

"No voy a hacer ninguna valoración sin tener toda la información", dijo el ministro español, quien recalcó que la Comisión Europea ha anunciado que se va a "iniciar un procedimiento de investigación" sobre los acuerdos fiscales secretos entre el Gran Ducado y casi 340 compañías.

Preguntado por si entre las empresas implicadas hay compañías españolas, De Guindos rechazó "hacer ejercicios contrafactuales".

"Vamos a ver lo que hay efectivamente y entonces lo analizaremos", añadió.

Michael Noonan, ministro de Finanzas de Irlanda -Estado cuyo régimen fiscal también está siendo investigado por Bruselas-, recalcó por su parte que los países tienen "diferentes reglas fiscales" y que "nadie está sugiriendo que estaba ocurriendo algo ilegal" en Luxemburgo.

Consideró también que se trata de un problema internacional causado por las diferentes legislaciones fiscales nacionales y las rendijas que compañías e individuos encuentran entre ellas para eludir impuestos, por lo que apuntó a la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, sobre la base de las reglas de intercambio automático de información financiera de la OCDE.

"El programa de la OCDE es el camino a seguir, e Irlanda está cooperando por completo, y esperemos que esto continúe, y esperamos que todos nuestros colegas, incluido Luxemburgo, cooperarán en esto", afirmó.

El 28 de octubre se firmó en Berlín un acuerdo entre 50 países y jurisdicciones, entre ellos España, para reforzar el intercambio de información fiscal, basado en la reglas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

El ministro austríaco del ramo, Johann Georg Schelling, también incidió en la importancia de saber si los acuerdos cumplían con la legalidad, dado que si no fuera así "no es aceptable".

"Para eso están las reglas y todo el mundo las tiene que aplicar. Nosotros también lo teníamos que hacer", dijo, y pidió que Bruselas analice ahora el caso y concluya si "caben sanciones o no" en el caso de que sea un esquema fiscal ilegal.

Por su parte, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, rechazó hacer comentarios sobre el caso, pero mostró "toda la confianza en que se tomarán medidas eficaces" dentro de la investigación iniciada por la Comisión.

Preguntado por cómo afecta al Ejecutivo europeo este escándalo tan solo unos días después del comienzo de su andadura, Moscovici se limitó a asegurar que la Comisión liderada por Juncker "está trabajando".

"Recuerdo que hay investigaciones que han sido iniciadas bajo la Comisión precedente y se van a continuar toda diligencia, transparencia necesaria, para que la competencia funcione y el mercado interior sea equitativo", añadió.

La Comisión está investigando los regímenes fiscales de Luxemburgo, pero también de Irlanda y Holanda, para determinar si los regímenes fiscales que aplican a grandes empresas como Apple son compatibles con la legislación europea de competencia.

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, restó importancia al impacto de este escándalo sobre Juncker, al considerarlo "un reflejo del pasado", y señaló que desea "mirar al futuro, a lo que estamos creando, estamos trabajando con mucha velocidad" para atajar la evasión fiscal y aumentar el intercambio de información.

"La optimización fiscal, que las empresas legalmente encuentren modos para pagar poco o no pagar, eso no es aceptable para ningún país", recalcó, no obstante.

"No puedo apoyar la evasión fiscal ni el fraude fiscal, no es compatible con los estándares democráticos y es dañino para nuestras economías, afecta a los estándares de vida de nuestra gente", aseguró por su parte el ministro lituano de Finanzas, Rimantas Sadzius.

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