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La OCDE advierte de la amenaza de un estancamiento prolongado en la zona euro

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La OCDE espera que España crezca un 1,7 % en 2015 y un 1,9 % en 2016

La OCDE espera que España crezca un 1,7 % en 2015 y un 1,9 % en 2016

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, advirtió hoy del "riesgo de un largo estancamiento en la zona euro" ante las expectativas de una muy baja inflación en los dos próximos años, que podrían amputar medio punto de producto interior bruto (PIB) en 2015 y un punto en 2016.

Gurría lanzó este aviso en la presentación a la prensa del informe semestral de Perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que revisó a la baja las expectativas para la zona del euro.

La organización calcula que la economía de los países de la moneda única crecerá únicamente un 0,8 % este año, un 1,1 % en 2015 y un 1,7 % en 2016, pero además no descarta el riesgo de deflación.

La economista jefe de la OCDE, Catherine Mann, insistió en que la zona del euro tiene un problema de debilidad de la demanda que se explica en parte por los recortes del gasto público, y en gran medida por el hundimiento de la inversión con la crisis, que ha tenido como corolario el masivo desempleo.

Según los cálculos de la organización, cada punto de PIB de consolidación fiscal, acarrea un aumento de la tasa de paro de dos puntos porcentuales.

Para Mann, la forma de atajar esta dinámica está ahora sobre todo en los dos grandes Estados de la moneda única, Alemania y Francia, que deben llevar a cabo una serie de reformas estructurales porque esa es la forma de que los esfuerzos hechos por los países periféricos, como España, Grecia, Portugal o Irlanda, den resultados.

Según su análisis, Alemania tiene que utilizar el margen presupuestario del que dispone para aumentar su inversión, en particular en infraestructuras, pero también proceder a una liberalización de los servicios que estimularía la demanda.

Para Francia, las reformas tendrían que favorecer en especial una flexibilización del mercado laboral. Y si eso se hace así, estaría justificado que el retraso anunciado del objetivo de reducción del déficit pase a un segundo plano y que la Comisión Europea sea más comprensiva con París.

Mann hizo notar que, como lo muestra el caso de España, "todas las economías que llevaron a cabo reformas estructurales agresivas entre 2009 y 2012, están creciendo ahora".

También les incitó a consolidar las reformas y a seguir con ellas, lo que en el ejemplo de España debería significar un cambio en su estructura fiscal que sea más favorable al crecimiento económico.

La economista jefe reconoció que los esfuerzos hechos por los países periféricos no se están viendo recompensados lo suficiente por el inmovilismo de Berlín y París.

Y consideró que la política fiscal, y en particular los ajustes se deben acompasar con la recuperación económica, porque a su juicio para enjugar el déficit público y reembolsar la deuda, la condición previa es que haya crecimiento.

Para la OCDE, el Banco Central Europeo (BCE) no debe limitarse a las medidas que ya ha anunciado para estimular la actividad, sino que tiene que ir más lejos con una política de compra de activos más amplia, que puede incluir la deuda pública.

Una bofetada suplementaria a Alemania, que se resiste a incrementar su gasto público en inversión y se niega a que el BCE compre títulos soberanos de los países periféricos porque teme que relajen la disciplina presupuestaria.

Mann reiteró la idea de que la situación que vive la zona euro no sólo tiene implicaciones en el Viejo Continente, sino, que teniendo en cuenta que representa un 35 % del PIB global, afecta a la marcha de la economía global.

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